viernes,21 enero 2022
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Según el exrector de Vigo e investigaciones de "El Mundo"

Algunos rectores compran mejoras en los ranking internacionales de sus universidades

Redacción
"Algunos rectores compran la mejora de posiciones en los rankings como forma de defender y destacar los resultados de su gestión ante los claustros, pero no se dan cuenta de que en realidad le están haciendo un flaco favor a su universidad", asegura el exrector de Vigo, Manuel Docampo, en un reportaje de El Mundo titulado "El negocio de los rankings internacionales: así se forran gracias a la guerra entre universidades".

La conclusión de esta pieza sobre siete de esos rankings, investigada por el periodista Juanjo Becerra, es que los principales escalafones mundiales del sector financian su actividad cobrando por publicidad y servicios de consultoría a los mismos centros académicos a los que después juzgan y evalúan, en evidente conflicto de interés alimentado por los rectores. “Es deleznable que el mismo que te juzga te venda servicios de consultoría para mejorar posiciones en su ranking", afirma con contundencia Docampo, que se muestra partidario de utilizar la información estadística y reputacional que proporcionan estas empresas, pero denuncia las perversiones que está generando en los campus toda este mercadeo de reputaciones.

Lo cierto es que en los rectorados se tiene la convicción de que pagar compensa, como reconoce Juliá con la cautela y la diplomacia de quien ostenta una vicepresidencia en la CRUE:"Hay quien dice que participar en los foros que organizan estas empresas y conocer de cerca cómo trabajan ayuda a mejorar tu posición en los rankings", sostiene el también ex rector de la Universidad Politécnica de Valencia.

Fue entre 2003 y 2005 cuando aparecieron en escena los tres principales escalafones del sector: el Academic World Universities Ranking (ARWU), elaborado por la Universidad de Shanghái Jiao Tong, el de la revista especializada Times Higher Education (THE)y el de la consultora Quacquarelli Symonds (QS), que de hecho se ocupaba de elaborar el ranking de THE hasta que se separaron en 2009 y empezaron a publicar uno con su propia marca. Una fórmula que no ha parado de ser replicada. Así han ido surgiendo el Best Global Universitiesdel medio norteamericano US News & World Report, el Round University Rankingruso, el CWTS de la Universidad de Leiden(Holanda), el de las 100 Universidades más innovadoras elaborado por Reuters…

El Mundo explica qué venden, a quién y por cuánto lo venden. Su consulta y su difusión es gratuita para estudiantes y medios de comunicación, pero se financian con recursos de las propias universidades, a las que cobran por diversos conceptos.

El creciente interés en los ranking de universidades se debe a que cada vez se reclama más ese tipo de información, pero también a que muchas de estas listas son confeccionadas por empresas privadas para las que representan un importante negocio.

"Los rankings te facilitan hacer diagnósticos y ver quiénes son los referentes, pero muchas de las empresas que los elaboran son compañías privadas y venden un servicio que es costoso", argumenta Juan Juliá, presidente del Comité Permanente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE).

El más básico de todos ellos es la venta de espacios publicitarios tanto en las webs en las que se cuelgan los rankings como, en el caso de THE, en la edición impresa en la que también se recoge. Este es el único apartado que comercializan los responsables del ARWU. Los displays publicitarios de su web se venden por precios que oscilan entre los 200 y los 700 dólares (entre 183 y 642 euros) por 20.000 impresiones (visualizaciones online). 

"El ARWU es más rígido, más objetivo y detrás no hay un negociete, más allá de la comercialización de espacios publicitarios que cualquiera puede comprar y que les permite financiar su actividad", comenta Domingo Docampo, ex rector de la Universidad de Vigo y uno de los mayores expertos españoles en materia de rankings internacionales de universidades.

Frente a ese modelo, listas como la de THE o QS han desarrollado un sofisticado catálogo de servicios que cobrar a las universidades. Por ejemplo, además de los formatos publicitarios ony offlinelos primeros les ofrecen la posibilidad de tener su propio microsite o perfil dentro de su web timeshighereducation.com, espacios donde los propios centros destacan "sus fortalezas académicas y de investigación, así como sus logros recientes" de cara a los 32,7 millones de visitas anuales de la web repartidas "por más de 200 países". O la organización de foros académicos o la publicación en ese mismo portal de "native content marketing" (contenido pagado de apariencia editorial).

Sin embargo, tanto desde THE como QS niegan que haya una conexión entre qué universidades pagan por alguno de sus servicios y qué posiciones ocupan en sus respectivos escalafones.

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