jueves,30 junio 2022
Espacio euroiberoamericano de diálogo sobre la innovación social, profesional y académica
InicioSociedad, Política y SostenibilidadPolíticas y ODSCasi 2.000 profesores secundan una crítica a la convergencia
Espacio europeo

Casi 2.000 profesores secundan una crítica a la convergencia

El Mundo
Un manifiesto al que se han sumado docentes e investigadores de toda España alerta del peligro de la mercantilización de la Universidad.

Un colectivo formado por 1.900 profesores e investigadores de las universidades españolas ha hecho patente su «preocupación ante la orientación que el proceso de construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) está adoptando en lo que a la reforma de las estructuras educativas se refiere, así como a la noción misma de Universidad».

Así lo expresan en un manifiesto redactado el 4 de abril en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid pero al que ya han llegado adhesiones desde todos los rincones del sistema universitario español y, en menor medida, europeo. El manifiesto y el formulario de adhesión siguen siendo accesibles en la web de dicha Facultad (fs-morente.filos.ucm.es/debate/inicio.htm), por lo que la cifra de firmantes podría superar en breve los 2.000.

Docentes de Ciencias y Humanidades, responsables académicos, becarios de investigación, científicos y alguna que otra eminencia han querido hacer una defensa de la Universidad pública y alertar de que la convergencia europea tiene un lado oscuro.

Temen que, «con el argumento de que debe atender a las demandas sociales», se ponga a la Universidad «al exclusivo servicio de la empresas y se atienda únicamente a la formación de los profesionales solicitados por éstas». Según ellos, se puede generar una proliferación de «agencias e instituciones extrauniversitarias» que, «dominadas por el poder político de turno o por poderosos grupos de presión, dirijan la política intrauniversitaria».

Redactado antes de que se desatara el vendaval de protestas por el catálogo de titulaciones, el manifiesto apuntaba ya algunos de los argumentos que se han esgrimido para explicar la supresión de carreras como Humanidades, Historia del Arte y Ciencias de la Música. «Nos preocupa que termine gestionándose la Universidad como una empresa (…) y que la adaptación de los estudiantes al mercado de trabajo sea la única finalidad de la formación universitaria», reza el documento.

Asimismo, los firmantes manifiestan su temor de «que la necesidad de reflexión pedagógica se convierta en el pretexto para otorgar a una particular disciplina académica, la psicopedagogía, la función de marcar la pauta en las demás» y de que esto desemboque en «un aumento desmesurado del trabajo del profesor (programación, temporalización, fichas, guías docentes…)».

Finalmente, les preocupa que, «como resultado de un nuevo sistema de financiación, las universidades se vean abocadas a concebir su propia labor como la exclusiva producción de aquellas mercancías por las que las empresas estén dispuestas a pagar».

Los impulsores de este documento aseguran que «se elaboró como un manifiesto exclusivamente de profesores de la Complutense, pero después se ha difundido por todas las universidades».

En todo caso, defienden que se trata de «un movimiento surgido desde la base del profesorado». Las autoridades de la Complutense mostraron su interés por esta visión crítica al convocar un Claustro monográfico el pasado 10 de mayo. «Aunque no se han tomado medidas concretas, sí ha servido para que moderen el tono triunfalista y propagandístico de sus discursos sobre la convergencia», exponen.

Opinan que «hay mucho desconocimiento» sobre el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), lo que explica la falta de crítica. Tras dos años glosando sus virtudes, CAMPUS ha querido sondear cuáles son los peligros que puede traer consigo la convergencia europea.

SALVI TURRÓ

Decano de la Facultad de Filosofía de la U. de Barcelona

Turró suscribió el manifiesto de la Complutense con la convicción de que «se han percibido síntomas suficientes de que la convergencia europea se está realizando desde un enfoque mercantilista».

Por ejemplo, «un grado de 180 créditos hará imprescindible cursar un posgrado que, por mucho que se imparta a precios públicos, tendrá para el alumno un coste elevado, similar a los actuales doctorados».

Aunque considera que «potenciar la docencia tutorizada y de tipo seminario sería positivo», advierte del peligro de caer en «una normativización excesiva de los métodos docentes y una infantilización ad infinitum del alumnado hasta convertir la Universidad en un parvulario».

En cuanto a la gestión de la convergencia en España, lamenta «que un proceso tan importante no haya pasado por el Parlamento» y que en la elaboración del catálogo de titulaciones «se haya pensado mucho desde la perspectiva de titulaciones con una implicación empresarial inmediata».

LUIS ANDRÉS

Profesor titular de Economía Aplicada de la U. de Sevilla

Andrés sostiene que se ha producido una cierta distorsión entre el espíritu del Tratado de Bolonia y su desarrollo posterior. «Al principio se daba importancia a la formación de ciudadanos, pero cada vuelta de tuerca que se ha ido dando en la convergencia la ha ido encaminando hacia lo técnico».

Él percibe una «clara intención de las administraciones de convertir a la educación superior en una FP avanzada con pocas titulaciones, un grado muy técnico y superficial y un posgrado aún más técnico». Preguntado por la tardanza en aparecer las críticas al EEES, Andrés manifiesta que «las ha habido en distintos foros desde hace tiempo», pero reconoce que «cuando las propuestas se van a plasmar en leyes se hace especialmente importante alertar de los peligros».

Y ve claro uno de ellos, el desplazamiento de los núcleos de decisión a las empresas privadas. «Si ponemos a diferentes universidades a competir por la financiación de las empresas privadas, se crearán estructuras semipúblicas en las que se investigará o se enseñará sólo sobre lo que sea rentable», vaticina. «¿Y quién cubrirá las titulaciones y los proyectos que no lo sean?».

