viernes,3 diciembre 2021
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Arca perdida: Economía del Donut y No-Observable

Futurolandia
Una parte importante de la realidad económica es invisible, bien porque no se mide, bien porque incluso se excluye de los diagnósticos habituales. Ese Arca Perdida incluye múltiples componentes que se han calificado de economía sumergida, negra, ilegal, informal o, más simplemente, Economía No-Observable (ENO). Pero también pueden encontrarse restos de economía olvidada, de la que se carece de una información más completa por no habérsele concedido la atención que merece, aunque es observabable

En el campo del crecimiento económico, el factor residual de Solow se reconoció como un cajón que recogía nuestra ignorancia sobre otros componentes más allá de los clásicos factores de producción. Como terminaba mi lección inaugural en la UAM del curso académico 1999-2000: Tras un largo camino de búsqueda sobre las causas del crecimiento económico, los economistas pasamos de explicar la mejora en el nivel de vida de los pueblos por el número de trabajadores, la inversión en equipo y una genérica apelación a la productividad, a hacerlo a partir de una visión más amplia e integradora, que incorpora a las instituciones socio-políticas, la estabilidad mundial o los esfuerzos educativos y de investigación, entre otros muchos frecuentemente olvidados.

Recientemente una investigadora de Oxford University, Kate Raworth, ha propuesto la imagen de una economía con un gran agujero en el centro de lo mucho que olvida o descuida: la Economía del Donut, como la titula en su libro Doughnut Economics: Seven ways to think like a 21st Century Economist. Sin entrar en detalles, incluye unos veinte campos desatendidos o no debidamente cualificados, referidos al entorno ecológico (agua, aire, polución química,…) o a los fundamentos sociales (equidad social, redes, instituciones, alimentación,…).

Hace pocos dias, un post de dos conocidos economistas norteamericanos, Charles Hulten (Universidad de Maryland) y Leonard Nakamura (Banco de la Reserva Federal de Filadelfia) retoman un tema al que ya he hecho referencia en una decena de mis post durante los dos últimos años: el reto de medir la nueva economía que viene emergiendo y a la que ellos se refieren como la Economía de Internet (http://voxeu.org/article/gdp-and-capturing-benefits-internet-economy).

Partiendo de la conocida referencia que hizo Robert Solow hace ya 30 años ("puede observarse la era de los ordenadores en todas partes, excepto en las estadísticas de productividad"), Hulten y Nakamura la aplican a internet y la telefonía inteligente. La revolución informática ha afectado a los diferentes aspectos de la realidad económica y ha tenido un fuerte impacto en nuestra vida diaria, Pero el crecimiento económico medido por el PIB se ha desacelerado en muchos países  tecnológicamente avanzados. Ante esta aparente paradoja caben tres posibles explicaciones: 1) La Gran Recesión como responsable; 2) La Revolución Informática ha tenido impactos más débiles de lo esperable; 3) Los procedimientos para estimar el PIB no han sido capaces de captar los impactos del cambio tecnológico y han sufrido sesgos de infravaloración o incluso de omisión en sus estimaciones.

Dedicaré nuevos post a comentar limitaciones, intentos de solución y propuestas de futuro, para abordar ese problema de medición de la nueva economía de la información, de lo digital, de internet, de los intangibles…

Antonio Pulido http://www.Twitter.com/PsrA

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