miércoles,26 enero 2022
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El Comisario de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión se reúne con jóvenes para hablar del desempleo

ibercampus.info
Lázsló Andor, comisario de Empleo y Asuntos Sociales, visita hoy España, invitado por el Consejo de la Juventud, para interesarse por las posibles soluciones al 56% de desempleo juvenil en nuestro país, al que trae como mensaje principal que tras la reforma laboral debe venir la del sistema educativo.

El Consejo de la Juventud de España tiene esta tarde una charla debate con el Comisario en la oficina en Madrid de la Union Europea, a la que quiere hacer partícipe de las propuestas y peticiones españolas, según ha informado a Ibercampus el Consejo de la Juventud, según el cual esto "supone una extraordinaria oportunidad de acercar las instituciones y las políticas europeas que condicionan nuestras políticas nacionales a la juventud y las organizaciones del CJE".

El desarrollo de la crisis, su impacto en la economía real y en la sociedad, así como el agravamiento de la situación en todos los órdenes por las sucesivas reformas legislativas -particularmente del mercado laboral desde mayo de 2010 hasta el día de hoy, han contribuido a determinar gran parte de las características de la situación de la juventud en España, indica que el CJE El análisis de esta entidad indica que, si bien es cierto que la precariedad juvenil no se puede explicar sin componentes estructurales que ya operaban en los años de la llamada bonanza económica, es indiscutible que en el último periodo se ha producido un terrible empeoramiento de todos los indicadores económicos, sociales y laborales que afectan a la juventud. Según datos de la EPA, en el tercer trimestre de 2008 había 1.053.400 jóvenes de entre 16 y 29 años parados (18,7%), frente a los 1.789.300 del mismo trimestre de 2012 (40,7%). Ello se agrava si tomamos en consideración que el desánimo ha cundido entre gran parte de las personas jóvenes: en 2008 había 5.628.100 personas activas en la franja de edad indicada; hoy sólo trabajan o buscan empleo 4.394.300 jóvenes. Si las tasas de actividad se hubieran mantenido estables, los datos de paro serían aún más alarmantes.

Las cifras anteriores no señalan una "generación ni-ni‟, inexistente como quieren visibilizar algunos estudios elaborados por diferentes organismos nacionales e internacionales, sino una tendencia creciente a continuar o retomar los estudios con la esperanza de poder acceder así a un empleo digno o, simplemente, a un empleo. A ello se suman fenómenos ya consolidados pero apenas reflejados estadísticamente, como el trabajo en negro, la extensión de los falsos autónomos o la generalización de becas que en realidad encubren relaciones laborales2, y otros incipientes como la emigración (entre 2010 y el primer semestre de 2012, según datos consolidados y proyecciones del INE, habrían hecho las maletas un mínimo de 45.300 jóvenes). La temporalidad, estabilizada entre el 45% y el 50%; los bajos salarios inferiores a los 900 euros de media, que dejan el propio mileurismo en una aspiración inalcanzable; o la inaccesibilidad a la vivienda constituyen otros elementos clave para perfilar los rasgos de una generación precaria con dificultades evidentes para conformar un proyecto de vida a largo plazo y escapar de la incertidumbre como eje de su existencia. De este análisis escapan problemáticas 2específicas e importantes – relacionadas con la formación, el sexo o el origen- que en todo caso no alteran en lo sustancial el escenario general esbozado anteriormente.

No es objeto de este documento diagnosticar las raíces de la precariedad juvenil sino ofrecer una contextualización se la situación de la juventud en España. Sin embargo, resulta inevitable hacer una breve referencia a un tejido productivo -asociado a un modelo económico todavía hoy hegemónico- profundamente frágil que, por una parte, contribuyó durante largo tiempo a promover el abandono escolar temprano y que, por otra, dificultó el desarrollo de industrias y sectores de alto valor añadido adecuados a la alta cualificación de parte de las personas jóvenes, condenadas en una proporción inquietante a puestos de trabajo no adecuados a su formación o, en los últimos meses, directamente al paro o a la emigración.

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