sábado,29 enero 2022
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El ajedrez político y el futuro presidente de España

Economía sin dirigir
En España, desde las elecciones del 20 de diciembre, vemos un continuo ir y venir de propuestas e ideas entre los líderes políticos de las formaciones, para intentar crear un consenso y un acuerdo estable, que lleve a uno de ellos a la presidencia del gobierno español. A pesar de haber muchos partidos, al final solo pueden ser dos opciones: un gobierno de derechas o de izquierdas "blancas o negras", con independencia de quien acabe como presidente.

Pero para saber el resultado de la partida hemos de saber qué movimientos se han hecho, cuáles se pueden hacer y de qué piezas dispone de cada uno.

Podemos, el gran interesado en nuevas elecciones, con Pablo Iglesias como líder de la muy fragmentada formación morada, es consciente de que no ha logrado su principal objetivo: ser la principal fuerza de la oposición, de ese “cambio” que venían proponiendo desde la creación del partido PSOE, la fuerza mayoritaria de la oposición, pero con una mochila pesada en su espalda, los peores resultados de su historia, minimizados por el voto tradicional a la fuerza.

A su vez, el PSOE se debilita con las luchas internas, debido tanto a un liderazgo poco consolidado de Pedro Sánchez como por la cuestión territorial que separa el pensamiento de sus barones territoriales, muchos de ellos a su vez coaccionados por Podemos, ya que son la fuerza que les mantiene en la presidencia de varias comunidades, creando una sensación de seguridad, aunque si hubiese nuevas elecciones perderían un valioso peso, que pasaría a manos de Podemos.

Izquierda Unida-UP, al igual que los partidos independentistas, anda más alejado del foco de la partida. Sin embargó, todos ellos no dejan de ser piezas fundamentales, ya que en caso de una segunda votación para lograr la mayoría simple sus votos serían los que determinasen quién obtendría la presidencia, viendo por su ideología y sus pretensiones que el partido con el que pueden llegar a más consenso es Podemos. Por ideología en el caso de IU y por el referéndum para los independentistas.

El Partido Popular, en el gobierno actualmente y primera fuerza votada, en el Congreso se encuentra sin una mayoría absoluta clara y sin apoyos declarados más allá de Ciudadanos. Al PP también le interesan nuevas elecciones, con sus peros, ya que realmente en la suma de votos, no ganaría mucho, pues los escaños que podría conseguir en su mayoría son los que perdería Ciudadanos. Por ello, en el sumatorio total, su fuerza en el Parlamento podría no ser mucho mayor.

Por ultimo, Ciudadanos el partido de Albert Rivera, creyendo que podía ser la llave, ha resultado no serlo, ya que han quedado como cuarta fuerza política, cuando horas antes de las elecciones les daban una aventajada segunda posición. Tampoco interesa a Ciudadanos las elecciones, ya que pasarían a ser una fuerza más marginal y prescindible, y con ello no terminarían su consolidación como un partido grande y fuerte para futuras elecciones, desinflándose como le ocurrió a UPyD.

Visto el panorama general, en la partida hasta hace unos días, tras el nombramiento del presidente del Parlamento, Patxi Lopez, del partido socialista, Ciudadanos dejaba claro su apoyo a Rajoy, baza para negociar con el PSOE.

Por otro lado, el PSOE cedía asientos en el Senado a los partidos independentistas, sin mucho sentido, ya que hagan lo que hagan el Senado está perdido para ellos, pues el PP tiene mayoría absoluta. Sin embargo, es un guiño a sus buenas intenciones de negociar, a riesgo de crear más desunión dentro del PSOE.

Pasados unos días, el Rey, tras haberse reunido previamente con los presidentes de Congreso y Senado, se reunió con los líderes políticos para proponer a un candidato para la presidencia. En esos días Podemos y PSOE parecían haber llegado a un acuerdo: Pedro Sánchez, presidente, y Pablo Iglesias, vicepresidente, con 6 ministerios a la carta. Siendo el PSOE no un partido unipersonal sino con varias voces de peso, Guerra, Rubalcaba, Felipe González y otros grandes pesos del partido le han advertido sobre esa proposición: insulta a los valores del PSOE, es un precio demasiado alto para ellos, y eliminando los valores que promueven.

Viendo esto Rajoy, en un acto de prudencia, decide no presentarse al primer debate de investidura. Sin aliados, solo le hubiese proporcionado que sus enemigos políticos se ensañaran con él.

Ahora le toca mover al PSOE, ya que andan desconcertados sobre esta última jugada del PP. Ante esos movimientos, o se une al PP con riesgo para Pedro Sánchez de ser decapitado políticamente pero salvando al PSOE  de una mayor caída, o ahora presiona a Podemos para que rebaje sus exigencias de gobierno.

Hasta el momento, Sánchez preferirá el acuerdo de la presidencia con un Podemos que rebaje las exigencias. Pero aquí es donde viene la jugada maestra. Podemos es un partido de muchos grupos, no dependiendo todo de Pablo Iglesias. Este puede prometerle su apoyo, pero no el de todo el partido. Por ello, el día de la investidura Podemos “casualmente” puede no votar a favor de Sánchez con todos sus miembros. Así no habría investidura y tendrían que repetirse las elecciones, cumpliendo su principal objetivo: eliminar al PSOE del tablero y colocarse como abanderado de la oposición española.  

A largo plazo, Podemos es el mejor candidato para independentistas y para la izquierda demacrada del PSOE, si todavía quieren tener algo de peso. Pablo iglesias es uno de los mejores estrategas políticos, nos guste o no. Recuerdoal respecto esta frase de Sun Tzu, autor del arte de la guerra, que define bien la situación: “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”.

 

Ivan Campuzano Hurtado estudia Administración y Dirección de Empresas en la UAM y es

Tesorero de AFDE – Asociación de Futuros Directivos y Empresarios

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