viernes,28 enero 2022
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Sugerencias para cada mes, escritas por el periodista Javier Rico, experto en desarrollo rural y sostenible

101 propuestas de viajes a paisajes y paisanajes del reto demográfico en la «Guía de la España Rural»

Son un total de 101 propuestas de viajes a paisajes y paisanajes del reto demográfico, del desarrollo rural y sostenible, 54 más extensas y otras en las 47 más abreviadas. Este miércoles 15 de diciembre se presenta en la Librería Desnivel (Madrid) el libro "Guía de la España rural", editado por Planeta y escrito por el periodista medioambiental Javier Rico, quien estará acompañado en el acto por Rafa Ruiz, también socio de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).

Viajes cercanos, sosegados e integrados en la España rural. Así se podría resumir
esta guía de viajes. Es posible que incluso en los viajes más habituales, los que
hacemos para descansar en nuestros pueblos más ligados a nuestras vidas, por
residencia o por ascendencia, no hayamos tenido ocasión de disfrutar de todo lo
que su naturaleza y su cultura ofrecen. Este libro invita a hacerlo, y seguro que
descubre personas, proyectos y rincones especiales hasta en esos lugares.

Es un libro de distancias cortas. No nos interesa tanto que a treinta, cincuenta
o setenta kilómetros de donde nos hospedemos esté la capital de provincia, sino
que a dos, cinco o diez kilómetros haya una laguna repleta de aves acuáticas, una
torre medieval recientemente restaurada rodeada de viñedos o un taller de cosmética natural que utiliza las plantas del entorno. Con alguna excepción, la distancia
entre los puntos más alejados de los enclaves escogidos en esta guía no supera los
cincuenta kilómetros, y la mayoría de ellos contiene suficientes alicientes como
para reducir el viaje a entornos aún menos distantes.

Este disfrute de la cercanía se consigue adentrándonos en los paisajes rurales
y en los ciclos de la naturaleza que los mueven. En un momento clave para revertir
la despoblación de estas zonas, es esencial la convivencia con lo que nos aporta lo
más vivo de ellas. A lo largo de las páginas del libro y de sus 101 viajes por todas las
provincias de España nos damos cuenta de que hay decenas de tipos de turismo
que permiten integrarse en esa viveza, que el concepto de turismo rural se nos
queda pequeño para invitar a visitar todo lo que ofrecen el paisaje y sus gentes.

Sin cansar en exceso con la relación, en las 54 propuestas de viajes más
extensas y en las 47 más abreviadas, hay enoturismo, oleoturismo, geoturismo,
astroturismo, cicloturismo, trufiturismo, apiturismo… También hay viajes asociados
a castillos, a la pesca en el mar, a la extracción del corcho, a la observación de fauna
—alguna tan señera como el lince, el oso o el lobo—, a yacimientos arqueológicos y
paleontológicos, a minas antiguas… Incluso hay destinos cinematográficos, como
el que nos lleva a conocer lugares asociados a Pedro Almodóvar en el Campo de
Calatrava (Ciudad Real) o a revivir la última escena de El bueno, el feo y el malo
en la sierra de la Demanda (Burgos).

Todo esto es posible gracias a las personas del territorio, que con su quehacer
diario tienen la doble virtud de conservar unos paisajes que sin ellos se desmoronarían y de reforzarlos con propuestas turísticas para integrar a quienes los visitan. Nada como las dehesas o los olivares tradicionales que protagonizan varias rutas por Córdoba, Huelva, Jaén, Cáceres, Badajoz o Salamanca para atestiguarlo.

Habría sido muy difícil llevar a término esta guía sin la ayuda precisamente de
esas personas, de los colectivos que forman y de los proyectos que impulsan. Tanto
la Red Española de Desarrollo Rural, como las redes autonómicas y, por supuesto,
cada uno de los grupos de acción local que las integran, trabajan a diario en estos territorios y ponen sobre la pista de las propuestas más novedosas y singulares,
además de las que llevan tiempo atrayendo visitantes.

