domingo,24 octubre 2021
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La violencia de género creció en América Latina más de un 80% durante la Covid-19

Bachelet, al Foro Iberoamericano de SASE: «Debemos reconstruirnos mejor, y eso significa igualdad y no discriminación»

La violencia de género creció en América Latina más de un 80% durante la Covid-19, dijo este jueves la Alta Comisaría de la ONU y expresidenta de Chile, Michelle Bachelet: "Debemos reconstruirnos mejor, y eso significa igualdad y no discriminación". Todos los informes coinciden en que la pandemia ha elevado las desigualdades, aunque más en América Latina y entre las mujeres, según el Foro Iberoamericano de la Sociedad para el Avance de la Socioeconomía, que coincidió en urgir una vuelta a la normalidad transformadora.

Esa idea de repensar la igualdad de género para un cambio, en lugar de regreso a la normalidad, fue la más compartida en el webinar La brecha de género que proyecta el Covid-19 y sus efectos en la escena latinoamericana, con la participación de Michelle Bachelet.

Erradicar la desigualdad de género tras la pandemia del covid-19 exige una transformación para lograr el cambio social, en lugar de simplemente tratar de regresar a la antigua normalidad. Una reconstrucción diferente que comenzó señalando la doctora Cristina Sánchez, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y en la que coincidieron las destacadas panelistas del foro, celebrado de manera virtual.

Se trató de la quinta sesión del webinar “América Latina tras la pandemia del COVID-19. La sociedad y la economía del futuro”, organizado por las universidades Autónoma de Madrid, Católica de Santiago de Guayaquil, Nacional Autónoma de México y Federal de Río de Janeiro , así como por la Sociedad para el Avance de la Socioeconomía (SASE). En esta ocasión, participaron Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos; Denise Pires, rectora de la UFRJ; María Ángeles Durán, investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España; Gloria Bonder, coordinadora de la Cátedra Regional UNESCO,  Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina; y, como coordinadora, Laura Pérez Ortiz, del grupo de investigación SET-LASE UAM.

En la introducción de la sesión, Denise Pires subrayó que no se puede naturalizar la discriminación ni la violencia contra las mujeres, motivo por el que esta materia debe ser parte del debate académico y sobre políticas públicas, especialmente tras el agravamiento de la desigualdad causado por la pandemia en Latinoamérica.

Michelle Bachelet advirtió que, entre otros retrocesos, la pandemia ha revertido esfuerzos realizados para la igualdad de género, incrementado la violencia en el hogar, dificultado la atención a la salud sexual y reproductiva, e impactado en el empleo de muchas mujeres que laboran el sector de los servicios, comercio, hostelería o cuidados. También se ha agravado la brecha digital de género, y muchas niñas no regresarán a la escuela por razones como contribuir a la economía de su familia, o por embarazo.

“Los logros de las últimas décadas no están firmemente arraigados en nuestras sociedades, sino que por el contrario pueden desaparece cuando los vientos políticos cambian de dirección. La desigualdad de género no perjudica solo a las mujeres, toda la sociedad sufre. En ese sentido debemos estar siempre alerta y siempre rechazar cualquier intento de retroceso”, afirmo la Alta Comisionada.

Sobre el futuro inmediato, Bachelet aseguró que “no podemos aspirar a volver a la supuesta normalidad, debemos reconstruirnos mejor, y eso significa poner a la igualdad y la no discriminación en el centro de nuestras sociedades por intermedio de políticas públicas de inclusión y protección social, erradicando sistemas y estereotipos costosos y totalmente infundados que perjudican a las mujeres y les impiden contribuir plenamente a la sociedad”.

Bachelet, expresidenta de Chile, también tuvo palabras sobre el proceso constituyente que vive su país, señalando que su oficina promueve la participación de las mujeres y de personas pertenecientes a grupos históricamente discriminados: “Se requiere que el texto incorpore un enfoque de género y un enfoque de derechos humanos que no deje a nadie atrás”. “Esperamos que la nueva Constitución realmente pueda avanzar sustantivamente para que en Chile exista una igualdad de género como corresponde y así ser un muy buen ejemplo para otros países de la región”, concluyó.

La economía de los cuidados

Por su parte, María Ángeles Durán recordó que la desigualdad ya estaba presente antes de la pandemia, que la ha hecho crecer. En el plano económico, consideró que no puede haber una buena política pública si se mantiene la vieja idea de que la economía es únicamente el mercado, ya que la pandemia ha mostrado que el trabajo no remunerado que sucede en el hogar es fundamental, y son mujeres quienes aportan al bienestar y a la producción de servicios para el país. Por ello, el cuidado debe aparecer como inversión, no como coste. “¿Seremos capaces de ponernos de acuerdo para poner en práctica políticas sociales redistributivas?”, se preguntó.

Durán destacó la cantidad de iniciativas de solidaridad y voluntariado que surgieron durante la pandemia, y apuntó la existencia del “cuidatoriado”, una nueva clase social conformada por personas que se dedican a los cuidados, tanto pagados como no remunerados, con un papel decisivo en las sociedades.

Gloria Bonder también señaló la necesidad de “transformar lo que teníamos”, no de volver a lo mismo, porque había carencias estructurales. Bajo su punto de vista, la pandemia sirvió para exponer que vivíamos en un contexto muy desigual, con precariedad en la política, la salud o la educación. Por ello, defendió que se deben aprovechar las lecciones de la pandemia y realizar un esfuerzo para repensar e imaginar nuevas políticas.

Un cambio que, para Bonder, debe alcanzar a la educación, a las técnicas pedagógicas, y a las universidades, para que contribuyan al desarrollo de la sociedad con justicia social, en lugar de quedarse en su “torre de marfil”.

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