domingo,5 diciembre 2021
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De I+D a Innovación. Largo y duro camino

Futurolandia
Hace justo un año publiqué un post reivindicativo de la I+D y la innovación: ¡Invertir en innovación, en conocimiento, en futuro! Creo que ahora es buen momento para repasar anhelos y realidades en ese largo, intrincado y sinuoso camino que lleva de la investigación hasta la innovación, pasando por la I+D+i, los activos intangibles y la inversión fija soporte del cambio.

Me reafirmo en que es una incongruencia tratar de nuevo modelo productivo, reformas estructurales o crecimiento potencial sin prestar la necesaria atención a la inversión en innovación, en conocimiento en su sentido más amplio, como condicionantes radicales. Como decía en aquel post: "No me refiero solamente a atender a la I+D y la incorporación de avances tecnológicos a las empresas y otras instituciones. Se trata de priorizar todas las fuentes del conocimiento y su aportación a nuevos productos, procesos y estructuras organizativas, públicas y privadas. Se trata de recordar que, como toda inversión, sus efectos dependen del capital acumulado y no del esfuerzo aislado de un año. Y no olvidar que la innovación es un estímulo para mejorar niveles de bienestar, pero también un reto de adaptación y solidaridad social"

El largo y complejo camino que lleva desde la investigación a la innovación algunos se lo imaginan como un proceso lineal y casi automático que transforma inversiones  I+D en invenciones, que se adoptan por las empresas y otras instituciones, dando lugar a nuevos productos y procesos, todo de forma más o menos simultánea y sin valorar otras limitaciones, fallos y costes de adaptación.

Conviene recordar que la realidad es mucho más compleja y exige considerar el ecosistema en que se produce la innovación : fuentes, infraestructuras, condicionantes y efectos económicos y sociales:

  • Fuentes. La innovación llega no sólo por los esfuerzos en I+D, sino también a través de la adquisición de equipos con incorporación de tecnologías avanzadas, la compra de patentes, la colaboración con instituciones innovadoras de dentro y fuera de nuestras fronteras o la propia colaboración con proveedores o clientes, que nos ofrecen o demandan nuevos procesos o productos.
  • Infraestructuras. Un sistema que garantice cantidad y calidad en universidades, organismos públicos de investigación, redes de información y otros servicios de soporte, aparte de una mano de obra cualificada.
  • Condicionantes político-estratégicos, que marcan estímulos a la acción de los diferentes agentes de la innovación y afectan a la eficacia general del sistema, tales como coordinación de políticas públicas a diferentes niveles, diseño integrador de la estrategia público-privada o un planteamiento prospectivo a largo plazo y en red.
  • Efectos económico y sociales. Impacto directo e indirecto, inmediato y diferido, sobre crecimiento, productividad, competitividad internacional, creación de empleo, distribución de la renta o igualdad de oportunidades e integración social.

La complejidad del proceso no debe distraer la atención sobre la importancia estratégica de cada uno de sus componentes, en particular los que dependen directamente de nuestro esfuerzo interno en investigación, desarrollo, activos intangibles o infraestructuras de apoyo al cambio. Como referencia inicial de orden de magnitud, en euros corrientes y en forma progresivamente acumulativa:

  • La inversión en I+D en España es del orden de 13.000 millones de euros (datos últimos del INE para 2016) lo que supone aproximadamente el 1,2% del PIB.
  • Si añadimos a la I+D otros activos intangibles aceptados en Contabilidad Nacional, como información digitalizada (software y bases de datos) o prospección minera y originales de obras recreativas, literarias o artísticas, la cifra casi se triplica , superando los 31.000 millones de euros y alcanzando el 3% del PIB.
  • Al añadir otros activos intangibles aún no incorporados como inversión a la Contabilidad Nacional (como diseño y nuevos productos, publicidad y estudios de mercado, capital humano y estructura organizativa), el total de intangibles alcanza los 68.000 millones de euros y supera el 6% del PIB, (últimos datos Cotec-Ivie-BBVA para 2014).
  • Sin incluir estos activos intangibles aún no incorporados como inversión, la Formación Bruta de Capital Fijo (en viviendas y otros edificios y construcciones, maquinaria y bienes de equipo, material de transporte e intangibles aceptados)  supera los 220.000 millones de euros, un 20% del PIB.

Dado que importa no solo el dato de un año, sino valores acumulados, añadiré algunos datos de evolución durante una década:

  • La inversión en I+D ha retrocedido desde el 1,4% del PIB en 2010 a ligeramente por debajo del 1,2% actual en una cadena progresiva de desaceleración. Incluso sin corregir por la inflación, los 14.600 millones de euros invertidos en 2010 se han reducido a 13.300 en 2016.
  • Sin embargo, el conjunto de activos intangibles de CN ha ido progresivamente creciendo (en valores corrientes) desde 28.600 en 2010 hasta los 33.000 en 2016, un 15% en 6 años.
  • El total de activos intangibles (reconocidos o no en inversión de  CN ) aumentó en 10 años desde el 4,6% al 6,4% del PIB (ampliado al incluir nuevas inversiones) según estimaciones Cotec-Ivie. Los intangibles no incluidos tuvieron tasas de variación más favorables que los incluidos en CN.
  • La FBCF ha caído en 10 años de 335.000 millones de euros corrientes en 2007 a 224.000, con tendencia a la recuperación a partir de 2015, acorde con el mayor crecimiento económico.

El diagnóstico tiene, necesariamente, que ser pesimista en cuanto al esfuerzo realizado en los diversos componentes internos que estimulan la innovación. Pero dejamos para posteriores post  análisis más detallados.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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