domingo,28 noviembre 2021
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Desconectar

El Envés
Antes de entrar en el colapso mental, en el atontamiento crónico, y dado que el ruido es inversamente proporcional a la inteligencia, bueno será que de vez en cuando desconectemos. Tenemos que evitar la cacofonía exterior... (o aprender a servirnos de ella)

Precisamos capacidad de análisis, saber discernir, clasificar, coordinar lo que nos ofrece la vida. Formularnos preguntas que un día se irán conformando en respuestas. Y de entrada desterrar los pensamientos negativos, derrotistas. 

     Hay que echarle ganas y "eso" q. estáis pensando, pues en la escuela de la vida la responsabilidad es del alumno, no del profesor. Precisamos visión en gran angular, perspectiva poliédrica, abrir la mente y no enclaustranos en la endogamia, tener amistades distintas, nueois amigos, un pensamiento amplio y diverso, tratar de viajar a otros países (los que podáis, yo ya he hecho lo que he podido pues he logrado conocer 81 países y en algunos de ellos vivir durante años o en diversas ocasiones), conocer, disfrutar de otros ambientes y paisajes, de otras culturas, etnias y civilizaciones que pueblan la Tierra., desarrollar la flexibilidad.

     Como dice mi admirado Javier Urra, somos en gran medida lo que pensamos… y hasta lo que soñamos o padecemos como pesadillas (algo frecuente en la vejez y que tenemos que saber hacerles la lidia que se merecen, pues aún en su absurda y angustiosa presión pueden, en la vigilia, servirnos para reconocer su trapío y abrirle caminos a ese toro pero de esto, otro día).

     Al final vivimos con nosotros  mismos veinticuatro horas al día. Aunque os parezca un disparate, lo que tenemos que procurar es asegurarnos de que sabemos lo que tenemos que hacer. Sí, aunque fallemos, metamos la pata, peguemos un grito o nos desalentemos… Como me enseñaron en la cárcel: "Profe, nunca pasa nada (que no pudiera pasar), y si pasa ¿qué importa? Y si importa ¿qué pasa?"

     Mal saben ellos lo mucho que me han ayudado y sostenido a lo largo de la vida… cuando el cielo se ensombrecía y la angustia o el sufrimiento hacen su aparición. Rápido, pensaba en ellos y en los enfermos terminales, y en las personas dependientes y sin la necesaria ayuda, y en los que pasan hambre, no tienen trabajo ni salud ni educación ni medios y me esfuerzo por sonreír, mover esos musculitas, y venirme arriba, dando gracias a la vida por todo lo que he recibido y también compartido…. aunque, en las crisis (de krinein) de la vejez, a veces tengas la sensación que han experimentado otras personas y está contrastado… uno tenga la sensación de caminar con "las manos vacías".

     Un abrazo, rdm, y ánimo y adelante, así como somos aceptarnos para tratar de reparar y de sentirse agradecido.

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