lunes,18 octubre 2021
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La libertad de expresión, en entredicho, por exigencia saudí

Cerrar Al Jazeera, clave para resolver la crisis del Golfo

Armengol Mbá
Qatar lleva más de dos semanas sometido a sanciones diplomáticas y económicas sin precedentes, en la que es la peor crisis política entre los países del Golfo en décadas. Ante la búsqueda de soluciones a dicha crisis, una lista de exigencias de parte de Arabia Saudí ha sido filtrada, entre ellas el cierre de Al Jazeera. Este canal de televisión, con una rama en inglés, es uno de los canales satelitales árabes con mayor audiencia.

Era un secreto a voces. Si había una queja común a los cuatro países árabes que el pasado día 5 cortaron relaciones con Qatar, era la línea editorial de Al Jazeera. En el resto de los asuntos hay gradaciones (Arabia Saudí y Bahréin estár más molestos por sus relaciones con Irán y Emiratos y Egipto por sus simpatías hacia los Hermanos Musulmanes, y REspecto a las relaciones con Turkia también hay diferencias). Pero la cadena de televisión ha sido desde el principio una espina difícil de digerir. A nadie ha sorprendido que la lista de exigencias filtradas incluya su cierre, algo que la emisora ha lamentado en un comunicado según EL PAIS.

Esto prueba que dichos países tienen miedo de la libertad de expresión más que ninguna otra cosa”, interpreta Waddah Khanfar, quien fuera primer director de Al Jazeera y que en la actualidad está detrás del lanzamiento del HuffPost Arabi. “Están intentando devolver el Mundo Árabe a la edad oscura, pero el mundo ha cambiado y, en la edad de la información, no se puede silenciar la lucha por el conocimiento”

Desde su aparición en 1996, Al Jazeera ha despertado ampollas entre los déspotas árabes por su estilo periodístico crítico con el poder y, según sus detractores, sesgado hacia los islamistas. Su nacimiento supuso un vuelco en la forma de informar en el mundo árabe. Las anquilosadas televisiones estatales, el 99% de cuyos informativos empezaban con la frase “al rais al yumhuria / al malik sabah al yaum…” (en el día de hoy el presidente de la república / el rey), tuvieron que modernizar al menos su estilo para competir con una recién llegada que fustigaba a los gobiernos (excepto al catarí), abordaba temas hasta entonces tabú y recibía llamadas telefónicas en directo de los televidentes.

Con el éxito, también llegó la controversia. En 2002, Arabia Saudí retiró a su embajador de Qatar molesto por el tratamiento a su plan de paz para el conflicto israelo-palestino. Más recientemente, ha recibido reproches por la cobertura de las primaveras árabes y, sobre todo, el golpe de Estado en Egipto, que le granjeó la etiqueta de portavoz de los Hermanos Musulmanes.

No obstante, a quienes siguen la cadena saudí Al Arabiya o la emiratí Sky News Arabia no deja de sorprenderles que Riad y Abu Dhabi acusen a Al Jazeera de ser un instrumento al servicio dos intereses cataríes. Lo mismo podría decirse de muchos medios en la mayoría de los países árabes, en especial en las petromonarquías donde la información está muy controlada.

Las querellas con sus vecinos ya han obligado a Al Jazeera a rebajar el tono. Los observadores notaron una menor agresividad hacia Arabia Saudí poco antes de que Riad aceptara el regreso de su embajador a Doha en 2008. También tras la crisis diplomática de 2014 aceptó clausurar su canal Mubasher en Egipto. Pero cerrar la televisión que puso a Qatar en el mapa son palabras mayores.

“En la cadena creemos que cualquier llamamiento al cierre de Al Jazeera es solo un intento de silenciar la libertad de expresión en la región, y de suprimir el derecho de la gente a estar informada y ser oída”, ha respondido la emisora en un comunicado. El texto se refiere a esa medida como “una noticia recogida en agencias y redes sociales” sin confirmar o desmentir la veracidad del documento que lo menciona.

El canal también reclama el derecho de sus periodistas a hacer su trabajo “sin que les intimiden, amenacen o metan miedo”. Además, el texto hace un llamamiento a los medios informativos y las organizaciones internacionales a expresar “su solidaridad en defensa de la libertad de prensa”.

“Resultamos molestos porque reflejamos la diversidad del mundo árabe”, explicaba durante una reciente entrevista con este diario Giles Trendle, director en funciones y responsable de programas del canal en inglés

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