miércoles,6 julio 2022
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Entrevista a Salvador Ord´ñez

«Cobrar los máster públicos a 2.000 euros me parecería excesivo»

El Mundo
Si alguna medalla se pondría Salvador Ordóñez, secretario de Estado de Universidades e Investigación, es la del diálogo. Si de algo presume, es de haberse reunido con todos los colectivos universitarios y profesionales posibles en el mismo despacho de la calle Alcalá (Madrid) en el que tiene lugar esta entrevista con CAMPUS.

Pregunta.- ¿Habrá sorpresas en el texto final de la LOU?

Respuesta.- Nos han trasladado muchas propuestas, las hemos estudiado y vamos a recoger bastantes cosas, porque son muy interesantes y hay consenso.

P.- ¿Ya hay fecha para su aprobación en Consejo de Ministros?

R.- La ministra y el presidente del Gobierno ya han dicho que en abril estaría en el Congreso de los Diputados y sobre esa hipótesis estamos trabajando. Tendremos que acelerar un poco, porque debe pasar el informe de los consejos de Coordinación, de Estado y de Ministros, pero llegaremos a tiempo.

P.- Varios consejeros de educación han tachado su reforma de centralista y poco flexible, e incluso han llegado a dudar de la necesidad de un Ministerio, ¿qué le parece?

R.- Constitucionalmente, la responsabilidad de homologar los títulos oficiales la tiene el Estado y así va a seguir siendo. La modificación de la LOU que hemos propuesto intenta fomentar dos cosas: mejorar la corresponsabilidad de las comunidades y la autonomía universitaria. En tercer lugar, queremos que las universidades puedan utilizar esa autonomía para autoorganizarse. Además creamos órganos como la conferencia sectorial de las universidades, con representación de los estudiantes, para que puedan ser informados e informar de todo aquello que les afecta.

P.- Otros, en cambio, alertan de una posible desvertebración.

R.- El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), al fijar unos criterios comunes, nos va a obligar a coordinarnos. Dicho esto, creo que la nueva LOU no será centralista, porque no aumenta la capacidad regulatoria del Estado. Lo que hacemos es intentar coordinar desde el respeto a las agencias autonómicas de acreditación que, a su vez, van a tener que ponerse de acuerdo entre ellas, con la ANECA y con la agencia europea (ENQA).

P.- Da la sensación de que los rectores y el Ministerio se han puesto de acuerdo para restablecer la Universidad anterior a la LOU.

R.- En el Ministerio tenemos una conexión muy buena con la Conferencia de Rectores, porque son los principales representantes de las universidades. No obstante, también hemos escuchado a los estudiantes, a los sindicatos, a las comunidades… Se ha pasado de no tener en cuenta a todos estos colectivos a debatir y discutir con ellos las propuestas, lo que ya me parece un gran cambio. Siempre hay que buscar el mayor consenso posible sin cesiones, pero sin imponer nada.

P.- Usted reconoció que la LOU resultante de la reforma no es la que le gustaría. ¿Cómo debería ser?

R.- Esta es una buena oportunidad para aclarar que se me interpretó mal. Después de que se produzca la incorporación plena de nuestro sistema docente al EEES y tomen cuerpo todos nuestros proyectos en el ámbito de la I+D universitaria, la Universidad resultante va a ser muy diferente de la de partida. Llegado ese momento, y eso es lo que quise decir, habrá que hacer una ley sobre otros factores, con una estructura menos condicionada y el espíritu de una ley de principios del siglo XXI.

P.- ¿Cobrar los máster públicos a 2.000 euros, tal y como se especuló, le parecería excesivo?

R.- La horquilla en que habrán de moverse los precios de los máster la establecerá la Comisión de Coordinación del CCU, teniendo en cuenta la opinión de las universidades. En todo caso, la propuesta del Gobierno será, en general, del orden de las actuales licenciaturas y doctorados.

P.- Por lo tanto, ¿a usted 2.000 euros le parecería excesivo?

R.- En principio, sí. Siempre estaremos a favor de precios asumibles, porque es nuestro deber velar por la igualdad de oportunidades. Además de esto, habrá que pensar en una política de becas, ayudas al estudio, préstamos-renta, etc.

P.- Tantos años anunciando que las carreras se reducirían a tres años y resulta que muchos estudiantes tendrán que cursar seis para encontrar trabajo. ¿Me lo explica?

R.- En el fondo, estamos hablando de tres cursos (180 créditos ECTS) de formación convencional, aunque con las nuevas metodologías docentes, y hasta un cuarto curso (60 créditos) de la formación práctica que todo el mundo venía reclamando.

Este cuarto año va a permitir a los estudiantes hacer prácticas y sintetizar sus conocimientos en unos trabajos finales. Aparte, sólo con los 180 créditos se puede comenzar un máster (entre 60 y 120 créditos). Esta flexibilidad permitirá al estudiante diseñar un plan de trabajo, interrumpirlo y retomarlo cuando crea oportuno. De forma que la formación continua sea una realidad e incluso la actividad profesional tenga un valor académico. La formación de un ciudadano no va a durar seis años, sino toda la vida.

P.- Los ingenieros técnicos están dispuestos a declararles la guerra si los máster tienen atribuciones profesionales. ¿Las tendrán?

R.- Ellos quieren que haya un sólo nivel de atribuciones en el grado, y que el máster suponga una especialización. De todas formas, tenemos mucho tiempo para abordar esta dinámica y tomar decisiones, porque no habrá titulados en las nuevas carreras hasta el año 2014. Sobre todo, considerando que la mayoría de las atribuciones están reguladas por colegios profesionales. Es un mundo complejo que tendremos que ir viendo junto a todos los colectivos afectados.

P.- Quienes se queden en el grado, ¿no acabarán siendo profesionales de segunda?

R.- Todas las titulaciones y todos los niveles tienen su demanda. Creo que el grado dará una formación de base que capacitará para ejercer la profesión. Evidentemente, a lo largo de su vida profesional el alumno encontrará demandas que le exigirán seguir cualificándose. Debemos ir adecuando la formación que ofrece el conjunto de nuestro sistema educativo a las demandas de los empleadores, pero también debemos considerar hechos culturales, sociológicos, etc.

P.- ¿Qué opina sobre el proyecto de la Generalitat de Cataluña para obligar a su profesorado a acreditar conocimientos de catalán?

R.- Soy asturiano, pero vivo en una comunidad donde se da la cooficialidad entre castellano y valenciano. Cuando llegué, tuve que ponerme a estudiar el segundo idioma y siempre lo he defendido porque me parece una riqueza cultural. Si no se incentiva el deber de conocerlo y el derecho de usarlo, podría llegar a desaparecer.

P.- ¿Qué valor concede a los rumores de cambio en el Ministerio?

R.- No tengo ninguna noticia pero, además, estamos trabajando coordinadamente. Yo despacho de forma habitual con la ministra, creo que es una persona trabajadora, que tiene buenas ideas en relación con la educación y la I+D. Rumores siempre existen, y es lógico, porque trabajamos en la esfera de lo público, pero yo no tengo ninguna percepción al respecto.

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