Pasar una jornada con las mariscadoras de Camariñas (A Coruña), comprobar
cómo se prepara la madera del castaño para fabricar cestas en Hervás (Cáceres),
asistir a la delicada recogida del azafrán y la extracción de sus estambres en La
Manchuela (Albacete), compartir una mañana con las cuadrillas de corcheros en
Los Alcornocales (Cádiz) o con las de resineros en Tierra de Pinares (Segovia),
contemplar el mar rosa de los melocotoneros en Cieza (Murcia), vibrar con la observación del lobo en la sierra de la Culebra (Zamora) o degustar un buen queso
de cabra majorera en Fuerteventura o unos espárragos en Estella (Navarra) son
algunas de las experiencias a las que invita este libro. Pero cuidado, no todas se
pueden hacer en cualquier época del año.

La guía está estructurada con propuestas repartidas en cada mes del año,
demostrando que sea en enero o en agosto, en abril o en octubre, los entornos
rurales y naturales ofrecen siempre alicientes en cualquier época. Es una manera
de contribuir a la desestacionalización del turismo, de demostrar que cualquier
época es buena para hacer una escapada al medio rural. Además, de esta manera
nos acoplamos a los ciclos de la naturaleza y de los pueblos, de la tierra y del mar,
y a las actividades que generan. Actividades que pueden partir de fenómenos
naturales, como la llegada de las grullas en noviembre a La Siberia, en Badajoz; o
de la cultura agrícola, como la fiesta en las mesas y en las calles que conlleva en
marzo la cosecha de guisantes en el Maresme, en Barcelona.

Cada mes cuenta con una introducción que resume lo que el paisaje y el
paisanaje muestran en ese momento a quienes viajan por sus tierras y costas.
Cosechas, floraciones, elaboraciones de alimentos, bosques otoñales, fructificaciones, migraciones de aves, amoríos y combates entre cabras monteses o ciervos
y refrescantes baños en pozas y gargantas son algunas de las muchas vivencias
que, según el mes, depara cada zona que se propone visitar.

A continuación, cada mes recoge entre cuatro y cinco propuestas largas de
viajes y entre tres y cinco más breves, situadas al final del capítulo. Cada propuesta
más extensa busca enseguida el elemento principalmente humano, pero también
natural, que nos abre las puertas de la comarca, el tramo de costa, el valle o la
sierra en la que se circunscribe. Unas veces las abre el lince en la sierra de Andújar en Jaén o el oso en Somiedo (Asturias) y otras las aguas más cristalinas del río Lozoya en Madrid, las camelias del pazo de Oca en Pontevedra, los caseríos
en el Gorbeia en Vizcaya, la recogida de algas en las playas de San Vicente de
la Barquera en Cantabria o los muros de piedra seca declarados Patrimonio de la
Humanidad de Menorca.

A partir de aquí, se conocen más experiencias y rutas que no solo hacen escala
en la actividad del presente de personas y naturaleza, sino también en el patrimonio
histórico-artístico y el testimonio geológico de cada zona, desde los impresionantes flysch formados hace decenas de millones de años en la costa de Guipúzcoa
y el paso de los dinosaurios por Cameros (La Rioja), al Hombre de Orce (hace
1,3 millones de años) y la Dama de Baza (escultura íbera) del Altiplano granadino
y las cunas de Santa Teresa de Jesús e Isabel La Católica en La Moraña (Ávila).

Cada paso entre costumbres, historia, flora y fauna encuentra en la propuesta
viajera un alojamiento singular en el que descansar; un restaurante, un obrador
o una bodega en los que conocer y degustar los productos de la zona; un museo o
centro etnográfico donde admirar el legado de cada comarca; o una empresa de turismo activo que guía a la hora de subir montañas, practicar barranquismo u
observar el majestuoso vuelo del águila imperial ibérica. Mención especial merecen
aquí los custodios de los diversos templos románicos de la Montaña Palentina,
personas mayores que comparten con el viajero su enorme sabiduría.

Una guía práctica acompaña cada viaje para orientar mejor el recorrido. No es
exhaustiva en direcciones, horarios y precios, como tampoco lo es cada cita que se
hace en el texto sobre alojamientos, restaurantes, museos o centros de visitantes.
Entendemos que cada persona que decide emprender estos viajes tiene a mano
los recursos tecnológicos asociados a la comunicación que le informan de estos
aspectos con todo detalle. En algunos destinos, hay monasterios, museos, jardines
botánicos o castillos que tienen un horario de apertura muy variable, según la
época del año en la que se llegue, y depende muchas veces de la disponibilidad
de la persona que lo enseña.

