domingo,28 noviembre 2021
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El Corte Inglés

Redacción
Impresión de Punto y aparte, no punto y final. El cuarto sobrino quedó fuera de la gestión de la empresa este verano, aunque mantiene un 7% del capital. De momento, se ha cumplido regularidad de las empresas familiares, aunque difícil creer que todos van a a seguir al margen, cuando se puede replantear la posibilidad de salir a bolsa .

Todos ellos, comenta Díaz Güell, se lanzaron “desde el primer momento y sin que importara la voluntad de Isidoro Álvarez, a quien en vida nadie se atrevía a discutir, a subvertir el orden dispuesto en vida por el expresidente”.

La razón de esta traición, esboza el autor, pasaba por “dinamitar la estrategia de Gimeno, apoyado por el jeque catarí, que apostaba por una profesionalización de la gestión y un sustancial incremento de la transparencia, condición obligada para que la compañía pudiera comenzar a pensar en cotizar en bolsa”.

La maldición de la cuarta generación

La crisis sobrevenida en El Corte Inglés sirve a Díaz Güell para defender la tesis de que “las empresas familiares, cuando llegan a la cuarta generación, saltan por los aires”. "Solo un 3% de este tipo de sociedades supera la tercera generación, la conocida comúnmente como el sindicato de primos", señala el autor.

En el caso del primer grupo de distribución de España, el periodista hace un repaso de cómo César Rodríguez, fundador del holding hace más de un siglo tras regresar de Cuba con una considerable suma, legaba el grupo a su sobrino Ramón Areces; éste, a su vez, a su sobrino Isidoro Álvarez, quien intentó superar esa cuarta generación cediendo el testigo a su sobrino Dimas Gimeno, pero, a la vista está, resultó fallido.

Todos ellos, comenta Díaz Güell, se lanzaron “desde el primer momento y sin que importara la voluntad de Isidoro Álvarez, a quien en vida nadie se atrevía a discutir, a subvertir el orden dispuesto en vida por el expresidente”.

La razón de esta traición, esboza el autor, pasaba por “dinamitar la estrategia de Gimeno, apoyado por el jeque catarí, que apostaba por una profesionalización de la gestión y un sustancial incremento de la transparencia, condición obligada para que la compañía pudiera comenzar a pensar en cotizar en bolsa”.

….La maldición de la cuarta generación

La crisis sobrevenida en El Corte Inglés sirve a Díaz Güell para defender la tesis de que “las empresas familiares, cuando llegan a la cuarta generación, saltan por los aires”. "Solo un 3% de este tipo de sociedades supera la tercera generación, la conocida comúnmente como el sindicato de primos", señala el autor.

En el caso del primer grupo de distribución de España, el periodista hace un repaso de cómo César Rodríguez, fundador del holding hace más de un siglo tras regresar de Cuba con una considerable suma, legaba el grupo a su sobrino Ramón Areces; éste, a su vez, a su sobrino Isidoro Álvarez, quien intentó superar esa cuarta generación cediendo el testigo a su sobrino Dimas Gimeno, pero, a la vista está, resultó fallido.

 

'(…) todos y cada uno de los presidentes de El Corte Inglés dejaron constancia de su voluntad sobre quién debía sucederlos, la persona elegida para regir los destinos de la prestigiosa marca del triángulo verde y negro. Así ha sido hasta ahora, hasta que irrumpieron en escena las hijas adoptivas del último presidente, Isidoro Álvarez, dispuestas no sólo a acabar con la tradición y la voluntad de su padre legal, sino a jugarse el todo por el todo, incluso el futuro de un proyecto empresarial, para conseguir un poder que su progenitor, pese a nombrarlas herederas universales, no quiso que pilotaran (…)'. 

Así comienza un libro que no dejará indiferente a nadie, porque entre sus páginas se descubren sucesos desconocidos hasta ahora que el autor ha querido sacar a la luz. Sucesos que hablan de ambiciones, de traiciones, de reparto de poderes y de riquezas, de guerras intestinas y de rechazo a todo lo que oliera a cambio, en una historia truculenta de una saga familiar que Díaz Güell califica como “el Falcon Crest hispano”.

Desde hace 50 años, El Corte Inglés ha sido la compañía de referencia de la economía española, y muchos son los intereses comerciales, económicos e incluso políticos que circulan alrededor de la marca. No obstante, el factor humano es el que cambia el rumbo de las empresas familiares. Por tanto, habrá que estar muy atentos al desenlace de este “culebrón” cuyo final está aún por escribir.

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