Desde la certeza de que «la docencia ha sido la cenicienta de la Universidad en los últimos años, reconoce estar inquieto sobre las nuevas metodologías docentes. «Se han instalado mecanismos perversos que hay que desterrar, pero estos planteamientos que van a implantar de un plumazo el colegueo con los alumnos me parecen preocupantes», concluye Luis Andrés.

MIGUEL VALCÁRCEL

Catedrático de Química Analítica de la U. de Córdoba

Como coordinador del Programa de Evaluación del Profesorado de la ANECA y siendo uno de los que más han defendido la necesidad de implantar unas metodologías docentes centradas en el estudiante, Valcárcel niega que los métodos de la psicopedagogía vayan a colonizar la vida universitaria.

«No es cierto que eso vaya a ocurrir», afirma, «pero sí va a haber un cambio radical en el sistema de enseñanza donde las metodologías tradicionales ya no tendrán cabida». Además de esta aclaración, Valcárcel le quita hierro al asunto: «Muchos profesores ya están aplicando los nuevos métodos por intuición».

También llama a la calma sobre la posibilidad de que se añadan a las labores docentes exigencias como pautar todas las clases de una asignatura en intervalos de quince minutos o hacer tests psicológicos a los alumnos. «No niego que se haya mencionado en algunos documentos, pero no es cierto que se vaya a llegar a esos extremos», explica. Del mismo modo, rechaza que vayan a desaparecer las lecciones magistrales». Lo que va a ocurrir, según él, es que «sólo se va a explicar lo esencial parar que cada estudiante pueda completarlo después con su esfuerzo».

Finalmente, Valcárcel reconoce que «existe el peligro» de que la Universidad acabe respondiendo a los intereses de las empresas privadas. «Esas amenazas, tal y como las han recogido en el manifiesto de la Complutense también me preocupan a mí. Por eso hay que estar al tanto y vigilar para que no lleguen a actualizarse», concluye Valcárcel.

JOSÉ MARÍA PRIETO

Catedrático de Psicología Industrial de la Universidad Complutense

Experto en asuntos de recursos humanos, Prieto cree que uno de los errores más importantes tiene su origen en el proyecto Tuning, elaborado por las universidades de Deusto (Bilbao) y Groningen (Holanda). «Al hablar de ‘competencias, destrezas y habilidades’, se está aplicando la filosofía de la gestión de competencias y de conocimientos de las escuelas de negocios a carreras como Medicina y Filosofía, en las que no tienen cabida», comenta.

Dichas filosofías están destinadas a seleccionar los mejores profesionales para sacar adelante un modelo determinado (conocimientos) y a identificar por qué unas personas han triunfado en un proyecto empresarial concreto para reclamar sus cualidades a futuros empleados (competencias).

Según Prieto, «utilizar esta terminología para la formación universitaria significa decirles a los alumnos que van a ocupar los puestos medios-bajos de las empresas, porque a los altos cargos no sólo se les exigen destrezas, sino también saber resolver problemas».

Los efectos de la aplicación de estas pautas no se harán esperar, según Prieto. «Los modelos de escuelas de negocios en entornos masificados acaban en aprendizajes superficiales y en la mera reproducción de apuntes».

Por todos estos inconvenientes, este catedrático se pregunta cómo es posible que la mayoría de las titulaciones españolas hayan realizado la convergencia utilizando el proyecto Tuning. «En Psicología hemos seguido la otra vía que se ofrecía y que consistía en reunir a grupos de profesionales y académicos de una rama determinada para elaborar propuestas integradas que después se deben ajustar a la situación concreta de cada Estado». En lo referido a la introducción de capital privado, Prieto cree que «e l problema no es que existan estudios e investigaciones financiados por las empresas, sino que esto se convierta en el modelo».


HABRÁ UN ENCUENTRO CRÍTICO EN PARÍS

El colectivo francés Abélard es otro de los que han intentado llenar la falta de un discurso crítico sobre el EEES. Los profesores que lo forman han publicado Universitas calamitatum, el libro negro de la reforma universitaria. Charles Soulié, miembro de este colectivo explica resume algunas de sus conclusiones. Habla de una «ausencia de debate sobre la democratización en la Enseñanza Superior» y de una «creciente falta de compromiso del Estado con la financiación de las universidades, abocadas a buscar recursos en la iniciativa privada, las regiones…». Según Soulié, esto desembocará en «una mercantilización de la enseñanza superior y, en fin, a un abandono del principio de autonomía intelectual que, sin embargo, está en la base de la Universidad». Abélard pretende ahora organizar un encuentro con los colectivos europeos con los que han conectado en la Asociación de Reflexión sobre la Enseñanza Superior y la Investigación. Será en París en enero de 2006.


1900 FIRMANTES ´CON NOMBRE´

Aunque los impulsores del manifiesto suscrito por 1.900 docentes de toda España insisten en recordar que es una iniciativa de base más que de eminencias, en la lista de firmantes destacan algunos nombres muy conocidos. Entre ellos, Fernando Savater, catedrático de Filosofía de la Complutense; Antonio Alvar, catedrático de Filología Latina de la Universidad de Alcalá y presidente de la Sociedad Española de Estudios Clásicos; Antonio Fernández-Rañada, catedrático de Física Teórica de la Complutense; Andrés de la Oliva, catedrático de Derecho Procesal de la Complutense; Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física de la Universidad de Alcalá y Jenaro Talens, poeta y catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad de Valencia.

De interés

Artículos Relacionados