jueves,21 octubre 2021
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Importante descubrimiento

Científicos de la Pablo de Olavide descifran los mecanismos cerebrales que activan la toma de decisiones

ibercampus.info
Un equipo de investigadores integrado por Agnès Gruart i Massó, Rocío Leal y José María Delgado García, de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y por Alfonso Fairén, del Instituto de Neurociencias de Alicante (Universidad Miguel Hernández-CSIC), ha publicado un estudioen la prestigiosa revista de la Academia de Ciencias de EEUU "Proceedings of the National Academy of Sciences" que demuestra que la corteza prefrontal del cerebro inhibe el movimiento pero no el aprendizaje. Los hallazgos de estos investigadores sugieren que, a pesar de que la corteza prefrontal impide la realización de respuestas motoras, el animal es capaz de seguir procesando información.

Algunos animales como el conejo, el ratón o la rata, tienen la capacidad de paralizarse ante algún peligro. Este estudio demuestra que esta situación, denominada reacción de congelamiento, no es un simple bloqueo momentáneo, sino una reacción a través de la cual el animal busca las distintas posibilidades que tiene para poder escapar de dicho peligro. Es decir, además de paralizarse son capaces de seguir "pensando", "analizando" la situación.

Esta capacidad reside en la parte más rostral del cerebro, denominada corteza prefrontal, que está relacionada con complejos mecanismos electivos, es decir, cuando hay que decidir entre hacer una cosa u otra, o si es conveniente o pernicioso que se lleve a cabo determinada actividad.

Con este estudio, estos investigadores han descubierto las bases funcionales de este complejo proceso a través de una serie de experimentos realizados en conejos y empleando el “condicionamiento pavloviano”, es decir, aprendizaje causado por la asociación de dos estímulos. Así, el conejo aprendió que un sonido avisa de la llegada de un soplo de aire a la cornea, por lo que debe cerrar los ojos antes de que el soplo le roce.

El siguiente paso es, a través de estimulación eléctrica en la corteza prefrontal del cerebro, inhibir el parpadeo. Con este experimento se demuestra que la corteza prefrontal, al incidir en ella cierto estímulo, bloquea la salida motora, pero no el pensamiento o el aprendizaje, ya que según los resultados obtenidos, al retirar el estímulo eléctrico el animal tiene un porcentaje de aprendizaje del 100 por ciento.

Estos experimentos simulan situaciones en las que el animal es capaz de seguir procesando información de su entorno aunque no muestre respuesta motora alguna.

 

 

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