martes,7 diciembre 2021
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Investigación de la Universidad Politécnica de Madrid

Las oficinas inteligentes deben adaptar la carga de trabajo para reducir el estrés y mejorar la productividad

No basta con utilizar la domótica y otras tecnologías para mejorar reducir las condiciones ambientales: si las nuevas oficinas quieren reducir el estrés y mejorar la productividad deben ser capaces de adaptar la carga de trabajo. Así lo indica un trabajo de investigadores de la UPM publicado en la revista ‘Journal of Computational Science’.

investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han desarrollado un sistema de simulación que permite calcular los niveles de estrés de los trabajadores en sus puestos de trabajo, analizar cómo influye en su comportamiento y diseñar así políticas más adecuadas.

 

“Mientras que un nivel alto de estrés puede conducir a la ansiedad o al absentismo laboral, un nivel bajo también puede tener consecuencias indeseables, como la falta de motivación. Identificar y comprender todos los elementos que interfieren en el estrés de los trabajadores resulta un factor clave para mejorar su rendimiento y bienestar”, explica Sergio Muñoz, del Grupo de Sistemas Inteligentes de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM.

 

El trabajo, que ha sido publicado en la revista Journal of Computational Science fue claro: por encima de las condiciones ambientales o de la relación con otros trabajadores, la carga laboral es el elemento que tiene una mayor influencia en los niveles de estrés de los trabajadores.

 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores de la UPM se propusieron definir un modelo de estrés que tenga en cuenta las condiciones laborales y ambientales para calcular el estrés y la productividad de los trabajadores; después, este modelo se implementaría en un sistema de simulación basado en agentes, que permita analizar el estrés y la productividad en el lugar de trabajo para diferentes políticas de regulación del estrés.

 

A continuación, los investigadores analizaron cuatro políticas diferentes de regulación del estrés; y por último, validaron el modelo, que se realiza primero mediante un análisis de sensibilidad y luego con su aplicación a un living lab.

 

“El sistema propuesto permite la simulación de una oficina inteligente para analizar la evolución del estrés y la productividad de los trabajadores a lo largo del tiempo; y permite a los usuarios configurar políticas de adaptación personalizadas de forma sencilla”, asegura Carlos Ángel Iglesias, otro de los investigadores de la UPM participantes en el trabajo.

 

Mejorar las condiciones ambientales no basta para reducir el estrés

Para saber qué políticas resultarían más adecuadas para reducir los niveles de estrés de los trabajadores hasta valores adecuados, los investigadores testaron cuatro tipos de políticas de actuación:

  • Sin automatización (no existe un sistema de adaptación ni de registro para detectar el estado de los trabajadores o los parámetros ambientales).
  • Adaptación del entorno (automatización del control de las condiciones ambientales – temperatura, humedad o ruido- garantizando que estén cerca de los valores óptimos.
  • Adaptación de la carga de trabajo (automatización de las tareas relacionadas con la carga de trabajo).
  • Adaptación total (adaptación tanto de las condiciones ambientales como de la carga de trabajo).

Los resultados obtenidos muestran que la adaptación de las condiciones ambientales no resulta eficaz para regular el estrés en el puesto de trabajo por sí sola, pero que, combinada con la adaptación de la carga de trabajo, consigue una disminución de un 10% del estrés de los trabajadores.

“El análisis de sensibilidad realizado al modelo confirma este resultado, mostrando que, entre todas las variables, la condición de carga de trabajo es la que afecta de forma más significativa al estrés y a la productividad”, explica Muñoz.

Para los investigadores el principal valor del modelo propuesto radica en que permite a una empresa identificar las causas del nivel de estrés de los trabajadores y evaluar varias políticas de regulación, mejorando así tanto la productividad, como la calidad de vida de los trabajadores.

“El estrés se ha convertido en parte de nuestra vida cotidiana, afectando a las personas afectadas y a sus familias, a los sistemas sanitarios, a las aseguradoras privadas y sociales, a los empresarios, a los compañeros de trabajo y a la sociedad en general. La investigación tiene como objetivo ayudar a regular y reducir el estrés laboral de los trabajadores, así como facilitar la identificación de sus causas y factores”, concluyen.

 

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