sábado,29 enero 2022
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Asistió la alcaldesa de Madrid pero no la de Barcelona

Ausencia de Mas, Urkullu e Iglesias en la fiesta nacional

Redacción
Los Reyes presidieron ayer el desfile militar celebrado en Madrid con motivo de la Fiesta Nacional, a la que este año el Gobierno ha querido dar un carácter de reafirmación nacional bajo el lema "El día de todos", aunque no acudieron Mas, Urkullu e Iglesias. Don Felipe estuvo acompañado en la tribuna por la Reina Letizia y sus hijas, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía. Tras el desfile, los monarcas ofrecieron una recepción oficial en el Palacio Real a la que asistieron más de 1.500 invitados

La parada militar contó también con la presencia de los más altos representantes de las instituciones nacionales, encabezados por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la mayor parte de su Gabinete -los ministros de Economía y de Asuntos Exteriores no pudieron asistir al encontrarse fuera de España-.También estuvieron presentes casi todos los presidentes autonómicos, entre los que no se encontraban, como suele ser habitual en este tipo de actos, los de Cataluña y el País Vasco, Artur Mas e Íñigo Urkullu, y este año tampoco la presidenta de Navarra, Uxue Barcos. Los diarios también destacan la ausencia del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias. En la recepción oficial celebrada en el Palacio Real, el presidente Mariano Rajoy restó importancia a las ausencias comentando a los periodistas que "los importantes son los que están". Por su parte, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, se refirió concretamente a la ausencia de Pablo Iglesias: "Cada uno sabrá, pero yo creo que no se puede ser candidato a la Presidencia de España y no venir a la Fiesta de España".

La proximidad de las elecciones, centro de las conversaciones

La proximidad de las elecciones generales del 20 de diciembre y el desafío soberanista de Cataluña ocuparon este año gran parte de las tradicionales conversaciones entre políticos y periodistas en la recepción oficial celebrada en el Palacio Real. Aunque Mariano Rajoy se mostró convencido de que los españoles van a dar su confianza al PP para otros cuatro años más -"Estamos capacitados para ganar por mayoría absoluta"-, trató de esquivar el tema electoral señalando que "la noticia importante" en estos momentos es que la agencia Standard & Poor's ha subido la calificación de la deuda de España, "mientras a otros se la bajan", en alusión a Cataluña.

Pedro Sánchez, por su parte, hizo su propia interpretación del empate técnico entre el PSOE y el PP que pronostican los sondeos electorales: "La lectura que hay que sacar de las encuestas es que hay dos tendencias: la del PSOE y la de Ciudadanos, que es para arriba, y la del PP y Podemos, que es para abajo". En cuanto al desafío soberanista de Cataluña, el líder socialista se mostró preocupado por la división que está produciendo entre los ciudadanos. "En Cataluña no hay una opinión mayoritaria a favor del sí ni en contra del no. Hay una sociedad catalana que está pidiendo a sus políticos que se entiendan. Cataluña solo puede avanzar unida", explicó.

Albert Rivera fue uno de los dirigentes más solicitados por los periodistas, quienes le preguntaron por el papel de árbitro entre populares y socialistas que, según los sondeos, podría jugar Ciudadanos en la formación del futuro Gobierno de España. Según EL PAÍS, Rivera no quiso entrar en el juego de las líneas rojas que, al parecer, se han marcado desde el PP y que situarían a Rajoy como presidente en cualquier acuerdo postelectoral. "Si el PP no ha hecho sus primarias, no se las vamos a hacer nosotros. Además, no hemos montado todo esto para que Rajoy sea presidente", comentó.

