lunes,17 enero 2022
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El laboratorio que ayudó el Tercer Reich

Denuncia contra la Medicalizacion de la infancia

Marga Peñafiel
En los 150 años de vida, Bayer ha estado involucrada en la creación de productos que han resultado crímenes contra la humanidad, como la elaboración de los gases de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial y el Agente Naranja en Vietnam

Plataforma Internacional contra la Medicalización de la Infancia ha denunciado, mediante un comunicado, la mala práxis que en los 150 años de historia ha cometido la farmaceútica alemana Bayer y que "han sido silenciados". Entre los capítulos negros de la historia, se encuentra su estrecha colaboración con el Tecer Reich, que , según asegura la empresa, "estuvo involucrada en los crímenes más crueles de la humanidad".

Miembro del tristemente célebre complejo químico IG Farben de la Alemania nazi, Bayer "proporcionó el Zyklon B para las cámaras de gas", construyendo una fábrica gigante dentro del mismo campo de Auschwitz. Además, PIMI denuncua que la compañía tenía "su propio campo de concentración, donde albergaba a los trabajadores esclavos" y donde "decenas de millares de personas murieron allí".

PIMI señalan a Carl Duisberg, director general de Bayer durante décacada, como uno de los principales culpables de la esta política empresarial. Según explican, Duisberg "estuvo personalmente implicado en el desarrollo de gases tóxicos como el gas mostaza e impulso su utilización en el frente", acto que es totalmente contrario al derecho internacional. Duisberg fue "responsable de la deportación de decenas de miles de trabajadores forzados belgas a los campos de concentración y fomentó la anexión de grandes regiones de Europa del Este a la Alemania nazi", explican.

Durante numerosas décadas, Duisberg apoyó enérgicamente la fusión de la industria química alemana con el objetivo de crear la IG Farben. El grupo fundado en 1925, era la compañía más grande de Europa. La empresa se opuso a la República de Weimar e hizo importantes donaciones al partido nazi colaborando en su toma del poder.

IG Farben participó activamente en la guerra de conquista del mundo llevada a cabo por Hitler. La compañía acompañó al ejército nazi en la ocupación de los países de Europa, apoderándose de sus industrias químicas, de sus minas de carbón y de su producción de petróleo. 

En los procesos de criminales de guerra de Núremberg, IG Farben se enfrentó a su propio juicio. Quedo establecido "que los experimentos criminales se llevaron a cabo por los médicos de las SS, con los prisioneros de los campos de concentración, para probar los productos de IG Farben".

Después de haber cumplido sus condenas en Núremberg , los dirigentes pudieron continuar sus carreras sin trabas. Fritz ter Meer pasó a ser Presidente del Consejo de Supervisión de Bayer. Durante su interrogatorio en Núremberg, dijo que los trabajadores esclavos de Auschwitz "no habían tenido que sufrir demasiado, ya que de todas formas iban a ser asesinados". Bayer le dio su nombre a "La Fundación Fritz ter Meer".

Después de la Segunda Guerra Mundial el inventor del Sarin y Tabun, el doctor Gerhard Schrader, fue jefe del departamento de pesticidas de Bayer. Durante la guerra de Vietnam, la farmacéutica estuvo involucrada en el desarrollo del Agente Naranja, cuya producción se realizaba en la empresa Mobay,  fundada conjuntamente con Bayer y Mosanto.

Sintomático de la manera en que Bayer maneja su historia es la concesión del Premio de la familia Hansen en marzo de 2013. El premio, presentado por el directivo Marijn Dekkers Bayer en Berlín, había sido originalmente donado por el ex presidente del Consejo de Administración Kurt Hansen.

Hansen se unió al partido nazi en 1931. En la IG Farben, se convirtió en jefe del "departamento Central para la adquisición de materias primas", que jugó un papel importante en la guerra.

Además de los crímenes contra la humanidad que PIMI le atribuye, también destacada que en su Responsabilidad Social Coorportativa lo que prima es la contaminación del medio ambiente, la intoxicación por plaguicidas y las protestas de sus trabajadores. 

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