Por otro lado, muchos de los pueblos que se citan o de sus monumentos están declarados Bienes de Interés Cultural o Conjuntos Histórico-Artísticos. A la
par, la mayoría de los espacios naturales forman parte de la Red Natura 2000 de
la Unión Europea o tienen otras figuras de protección. Por estos motivos, hemos
pasado por alto acompañar cada pueblo y cada zona natural con estas figuras,
para no repetirnos. Eso sí, se incide en los que están declarados Reserva de la
Biosfera —muchos de ellos— por la Organización de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), porque valora la integración entre
personas y territorio, algo muy unido al espíritu del libro.

En general hemos preferido transmitir con detalle las sensaciones que desprende cada espacio de la mano de sus habitantes. Pero por supuesto se ubica el
territorio, cómo llegar a él y cómo movernos por él, sus principales valores, qué es
lo que no debemos perdernos y las páginas web de referencia, incluidas todas las
de los grupos de acción local o de desarrollo rural que trabajan sobre el terreno
con infinidad de iniciativas para disfrutarlo.

Hemos comprobado en varias ocasiones durante la etapa de edición del libro
que cada establecimiento u oferta turística sigue abierto, que la crisis sanitaria
por la COVID-19 no les obligó a cerrar. Ha habido algunos, afortunadamente
los menos, que no hemos incluido porque ni siquiera aguantaron los efectos del
primer confinamiento de marzo del 2020. Este libro quiere servir de homenaje a
todas esas personas que no pudieron sostener sus proyectos de vida en el medio
rural por culpa de la pandemia y a todas aquellas que lo mantuvieron a pesar de
las dificultades.

En las orillas del río Escabas, en Cuenca, las últimas personas dedicadas a la
artesanía del mimbre comentan que, si no se incorpora gente joven, se perderá
el oficio. En la Vall de Laguart alicantina cada vez quedan menos lugareños que
transmitan al viajero de corrido la triple historia de moriscos, pasas y sobrasada
que enriquece esta zona. Y en las estepas zaragozanas de Belchite o el páramo
leonés no entienden que, teniendo la presa romana en pie más antigua del
mundo y uno de los canales de agua que se remontan más atrás en la historia,
respectivamente, no merezcan más atención viajera.

Aquí proponemos descubrirlos desde el viaje cercano, sosegado e integrador
que comentamos al principio. Viajar es una manera también de repoblar, de asentar
las vidas que impulsan estos proyectos y que cuidan del paisaje. De valorar lo que
se hace en él y por él. Coged la guía, señalad el próximo destino y preparaos para
entrar en un carrusel de emociones que relaja y reconforta.

Rico, autor de 6.000 artículos sobre ambiente, biodiversidad y desarrollo rural 

Desde noviembre de 1988, fecha en la que escribió su primer artículo periodístico,
Javier Rico ha publicado más de seis mil en setenta diferentes medios de comunicación (El País, National Geographic, Muy Interesante, Quercus, GEO…), siempre con el medio ambiente, la biodiversidad y el desarrollo rural como protagonistas.

Además, ha participado en once libros como coautor y/o editor y ha escrito dos: Con las aves por la Comunidad de Madrid (Ediciones La Librería) y Campos de vida. Biodiversidad y producción agraria en el medio rural (Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino). Por último, desde 2012 codirige, junto a María Luisa Pinedo, el proyecto Aver Aves, con el que más de siete mil escolares y cientos de familias de la Comunidad de Madrid han conocido y disfrutado de la biodiversidad urbana más cercana.

Esta intensa labor como comunicador ambiental se enriqueció en 2009 con la publicación de reportajes trimestrales en la revista Desarrollo Rural y Sostenible, editada por la Red Rural Nacional, dependiente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Esto último, y su experiencia como periodista en revistas como Turismo Rural, De Viajes y Vivir en el Campo le han permitido ensanchar sus conocimientos sobre el medio rural y las
posibilidades de desarrollo y ocio que ofrece el mismo.

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