domingo,5 diciembre 2021
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Colaboración público-privada

B2G4S; de todos, para todos

El proyecto B2G4S, (del inglés Business to Government for Statistics) que realiza el INE bajo el paraguas de Eurostat, consiste en crear una nueva fuente de datos procedente del Big Data del sector privado. ¿Pero están dispuestas las compañías a compartir su información interna con el Estado?

En una sociedad democrática y libre, el conocimiento juega un papel fundamental en la toma de decisiones. Para ello, necesitamos que la información esté contrastada, bien elaborada, comparada y puesta en el contexto adecuado. Pero además, en la era de la digitalización, la información tiene que ser precisa y actual.

Como parte de esos procesos digitales, las empresas obtienen grandes volúmenes de datos del propio desarrollo de su actividad, sin que eso sea un fin en sí mismo. Esto es lo que conocemos como Big Data. Según el INE y Eurostat, estos datos  en manos del sector privado son clave para nutrir la información pública como las estadísticas oficiales. Por esta razón, la colaboración público-privada resulta esencial para elaborar documentos de interés público cuyas fuentes de datos se encuentran en manos de empresas privadas. De esto trata el B2G4S, ese ecosistema en el que el sector público tiene como proveedor de datos a una entidad privada con el objeto de elaborar estadísticas oficiales.

Hasta ahora, organismos como el INE solicitaban a las empresas rellenar extensos formularios con datos sobre su organización y actividad. Estos datos se utilizaban para realizar las estadísticas oficiales, publicadas meses después de la finalización del periodo de referencia. Sin embargo, estos datos ya no son suficientes. La cambiante realidad económica empuja a que las estadísticas oficiales sean más abiertas al conocimiento. Por ello, para un mejor entendimiento de la situación del país, tienen que cubrir todos los ámbitos que abarca la economía. Además, se necesita tener estas publicaciones actualizadas para que puedan servir de guía a cualquier agente económico que precise de esa información. La idea es hacerlo casi en tiempo real y en áreas donde las estadísticas oficiales ahora no llegan. Es la hora de que las herramientas de sistemas de información de las empresas (Business Intelligence) se apliquen también en el sector público.

¿Pero qué puede llevar a las empresas a “regalar” sus datos internos al Estado? Según el INE, la propuesta inicial del proyecto B2G4S es hacerlo a través de la Responsabilidad Social Corporativa. Mencionando públicamente su colaboración en la realización de las estadísticas, apoya también su reputación como empresa implicada en mejorar el conocimiento de interés público. Además, al trabajar con el Estado y con una entidad de alta reputación como el INE, las empresas se aseguran la confidencialidad y el incentivo de RSC.

Sin embargo, desde un punto de vista de valor, si las empresas ceden su información interna, ¿no estarán cediendo parte de su fondo de comercio? O dicho de otro modo, ¿no estaremos restando valor a la compañía? Hasta la fecha, la valorización de los datos como tal no encuentra una partida específica en el activo. Pero en realidad, sabemos que valen más las empresas que generan datos derivados de su actividad digital. Entonces, ¿hasta qué punto un Chief Data Officer estará dispuesto a ceder lo que considera información estratégica confidencial? Aparte del impacto positivo en la RSC mencionado anteriormente, existe una ventaja adicional a todo este intercambio de datos; una nueva forma de analizar a la competencia y de analizarte tú, empresa, respecto a la competencia y el mercado. Los datos actualizados y detallados permiten tomar decisiones antes del final del correspondiente periodo, y no a posteriori que es lo que ocurre con los cuestionarios tradicionales y los datos de contabilidad.

¿Qué ocurre si las compañías ya tienen contratos de compra-venta de datos con sus clientes o proveedores? Por ejemplo, las cadenas de supermercados ya venden sus datos a sus proveedores para que estos conozcan mejor a su cliente final. A la vez, los supermercados ya aportan esa misma información al INE como parte de la metodología de cálculo del IPC. Estamos hablando de una reutilización de datos. La empresa que genera el dato lo vende para que otra, que es de verdad quien necesita la información de la venta, lo utilice para su análisis de cliente y producto. Por otro lado, el INE lo utiliza para un análisis público de consumo. De esta forma, al mejorar la calidad y tipo de datos con los que se elabora la estadística pública, todos los interesados en el IPC trabajarán con un dato más ajustado a la realidad, sin que ello menoscabe el análisis interno de las compañías involucradas en el proceso de generación y uso de datos.

¿Y qué hay de la validez de los datos? La información financiera publicada en cuentas anuales pasa por un proceso de auditoría que hace la información fiable y homogénea entre entidades.  No es así en el caso de la información interna a nivel de detalle de compras, ventas o producto, que salvo excepciones, no tiene una norma de ser auditado. Esto no quiere decir que los datos internos sean erróneos o fraudulentos, sino que al estructurarse de manera diferente en cada empresa, resulta un hándicap a la hora de comparar los datos relativos a actividades del mismo sector y de hacerlos homogéneos. Si bien, los analistas de datos encontrarán la forma de hacerlos comparables.

Quizá, el personal cualificado sea uno de los puntos clave para que este proyecto de colaboración B2G4S tenga éxito. Necesitamos empresas dispuestas a colaborar con el interés público pero también necesitamos profesionales suficientes y técnicamente preparados. Realizar las estadísticas públicas procedentes del Big Data es un primer paso. Pero contextualizarlas y darles sentido, es una labor fundamental en todos los sectores y ámbitos económicos.

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