La resistencia a las reformas de Andradas se han extendido de los órganos de gobierno a despachos, aulas e incluso a la calle, y fuentes de profesores y alumnos informan que se acentuarán los próximos días, y sobre todo el curso que viene, a partir de septiembre, ya que ahora apenas quedan los cursos de verano y tareas de investigación. El plan será presentado a los agentes sociales y al claustro, para que el 1 de julio, ya en pleno verano, se abrirá el periodo de alegaciones hasta el 30 de septiembre, cuando se espera difundir una segunda y definitiva versión. Pero las críticas se extienden a la prensa y otras universidades, incluso donde han hecho reformas similares o con más cintura negociadora que la mostrada por El rector de la UCM. 

El equipo rectoral resalta la necesidad de dichas reformas, ya iniciadas años atrás por otros rectores y que ahora son mayores ( 35 de los 185 departamentos no llegan a los 12 alumnos que obliga la norma), mientras sus opositores la discuten e insisten que no supondrán ahorros importantes, sino mayor deterioro de la calidad educativa y dependencia de entidades que como el Banco Santander se utilizan sus apoyos para extender su penetracion entre estudiantes y profesores luego cautivos de su política de condicionamiento de las ayudas a servicios cargados de comisiones y otros costes. 

Desde el rectorado se indica que en los años ochenta se crearon departamentos a medida de afamados catedráticos, por lo que ya el anterior rector los profesores sin José Carrillo proyectó reformas similares en 2011, aunque luego las aplazaron por coincidir con bajada de becas, tijeretazo al presupuesto, pérdida de 500 profesores y casi 400 miembros de personal de Administración y Servicios. También que el año 2014 UGT lanzó una propuesta similar a la actual de Andradas. Ahora urge tener en cuenta el número de alumnos y las horas de clase que estos reciben con profesores de los departamentos, pues temen que algunos de ellos estén sobredimensionados y funcionen mal.

CC OO, por su parte, cree que el plan “no presenta unos criterios claros ni unas líneas de actuación ni un calendario creíble ni una memoria económica”.

Rector y vicerrectores proyectan fusionar departamentos de la misma área de conocimiento y así suprimir facultades que comparten especialidades. No puede haber tres de Estadística repartidos entre las facultades de Matemáticas, Económicas y Estadística”. Pero muchos de los departamentos y facultades afectadas se resisten y actualmente solicitan o ya tienen apoyo de entidades profesionales, como el Colegio de Enfermeros (la profesión de mayor intensidad de empleo, integrada por unas 200.00 personas), que juzga el intento de enmarcarla dentro de la Facultad de Ciencias de la Salud relega a su profesión a “un injusto” segundo plano, violando así “el principio de igualdad entre disciplinas que tienen una misma categoría formativa, la de estudios universitarios; y resta visibilidad a una actividad sanitaria que solo en nuestra región supera los 47.000 colegiados”.


Andradas, con la cara amable y cercana que mostró en las últimas elecciones.

Laas reformas van dirigidas a dejar en la mitad las antiguas estructuras para ahorrar, aunque sin quitar ninguna titulación, pero apenas han sido explicadas y menos negociadas por Carlos Andradas, a diferencia del talante mostrado en la campaña electoral o por otros rectores que han acometido tareas similares. De ahí que gran parte de los profesores y los decanos se resisten, pese a los argumentos de que han sido acometidos con buenos resultados en otras universidades, como Coruña y Oviedo, si bien especialmente en Universidad de Barcelona según el siguiente panorama publicado por Olga R. Sanmartin en EL MUNDO:

Universidad de Barcelona

La UB han reducido de 20 a 10 grandes áreas. La Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud ha absorbido a Odontología y a la escuela de Enfermería; hay un área de Ciencias e Ingenerías y una única facultad deHumanidades y Ciencias Sociales, entre otras cosas, porque también se ha realizado una reforma administrativa en la que se han reducido altos cargos sin recortar personal. Pero allí el rector fue hábil y presentó en seguida un borrador de 175 páginas y una estimación económica (400.000 euros anuales de ahorro) que la comunidad educativa pudo consultar, algo que no ha ocurrido en Madrid. Además, dejó en manos de las facultades la rebaja de los departamentos, a diferencia de la Complutense, que la quiere imponer. No sólo evitó conflictos, sino que las facultades han hecho un recorte motu proprio de 106 a 59 departamentos. Alli el departamento de Trabajo Social ha ascendido a la categoría de escuela, mientras en la UCM va a fusionarse con la de Políticas y Sociología.

Universidad de Oviedo

Fue la primera de España en realizar, en 2010, un proceso de fusión de 15 facultades y escuelas en seis grandes centros, en el marco de su proyecto de campus de excelencia. El objetivo era agrupar titulaciones afines para «compartir recursos» y dotarlos de «servicios de administración eficientes». El plan era más ambicioso, pero quedó paralizado por falta de financiación, entre otras cosas. Aun así, fue puesto como ejemplo de buena práctica en un informe sobre la universidad elaborado por expertos de la Estrategia Universidad 2015. La conclusión, seis años después, es que ahora hay una gestión «más eficiente de los recursos materiales» y una «optimización de los recursos humanos» y se ha facilitado «el proceso de evaluación y acreditación», así como «la implantación de itinerarios bilingües» y acuerdos con otras universidades. 

