lunes,18 octubre 2021
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La milenaria Al Azhar, nuevo símbolo de ruptura en Egipto

Arde la universidad estrella del Islam y el cerco al presidente turco pasa por la docencia

Redacción
Los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y seguidores de los Hermanos Musulmanes siguen este domingo en Egipto, tras la muerte de un joven y el arresto de cien personas al arder ayer dos edificios de la Facultad de Comercio de la universidad milenaria Al Azhar, en Ciudad Nasser, convertida así en nuevo símbolo de ruptura en la transición de Egipto entre Gobierno e islamistas. Entre tanto, la agonía del islam político turco que encabeza Erdogan pasa por universidades privadas y prensa.

Al Azhar es la segunda universidad más antigua del mundo que no ha cerrado desde su apertura, después de la Universidad de Al Karaouine, en Fez, Marruecos. Es considerada por la mayoría de los musulmanes sunníes como la escuela más prestigiosa, aunque fue fundada como escuela de teología chií (la otra gran corriente islámica)  por el Imperio Fatimí, en el año 975. En ese centro de conocimiento, estudiantes islamistas incendiaron el sábado las facultades de Comercio y de Agricultura, lo que provocó la muerte de Khaled El Haddad, estudiante de 19 años, nuevo «mártir» de la Hermandad con la que simpatizaba, así como el arresto de cien personas tras una semana de violentos choques durante los exámenes de final de semestre. Este domingo, los nuevos choques entre policías antimotines y estudiantes islamistas se han saldado con cuatro heridos.

El incendio del sábado forma parte de una campaña de las asociaciones en favor del expresidente islamista Mohamed Morsi, depuesto en julio por un golpe de Estado, para paralizar el funcionamiento de las universidades e impedir los exámenes semestrales. Al Azhar tiene más de medio millón de alumnos, y es sede de la principal institución religiosa de Egipto, por lo que los movimientos islamistas son fuertes entre los estudiantes y parte del profesorado, entre quienes la decisión del gran imán de Al Azhar, Amed Tayyeb, de apoyar públicamente el derrocamiento de Morsi ha generado gran tensión.

La contundencia de las fuerzas de seguridad al reprimir los disturbios han reabierto la ruptura política y el último balance oficial de disturbios callejeros, saldados por ahora con la muerte de cinco personas y el arresto de 265 manifestantes, por lo que en la ola de violencia que siguió al golpe ya han muerto más de 1.500 personas, la mayoría simpatizantes de los Hermanos Musulmanes, cuya cúpula y decenas de dirigentes provinciales han sido encarcelados.

Sin embargo, los disturbios empezaron en septiembre y crecieron ante la decisión de algunos rectores de volver a permitir la entrada de la policía a los campus, tal como sucedía en la época del depuesto hace casi tres años Hosni Mubarak. Otro motivo en Al Azhar ha sigo que una decena de sus estudiantes fueron condenados a 17 años de cárcel por una manifestación terminada en enfrentamientos. También que el miércoles el Gobierno designó como organización terrorista a la Hermandad, por lo que quien secunde sus marchas puede ser condenado a hasta cinco años de cárcel. Esta medida llegó a raíz del atentado el martes pasado en la ciudad de Mansura, donde murieron 16 personas, reivindicado por la organización yihadista Ansar Bayt el Maqdis pero que el Ejecutivo y los medios atribuyen a los Hermanos Musulmanes.

El vicepresidente de la Universidad de Al Azhar, Ahmed Hosseini, aseguró que no serán cancelados los exámenes y quien no asista será suspendido, además de sancionar a quienes continúan realizando manifestaciones políticas en el campus. Además de los arrestados por la polícia, han sido expulsados 80 estudiantes y tienen abierto expediente otros 340. 

Otros cuatro heridos hoy en atentado

Al margen de los nuevos disturbios de esta mañana del domingo en torno a la Facultad de Agricultura, cuatro personas resultaron heridas de gravedad en un atentado dinamitero hoy en las proximidades del cuartel general de la Inteligencia en la ciudad egipcia de Anshas, gobernación norteña de Sharqiyah, según fuentes oficiales. Un automóvil cargado de explosivos destruyó gran parte de la fachada posterior del edificio. 

Nadie se ha adjudicado el acto, que sigue a la explosión el martes pasado de un vehículo cargado de explosivos ante la Dirección de la Seguridad en la Gobernación septentrional de Mansoura, que además de matar a 16 personas hirió a 139. Dos días después una explosión de menor intensidad en un microbús del servicio de transporte público en Ciudad Naser dejó cinco heridos, uno de ellos de gravedad.Tras el estallido del microbús, la Policía dijo haber neutralizado otro artefacto explosivo cerca del lugar del primer atentado compuesto de una bombona de gas fijada a una motocicleta robada y que estaba aparcada cerca de una gasolinera.

La agonía del islam turco, también en la Universidad

Estos rebrotes de la ruptura política en Egipto surgen cuando crece el malestar del Ejército turco con el presidente Erdogan y al mismo se ha sumado el movimiento de un clérigo que controla universidades privadas y medios de comunicación.

Los militares han recordado que el Gobierno dejó actuar a la Justicia en casos que le afectaban, por lo que numeros periódicos internacionales sitúan hoy a Erdogan contra las cuerdas y dicen que sus maneras displicentes le alejan de sus enemigos y también de sus amigos, mientras crece la corrupción y el modelo de islam político turco es considerado un ejemplo que parece llegar a su agotamiento, porque el escándalo de corrupción masiva que afecta a algunos de sus familiares y a ministros debilita al Gabinete del líder islámico del Partido Conservador (AKP).

Tras las primeras detenciones ordenas por la fiscalía, Erdogan aseguró que ve un complót internacional en esa operación anticorrupción. Como respuesta, la autoridad ha despedido o trasladado a cerca un centenar de funcionarios de la policía, en una operación que busca contener a la fuerza que lanzó la investigación. Erdogan se ha comprometido a eliminar de su administración a los grupos que dice conspira en su contra, alusión que todas las miradas centran en la Cofradía Hizmet (Servicio, en turco), fundada en 1970 por el clérigo Fetullah Gülen, quien lidera una organización socio-religiosa muy influyente, con seguidores entre los altos cargos de la policía, la fiscalía de Turquía y la propiedad de universidades privadas y medios de comunicación.

La Cofradía islámica fue una antígua aliada del Gobierno, pero se alejó de Erdogan por su política de mano dura en la represión de las manifestaciones de pasado verano en Estambul. La guerra interna estalló cuando el Gobierno anunció el cierre de las escuelas preparatorias para el acceso a la universidad, su principal fuente de ingresos. La tensión y el sentimiento antiErdogan ha vuelto así a dispararse de nuevo en las calles. En Estambul la policía utilizó cañones de agua y gas lacrimógeno para dispersar varias protestas contra la corrupción. Los seguidores de Gülen emergen ahora como el principal poder de la oposición del partido del Gobierno, en vísperas de las elecciones municipales y presidenciales de 2014.

 

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