martes,30 noviembre 2021
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Insta a aprovechar sinergias y prevenir riesgos

El Banco de España dice que la verdadera disrupción del sistema financiero vendrá de las bigtech, no de las fintech

El supervisor urge a una coordinación a nivel internacional y sectorial para evitar los riesgos que suponen, pero también para aprovechar las sinergias con los verdaderos protagonistas –por encima de las fintech–, de una revolución ya en marcha.

La computación en la nube, la analítica de datos o las interacciones a distancia se han vuelto “aún más esenciales” como soporte de una nueva realidad industrial y mercantil en la que las grandes compañías tecnológicas o bigtech juegan con ventaja. Y cada vez se fijan más el sector financiero como forma de diversificar sus ingresos y ofrecen vías con las que poder dinamizar su actividad principal.

Así, las bigtech ganan, progresivamente, terreno en el espacio financiero, adquiriendo mayor protagonismo en los segmentos más rentables y afianzando su posición como proveedores de servicios que resultan esenciales para los bancos, según advierte Sergio Gorjón, de la Dirección General de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pagos del Banco de España en un artículo publicado por el supervisor esta semana.

A su juicio, la emergencia de las bigtech constituye un “revulsivo mayor” que el de las empresas fintech para que se materialice, definitivamente, una “transformación potencialmente disruptiva” del sistema financiero.

Y lo son porque, además de de su involucración directa –y aún moderada– en los servicios financieros, las bigtech son, además, proveedores críticos de tecnología y ofrecen a las entidades financieras herramientas clave para garantizar su viabilidad futura.

Mejorarían la inclusión finaciera

Este doble papel permite ciertas ventajas a su irrupción. Así, en su condición de plataformas, las bigtech pueden contribuir a ampliar la oferta disponible, reducir los costes de búsqueda y corregir “asimetrías” de información. Además pueden contener los riesgos operativos, apoyando a las entidades en su proceso de modernización.

Por otro lado, como competidores directos de la banca, pueden apoyarse en la tecnología para aumentar la eficiencia con la que se prestan los servicios, presionando a la baja el coste de la intermediación financiera11 e incentivando la innovación como factor de diferenciación.

Este mayor nivel de «contestabilidad» del mercado de servicios financieros puede, en teoría, propiciar una mayor diversificación, a corto y a medio plazo, de los proveedores de servicios financieros —tanto en cuanto a su número como a su naturaleza— y reducir así el peso de los agentes tradicionales.

Las bigtech pueden ser tambiénbeneficiosas para la inclusión financiera, ofreciendo soluciones para efectuar pagos y mejorar la capacidad de ahorro sin depender de una cuenta corriente, o facilitando el acceso al crédito.

Riesgos de manipulación

Con todo, su presencia puede conllevar riesgos de conducta, como los relacionados con la transparencia, el uso indebido de la información o la mis-selling

Las bigtech también pueden aprovechar la incertidumbre acerca de cuándo están o no incluidas sus actividades en el perímetro de la regulación financiera y crear así estímulos artificiales (subsidios cruzados o vinculación de productos) que orienten a los usuarios en una dirección determinada.

También influyen en el grado de desarrollo de la oferta, ya que controlan las condiciones técnicas o comerciales bajo las que los proveedores pueden emplear sus infraestructuras.

El reto para las autoridades financieras estriba, por tanto, en determinar a qué responden sus fortalezas y el modo en que dichas compañías las capitalizan para competir en el espacio bancario. Por ello, deben ser capaces de fomentar aquellas conductas que beneficien a la sociedad y reaccionar ante las deficiencias, los problemas y los desafíos novedosos que puedan plantear las actuaciones de dichos agentes.

A tal fin, el paquete de medidas de la Comisión Europea constituye un valioso punto de partida, que, no obstante, debido a la amplitud de su foco, deja aún abiertos “numerosas cuestiones” y “vacíos legales” para los reguladores financieros que habrá que aclarar “como parte de un diálogo internacional y con la participación de autoridades de diferentes ámbitos”.

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