Universidad de Alcalá

Esta universidad cambió su esqueleto en 2013. «Nos encontrábamos en un momento de crisis terrible. La Comunidad de Madrid se quedó sin fondos yrecortó a las universidades, cuya fuente de financiación mayoritaria era entonces la Administración regional. Fue un shock y tuvimos que tomar medidas un tanto imaginativas», recuerda José Vicente Saz, vicerrector de Personal Docente e Investigación. De 45 departamentos pasaron a 23 y las 18 facultades se quedaron en nueve. «Los órganos unipersonales funcionan muy mal. Antes, cada departamento tenía un administrativo y ahora hay departamentos con dos o tres personas de apoyo. Cuando alguien se pone enfermo, es más fácil buscar un suplente. Además, reunirse con 18 decanos era casi imposible; gestionar nueve facultades es mucho más sencillo. No es lo mismo hablar con 45 directores de departamento que con 23», argumenta. Defiende que «se ha facilitado mucho la gestión, sin despedir a nadie». ¿Y el ahorro?«El ahorro es superior a un millón de euros,que supone un 10% de lo que podemos gestionar cada año. La gente nos decía:'¿Merece la pena hacer todo esto por un millón de euros? Pero es que, gracias a eso, con menos aportación económica hemos mantenido un rendimiento y una calidad académica similar o incluso superior a la que había antes». También han tenido problemas: «La dificultad ha sido la adaptación posterior de los profesionales; algunos vicedecanos hacían tareas muy concretas y ahora su misión ha cambiado».

Universidad Politécnica de Madrid

En 2014, la Politécnica de Madrid también reformó su estructura, dejando los 114 departamentos en 60 y fusionando varias escuelas. «No tenía sentido que escuelas muy parecidas estuvieran ofertando grados de cuatro años pared con pared», señala Alberto Garrido, vicerrector de Calidad y Eficiencia, que heredó los cambios del anterior equipo rector. ¿Más motivos? «Había departamentos demasiado pequeños; necesitábamos optimizar servicios y la oferta académica. Además, al juntar departamentos, se promedia más la carga administrativa y docente: los departamentos con menos carga se compensan con los que tienen más. Y hay un pequeño ahorro, de 350.000 euros al año», explica. 

Universidad del País Vasco

«La reforma ha coincidido con la crisis, pero no es por la crisis. Teníamos que hacer centros más potentes, con mejor visibilidad de cara a la sociedad. Es una cuestión más de eficiencia en la gestión», explica el secretario general de la Universidad del País Vasco, José Luis Martín. En 2014 iniciaron un proceso de fusión de escuelas y facultades (los 32 centros se quedan en 20) que culminó el pasado mes de enero. No han tocado todavía los departamentos, pero lo harán «más adelante». 

Universidad de La Laguna

La universidad tinerfeña empezó a finales de 2014 un proceso de fusión para «ahorrar» y «optimizar la gestión» que ha supuesto que las 23 facultades y escuelas se queden en ocho y los 64 departamentos hayan pasado a ser 40. El nuevo equipo rector está analizando el impacto económico y académico que ha tenido esta medida.

Universidad Pompeu Fabra

«Nuestro lema es que cuanto menos complejos seamos más eficaces seremos», expresa Carles Ramió, vicerrector de Planificación de la Pompeu Fabra, una universidad pequeña y muy especializada que el año pasado suprimió los tres centros de investigación y fusionó las ocho facultades con sus ocho departamentos correspondientes para crear «unidades de coordinación académica» que acaban con la «tricefalia» existente entre los departamentos, las facultades y el rectorado. «Si damos mucho poder a las unidades académicas, pueden convertirse en reinos de taifas, así que establecemos los anclajes de poder en los vicerrectores para que puedan dar unidad al sistema. Nuestro modelo es confederal unitario», explica.¿Qué opina de la reforma de la Complutense? «Me parece bien, pero es tan enorme y tan compleja que sólo se pueden tomar medidas de simplificación y de recorte. Nosotros somos pequeños y podemos ir más rápido. Ellos tienen que ir a una velocidad muy lenta porque son un enorme trasatlántico». 

Universidad Politécnica de Cataluña

Se encuentra en pleno proceso de reestructuración «para ganar en eficiencia», según Antoni Ras, vicerrector de Política Universitaria. «Concentrar la toma de decisiones en ámbitos tan reducidos no es una forma eficiente de trabajar», defiende. Se ha hecho una primera fase en la que los departamentos han bajado de 42 a 33. Entre diciembre y julio del año que viene esos 33 se convertirán en 25. No se han reducido facultades, pero se han juntado dos escuelas de ingeniería en una. «Lo más conflictivo ha sido lo del nombrede las escuelas y los departamentos. Puede parecer un tema menor, pero afecta a los sentimientos», reconoce. Así que, para no herir a nadie, han optado por denominaciones muy largas donde todo el mundo esté representado. El ahorro estimado es de 50.000 euros al año. Universidades de Alicante y La Coruña 

Universidades de Alicante y Coruña

El rector de la Universidad de Alicante, Manuel Palomar, tomó posesión el pasado mayo y uno de sus proyectos es reestructurar sus siete centros para «racionalizar los recursos y potenciar el conocimiento». En la Universidad de La Coruña se creó una comisión interna el año pasado para adelgazar la estructura, que prácticamente no ha sufrido cambios desde su apertura hace 25 años. Pero por el camino ha cambiado el rector, así que la cosa va para largo.