sábado,28 mayo 2022
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Premio Príncipe de Asturias

Amable Liñán, miembro de la Real Academia de Doctores de España

Redacción
Amable Liñán Martínez, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica (1993), ha sido nombrado miembro de número de la Sección de Ingeniería de la Real Academia de Doctores de España, en la que ocupará la medalla 108 de la corporación.

Miembro de las reales academias de Ciencias y de Ingeniería españolas, de la de Ciencias de Francia, de la Nacional de Ingeniería de Estados Unidos, y fellow de la American Physician Society y del British Institute of Physics, el profesor Liñan ha expresado su “satisfacción por incorporarse a la Real Academia de Doctores de España (RADE), cuya singularidad interdisciplinar le distingue de otras y aporta una visión muy enriquecedora, porque nuestra cultura no es únicamente la ciencia”. 

También le agrada, añade, “poder contribuir al reto de servir a la sociedad que la RADE se ha propuesto, sumando su voz a las grandes voces que forman parte de la corporación en aquellas áreas en las que tiene experiencia”. Confiesa que, con 81 años recién cumplidos, mantiene intacta su vocación de estudiar y aprender. “Eso no se pierde. Por eso, es muy grato para mí poder escuchar a gente que tiene mucho y muy interesante que decir en el campo de las humanidades, las letras y otras disciplinas que forman parte de la RADE”.

Profesor emérito de la Universidad Politécnica de Madrid desde hace diez años, Amable Liñán acude cada mañana a su despacho de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio y, por la tarde, asiste a actividades en las academias o entidades con las que tiene relación. “Sigo activo porque tiran de mí antiguos colaboradores y alumnos, para que les sirva de guía y apoyo en algún sentido. Ellos son muy capaces y pueden hacer su labor perfectamente, porque con la edad no hay duda ninguna que se limitan las posibilidades que tiene uno para hacer investigación propia independiente; pero es cierto que la experiencia que uno tiene puede ayudarles y animarles”.

Con un pequeño grupo de investigadores, el profesor Liñán trabaja en colaboración con equipos de otras universidades, como la Carlos III de Madrid, la de California (San Diego) y la de Yale, donde ha sido profesor adjunto durante quince años. También ha sido profesor invitado en Michigan, Princeton, Stanford, París VI, Marsella y Nacional Autónoma de México. Ya no quiere comprometerse a dar clases y, cuando últimamente le han invitado a dictar conferencias, ha preferido que las imparta algún miembro de su grupo, “porque mi manera de dar las charlas ha sido siempre muy poco ligada al power point, y ya resultan un poco turbulentas”.

Científico internacionalmente reconocido

Se siente un privilegiado porque, después de haber nacido en un pueblo, Nocedas de Cabrera (León), al que la electricidad llegó cuando él tenía cinco años y donde se vivía como en la Edad Media, ha sido espectador privilegiado e invitado a actuar en el desarrollo de la propulsión en la tecnología aeronáutica y aeroespacial, desde los años 60 hasta nuestros días, gracias a su vinculación con centros de excelencia, como la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, de Madrid, el Instituto Tecnológico de California y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA).

Su actividad investigadora centrada, como la docente, en la mecánica de fluidos y los procesos de combustión en sistemas de generación de energía y propulsión, la llevó a cabo inicialmente en el INTA, donde su labor fue parcialmente subvencionada por la Oficina de Investigación Científica de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, el Servicio Forestal de los Estados Unidos, la Agencia Europea del Espacio (ESA) y el Instituto de Estudios Nucleares. Ha sido miembro del Comité Científico Asesor del Director General de la ESA y ha formado parte, como representante europeo, de comisiones de investigación en combustión de la NASA.

Por haber sido testigo privilegiado de la aportación que la tecnología aeroespacial ha hecho al mundo actual, el profesor Liñán no puede evitar un sentimiento pesimista de lo que está pasando en España, pero también en Europa, con los recortes en investigación.

Preocupado por el CO2 y el cambio climático

Está satisfecho de haber despertado vocaciones, dentro y fuera de España, para aplicar la mecánica de fluidos a problemas variadísimos, no solo de la aeronáutica, sino también al análisis del movimiento de las células en el organismo humano. Liñán, que ha visto “aparecer el problema del CO2 por el tremendo crecimiento del uso de combustibles fósiles, tiene entre sus preocupaciones la contaminación y la acumulación de dióxido de carbono, con sus graves consecuencias sobre el clima, como el deshielo del Ártico, “cuya explotación ¾señala¾  atrae a los países limítrofes para extraer más petróleo, lo que justo contribuye a empeorar su gravedad”.

“No cabe duda de que hay que limitar la generación de energía por los combustibles fósiles. No se puede lanzar el CO2 a la atmósfera como se está haciendo, y no basta con desarrollar las energías alternativas, porque desde que ha empezado el problema no ha cambiado la proporción de fuentes que se utilizan”, asegura Liñán, ya que el 85 por ciento de la energía que utilizamos proviene de combustibles fósiles. El aumento de las fuentes alternativas, continua, “da cifras ridículas”. Aumentar la eficiencia es importante, dice, y pone como ejemplo el Airbus 380, que tiene menos consumo por pasajero cada cien kilómetros que el de un automóvil; pero, la aviación va a seguir consumiendo un 5 por ciento del petróleo, porque no tiene alternativa. Subraya que hay que reducir el consumo de combustibles fósiles por todos los medios, y que “es una bendición que este Papa se haya sumado a la lucha contra la contaminación”; pero la aparición del fracking del petróleo “es un desastre para el futuro del medio ambiente”.

Recalca que cuestiones como el cambio climático y sus causas, que el poder económico esté en manos de una fracción cada vez más pequeña de personas, que tanta gente no encuentre trabajo o que el empleo esté ridículamente subvencionado “no son problemas técnicos, sino de toda la humanidad, pero el mundo moderno no tiene la capacidad de lidiar con ellos, y me parece que la Real Academia de Doctores de España reúne a personas muy relevantes que pueden ayudar a buscar salidas y a hacer propuestas valiosas”, concluye Amable Liñán.

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