viernes,21 enero 2022
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ADICAE valora el sistemá de semáforo

«Colorear el riesgo de productos no habría podido evitar el escándalo de las preferentes»

Redacción
«Con este sistema no se habría podido evitar el escándalo de las preferentes». La consideración de la asociación de usuarios de la banca (Adicae) sobre la orden del Ministerio de Economía que crea los semáforos financieros, las etiquetas que permiten determinar el grado de riesgo que implican los productos que las entidades financierasvenden a sus clientes, no garantiza que se vaya a ofrecer más y mejor información al consumidor y, por tanto, «que vayan a protegerse sus intereses».

La orden ministerial establece una clasificación de los productos financieros mediante una escala de seis colores, denominados semáforos, o de números del uno al seis. La información deberá ser entregada al cliente con carácter previo a la comercialización de productos bancarios, de seguros, bonos, acciones o fondos de pensiones individuales y asociados. Para establecer el criterio de riesgo se tendrán en cuenta aspectos como si se garantiza o no el capital invertido, el plazo en el que se devuelve el principal y la calidad crediticia del producto o, en su defecto, la de la entidad emisora.

Cambios imprevistos

La medida deriva de un proyecto de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, sometida a consulta hace poco más de un año, del que las entidades financieras no han vuelto a tener más información hasta ahora. Y el resultado final no parece ser exactamente el que se sometió a consulta. «Ha habido cambios sustanciales», apuntan en la banca. De hecho, en el sector se considera que el momento en el que se ha aprobado esa orden resulta algo electoralista. «Hace un año nos vinieron con este tema y no hemos vuelto a tener conocimiento hasta ahora que se aprueba coincidiendo con un periodo electoral», apuntan fuentes bancarias, que agregan que una de las consecuencias de esta nueva normativa es que tendrá un coste para el sector, «que aún no se ha determinado».

El valor del riesgo

Semáforo del riesgo bancario con las nuevas etiquetas.

 

El espíritu de la iniciativa rezuma buenas intenciones. En este sentido se argumenta que la transparencia informativa de los instrumentos financieros constituye uno de los pilares fundamentales de las normas de conducta que rigen en la prestación de servicios de inversión. «Toda la información proporcionada a los clientes debe ser imparcial, clara y no engañosa así como comprensible para sus probables destinatarios», destaca el texto de la CNMV que fue sometido a escrutinio público y que ha servido de base para aprobar el sistema de semáforos de riesgo.

Pero no es esa la visión que tienen las asociaciones de consumidores de la nueva normativa. Para ellos, en ausencia de otras medidas complementarias, el semáforo podría acabar convirtiéndose en una «nueva salvaguarda para la banca» a la hora de comercializar de manera masiva y fraudulenta productos tóxicos, como ya ocurrió con otro instrumento similar (el test de idoneidad que impuso la normativa europea MIFID).

Prohibición de productos

Considera Adicae que la protección del consumidor no puede limitarse a herramientas informativas aisladas como el semáforo, pues, más allá de sus posibles carencias, «el buen funcionamiento del sistema debe garantizarse mediante una regulación sólida y la actuación de oficio y vinculante de los reguladores, impidiendo la comercialización masiva de productos de riesgo». La asociación propone prohibir productos complejos para el público en general o la elaboración de una cartera de productos blancos, no tóxicos

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