Y es que la UCM, junto al resoto de universidades madrilñas, han denunciado por activa y por pasiva la "asfixia" a la que les somete la Comunidad de Madrid. Su presupuesto, de 1.084 millones, ha caído un 3,8% este año, y reclaman más de 200 millones de compromisos atrasados.
Y a quien le toca pagar el pato de toda es situación es, en este momento, a los trabajadores de la limpieza de buena parte de los edificios de la universidad, concretamente a los de la empresa Soldene que ha planteado despidos y traslados a la Universidad de Valencia, lugar donde también tienen contratos de limpieza.
La reacción de las limpiadoras no se ha hecho esperar y el próximo día 15 irán a la huelga indefinida.