Miles de personas defienden la unidad de España en Barcelona

Alrededor de 4.500 personas -según cifras facilitadas por la Guardia Urbana- participaron ayer en la plaza de Cataluña de Barcelona en el acto convocado por entidades y asociaciones defensoras de la unidad de España. La concentración, convocada bajo el lema Barcelona, capital de la Hispanidad, contó con la presencia del presidente del PP de Cataluña, Xavier García Albiol, y el líder popular en el Ayuntamiento de la capital catalana, Alberto Fernández. Los convocantes del acto pronunciaron discursos muy duros contra el independentismo impulsado por Artur Mas, ERC y la CUP, y los casos de corrupción que han salpicado a Convergència. El presidente de Convivencia Cívica, Francisco Caja, tildó el plan secesionista de "golpe de Estado que tiene como objetivo la destrucción de una unidad milenaria".

Colau y'Kichi' critican que el 12-O celebre el "genocidio" en América

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, mostró ayer su rechazo a la celebración de una Fiesta Nacional de España que, a su juicio, supone la exaltación del "genocidio" perpetrado por los españoles en el descubrimiento de América. "Vergüenza de Estado aquel que celebra un genocidio, y encima con un desfile militar que cuesta 800.000 euros", afirmó en su cuenta en la red social Twitter. En declaraciones a la televisión catalana TV3, Colau señaló que esta festividad "no es propia del siglo XXI", y recordó que el Franquismo incluso denominaba el 12 de octubre el Día de la Raza.

En la misma línea, el alcalde de Cádiz, José María González Kichi, escribió en Twitter: "Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar".La Fiesta Nacional debe asociarse a la modernidad (EL PAÍS ): La institución de la fiesta nacional en España entronca con la tradición liberal y nada tiene que ver con mitos esencialistas. La nación a la que se refiere esa tradición liberal y laica es la de los ciudadanos. La fiesta nacional debería considerarse como una afirmación de valores asociados a la modernidad y opuestos al concepto de los nacionalismos particularistas. Una fiesta nacional tampoco debe ser un repliegue patriotero, ni servir para la apropiación partidista, sino convertirse en el símbolo de un proyecto compartido que no debe ir contra nadie. Como todos los años, también este se ha pasado revista a las ausencias y presencias, con el resultado de dos presidentes autonómicos, Artur Mas e Iñigo Urkullu, que no asistieron, como es habitual; más la nueva presidenta de Navarra, Uxue Barcos, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que declinó asistir a la recepción convocada por el Rey. No es obligatorio asistir, pero tampoco tiene sentido refugiarse en débiles pretextos para justificar ausencias. Contrasta igualmente la presencia en los actos de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, con la desabrida descalificación de la fiesta nacional lanzada por su colega barcelonesa, Ada Colau. La voluntad de concordia no hace ruido. En vez de movilizar la historia al servicio de intereses partidistas, hay que trabajar para encontrarse en una futura celebración que, con naturalidad, pueda serlo realmente de todos.España encarna un marco de convivencia inclusivo e integrador (ABC): 

El 12 de octubre es el día de todos los españoles .Es un símbolo de unión, la exaltación de pertenecer a un proyecto común al que, por desgracia, una parte de la sociedad asiste acomplejada. En el contexto actual, marcado por el acoso independentista del nacionalismo catalán, es fundamental destacar y reforzar la unidad de esa gran mayoría de españoles que se sienten orgullosos de su país y sus compatriotas. España encarna un marco de convivencia inclusivo e integrador, en el que se respetan la libertad del individuo y la pluralidad lingüística y cultural de las regiones, tal y como recoge la Constitución, ya que enfatiza lo que nos une y garantiza la igualdad ante la ley, en lugar de azuzar falsas diferencias e identidades con el fin de sembrar la división entre españoles. La Fiesta Nacional es también el Día de la Hispanidad en América y, por tanto, conmemora la pertenencia a una amplia e influyente comunidad internacional, la hispana. De ahí que resulte lamentable que algunos alcaldes populistas hayan cargado contra la efeméride, tras tildar el descubrimiento de América de "genocidio". Su obtusa visión de la historia tan solo es equiparable a su demagógica forma de entender la política. Y lo peor es que hayan sido aupados a dichos cargos por el PSOE.

El próximo Gobierno tiene que revisar los Presupuestos Generales de 2016(EL PAÍS)

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