jueves,26 mayo 2022
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Tras ocho años de caídas,los españoles vuelven a endeudarse

Educación financiera para frenar el endeudamiento: hacia un crédito responsable

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Según reflejan las Cuentas Financieras publicadas por el Banco de España, referidas a 2018, después de la crisis financiera del 2007, los bajos tipos de interés hacen que el endeudamiento de las familias en España vuelva a crecer por el incremento del crédito al consumo.
Según reflejan las Cuentas Financieras publicadas por el Banco de España, referidas a 2018, después de la crisis financiera del 2007, los bajos tipos de interés hacen que el endeudamiento de las familias en España vuelva a crecer por el incremento del crédito al consumo.
 
Tras ocho años de caídas, los españoles vuelven a endeudarse, pero ¿Cómo se distribuye ese endeudamiento?
 
 
Aunque los préstamos a largo plazo (normalmente, créditos hipotecarios) siguen siendo los mas importantes porcentualmente, su importe ha ido descendiendo paulatinamente desde 2010 por las amortizaciones y es el crédito al consumo el que más repunta, con un crecimiento del 11,5% en 2018, tendencia sobre la cual el Banco de España viene avisando desde hace ya varios meses.

 
¿Para qué nos endeudamos los españoles?
 
 
Hace veinte años, la respuesta era sencilla, en primer lugar, para comprar una casa y, en segundo orden, para adquirir un coche, pero hoy en día la respuesta es mucho más compleja.
 
A la vista de los datos anteriores, podemos decir que, en esto momentos, los españoles nos endeudamos para consumir, no para invertir, como hace 20 años. Nos endeudamos pagar la boda del hijo, la Primera Comunión, las vacaciones en El Caribe, etc. o, sencillamente, “salir de otros problemas”
 
¿Cuáles son las causas del cambio de modelo?
 

 

Si analizamos, aunque sea de forma muy somera, las causas de este cambio de modelo, podríamos apreciar que ….
 
Probablemente, la precariedad en el empleo, paro y salarios bajos, sean factores que han influido en que los jóvenes ya no inviertan en la compra de una vivienda y prefieran comprarse el ultimo modelo de Smartphone o irse de vacaciones a Tombuctú, aunque eso signifique tenerse que ir a vivir de alquiler o incluso continuar viviendo con los padres por tiempo indefinido.
 
A lo mejor, el problema, no solo está en el entorno económico que nos ha tocado vivir (precariedad, bajos salarios, etc.), sino que también influye un cambio de valores[1], cuyo tenor propicia un modelo consumista, basado en la obsesión por “tener” y “poseer” cosas, en el que se confunde “el ser” con “el tener”.
 
Quizás, el incremento del endeudamiento tenga que ver con la forma de realizar los pagos, utilizando cada vez más medios digitales (tarjetas, móviles, etc.), lo que hace que pagar sea “tan fácil”, que algunas veces perdemos la cuenta de lo que, en realidad, gastamos.
 
El uso de “los plásticos” (tarjetas de crédito) está tan extendido que ya no es necesario llevar dinero efectivo en el bolsillo. Es tan sencillo sacar tu tarjeta y pagar en cualquier restaurante, tienda o agencia de viajes, aunque no tengas saldo en tu cuenta, que lo arduo es pensar que no tienes dinero para realizar la compra, solo piensas en  lo que deseas y te lo compras y, cuando llegue el cargo de la tarjeta, si no tienes suficiente dinero en la cuenta, financias el saldo deudor  en cómodos plazos mensuales sin tener en cuenta que, en muchos casos, te van a cobrar un 2% nominal mensual, lo que se corresponde con un interés nominal anual del 24% y un TAE (Tasa Anual Equivalente) de cerca del 27%[2].
 
Esto es lo que se denomina “tarjetas revolving”. Es un tipo de tarjeta de crédito en la que todas las compras o disposiciones de efectivo que se realizan con ella, quedan aplazadas automáticamente. De este modo, el usuario de la tarjeta puede realizar el pago de estas compras en cómodos plazos.
 
Este producto de crédito ha ganado en popularidad, gracias a su flexibilidad para el usuario y, sobre todo, por lo lucrativo que resulta para los bancos, pues como hemos visto antes el TAE puede alcanzar el 27%.
 
En este sentido, debemos recordar que existe alguna jurisprudencia que nos dice que estos tipos se califican como usurarios.
 
Posiblemente, otro factor que ha influido en el crecimiento del crédito al consumo es el desarrollo de los denominados “microcréditos” o préstamos rápidos concedidos por entidades financieras prácticamente de forma automática y sin aval, lo que conlleva una tasa de morosidad muy elevada, sólo asumible para las entidades prestamistas, aplicando unos costes muy elevados de interés para los prestatarios.
 
El importe de estos microcréditos se duplicó entre 2009 y 2011 y que estos datos volvieron a duplicarse en 2013. Es decir, un aumento en el valor de los préstamos rápidos pedidos en España del 200%.
 
Estos microcréditos se han convertido en una “verdadera trampa” pues muchas familias acuden a ellos con la esperanza de salir de una situación de endeudamiento[3], pero los altos costes de los mismos no hacen más que empeorar la situación e incrementar su deuda.

 
La mayoría de las financieras que trabajan con créditos rápidos, ofrecen el mismo “modus operandi”. Estas entidades conceden pequeñas cantidades de dinero, tras haber rellenado un formulario y haber analizado (mediante un sistema automatizado) tus datos. Dependiendo de las condiciones establecidas por  dicha financiera, es posible conseguir créditos rápidos sin nómina o aval, e incluso si estás inscrito en alguna lista de morosos; de ahí que, para muchas personas, sean su única solución para obtener financiación.
 
A pesar de que estas empresas empiezan a proliferar como setas, en nuestro país no están supervisadas por el Banco de España, ni tampoco reguladas por la Comisión del Mercado de Valores, lo que les permite una publicidad engañosa y unos intereses y gastos elevadísimos, los cuales, en caso de mora, pueden rondar el 1% diario, cantidades claramente exorbitantes
 
Dentro de esta categoría, podríamos incluir también los créditos ofrecidos por los centros comerciales. La mayoría anuncia que estos no tienen intereses, pero no suelen hablar de los gastos de gestión que te cobran por el adelanto y que integran su TAE.
 
Las entidades especializadas en “microcréditos” saben que muchos de sus clientes no van a poder pagar la deuda y se cubren  aplicando unos altísimos costes (intereses y gastos); de forma que sus cuentas de resultados puedan asumir un elevado número de impagados.

Acaso, el acelerado cambio experimentado el sector financiero también tenga algo que ver con el incremento del endeudamiento de consumo.

 
Están llegando al mercado, por otro lado, nuevas formas de préstamo, operadores “fintech”, ajenos al sector bancario tradicional que no necesitan redes físicas en el Estado donde se encuentra el deudor y no se encuentran tampoco sometidos a la supervisión de ningún Banco Central; nuevas tecnologías aplicadas a los sistemas de pago,
 
Todos estos factores combinados hacen que sea muy fácil obtener financiación, lo que provoca una espiral de sobreendeudamiento de los hogares, sobre todo en aquellos que tienen problemas para llegar a final de mes, cayendo en un círculo vicioso del que, cada vez, es más difícil salir.
 
Y todavía no ha llegado la época en que los gigantes tecnológicos como Amazon, Google, etc., ofrezcan de manera generalizada microcréditos en la red, y no me refiero a la financiación de determinadas compras, cuestión que ya se realiza actualmente; me refiero al préstamo de dinero puro y duro …… pero, no se preocupen. que llegarán, no tardando mucho.
 
Este elenco de circunstancias conlleva  que ´la morosidad de las familias españolas se dispare, por ejemplo, un 32,63% tras las Navidades. Sin embargo, la tasa de morosidad de la banca tradicional sigue bajando,
 
¿Qué se puede hacer para solucionar el problema de sobreendeudamiento?
 
Medidas preventivas:
 
Este problema no es único de España, y otros países europeos, como Finlandia, lo están padeciendo de forma similar. Las autoridades finlandesas, por ejemplo, están preparando cambios en el marco regulatorio del sector y han lanzado un proyecto nacional para mejorar los conocimientos financieros de la ciudadanía.
 
Este proyecto, coordinado por el Banco de Finlandia y en el que participan además los Ministerios de Justicia y Educación y diversas ONG pretende facilitar el acceso de la gente a los contenidos de educación financiera en Internet, porque ahora esa información está muy dispersa en cientos de páginas “web” diferentes.
 
En definitiva, se pretende educar a los consumidores de créditos,  aportándoles los conocimientos necesarios para que hagan un uso responsable de las facilidades crediticias.

 
Medidas Legislativas
 
 
 
Se podría plantear, verbigracia, incluir dentro de la supervisión del Banco de España a todo tipo de entidades que concedan los denominados “microcréditos” ya sean entidades de carácter financiero o de cualquier otro tipo, como es el caso de las grandes superficies.
 
Por otro lado, regular los intereses y gastos máximos que se pueden aplicar en este tipo de operaciones crediticias, tanto de los denominados microcréditos como de los “revolving” en las tarjetas de crédito de esta naturaleza[4].
 
Medidas Judiciales
 
Tanto en el caso de aplicación de intereses y gastos excesivos, se puede recurrir, solicitando la nulidad de los contratos de crédito usurarios.
 
 
Pero la medida más operativa es la generalización de la denominada  “Ley de 2ª oportunidad”, mediante cuya aplicación, todos aquellos deudores de buena fe que sufran una situación de sobreendeudamiento y cumplan una serie de requisitos, pueden acogerse al mecanismo de 2ª oportunidad y obtener un BEPI (Beneficio de Exoneración de Pasivos Insatisfechos), es decir, un documento emitido por un Juez en el que se dice que un determinado deudor, habiendo cumplido una serie de requisitos legales, queda exonerado del pago de sus deudas y puede empezar nuevamente de cero. Por este motivo se le denomina, precisamente, “Ley de la segunda oportunidad”.
 
Este instrumento legal no es, en puridad, nuevo, pues lleva vigente en España desde el 2015. Sin embargo, es una auténtica desconocido por el ciudadano en general y la prueba es que, después de cinco años de vigencia, apenas se presentan 7.000 solicitudes al año, mientras que, en otros países del entorno, como Francia y Alemania, superan los 100.000 expedientes anuales.
 
La poca utilización de esta Ley no deja de ser curiosa, pues de los expedientes presentados en los juzgados, un alto porcentaje son resueltos con la concesión del ya comentado beneficio de exoneración, por lo que interesa solicitarlo, en vez de pagar indefinidamente a una entidad financiera.
 
Además, el incremento de concesiones de este beneficio de exoneración puede ser un revulsivo para las entidades dedicadas a la concesión de estos microcréditos, dándoles un aviso del tipo: “Si no aplicas prácticas responsables en la concesión de los créditos, puedes quedarte sin cobrar la deuda porque el deudor sea exonerado por un Juez”. Es lo que podríamos llamar “un aviso a navegantes”.
 
 
Si alguno de ustedes ha caído en la trampa de los “microcréditos” y se encuentra en una situación de sobreendeudamiento, la Ley de 2ª oportunidad puede ser una solución para su problema.

 
 

 

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