miércoles,18 mayo 2022
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Lo referido a Cataluña desplaza a lo social y tecnológico

El discurso navideño del Rey acapara la atención mediática

Redacción
El Rey alertó el sábado sobre los "enfrentamientos estériles" y defendió una España en la que la "convivencia democrática" esté basada "en el respeto a la ley", argumento que ha sido interpretado por los diarios como una alusión a Cataluña, donde se resalta que el texto ha sido reproducido masivamente por la prensa contraria al proceso soberanista. Los editoriales de diferentes diarios catalanes y españoles han aprovechado la alocución del monarca para cargar contra el referéndum de independista

En la misma línea, PP, PSOE y C's elogiaron la defensa de la unidad de España y consideraron sus palabras acertadas y pegadas a la actualidad del país. Desde el PP, Antonio Casado destacó especialmente su "mensaje de unidad" enfrentado, según dijo, a quienes intentan anteponer sus intereses al beneficio de todos los españoles, mientras las críticas procedieron al igual que hace un año de Podemos, IU y los nacionalistas. El portavoz socialista Antonio Hernando valoró positivamente que el discurso real hay tenido este año "mayor contenido social que político". El vicesecretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, elogió la "contundente" reacción del Rey ante el independentismo. Por parte de Podemos, Pablo Echenique dijo que el Rey habló "sólo para una parte de su pueblo" y defendió ideas que "podría haber firmado Rajoy".

En sus editoriales, los grades diarios resaltan algunos aspectos generales, entre los que no tiene cabida lo que el Rey dijo respecto a la educación y la ciencia: Felipe VI prioriza los temas sociales frente a los políticos (EL PAÍS), Las críticas al mensaje del Rey persiguen impedir el consenso (ABC), El Rey apela al acuerdo y la unidad en beneficio del interés general (LA RAZÓN)! y Felipe VI alerta del peligro de la desobediencia en Cataluña (EL PERIÓDICO)

La lectura mas generalizada es que, en su tercer discurso de Navidad, Felipe VI pidió a los partidos políticos que busquen "el diálogo y el entendimiento necesarios" para "preservar e impulsar los consensos básicos", una vez superada la "compleja situación política" vivida en el último año hasta la formación del Gobierno. Su discurso tuvo un marcado carácter social, destacando los esfuerzos realizados por los españoles para salir de la crisis económica y deseando que la recuperación sirva para "corregir las desigualdades", además de crear "mucho más empleo y de calidad". Mayores matices tienen las lecturas catalanas: 

El editorial de El País aplaude el discurso real, aunque pasa muy por encima de las referencias del discurso en Catalunya, y se limita a afirmar que si bien Felipe VI no citó explícitamente a Catalunya y la soberanía nacional, criticó los comportamientos que ignoran "los derechos que tienen y que comparten todos los españoles para la organización de la vida en común". El País alaba la estrategia de Felipe VI como "un camino inteligente", en el que, según el diario madrileño, "profundiza en ese camino de defensa de la ley y de los valores constitucionales, desde la más estricta neutralidad política".

En cambio, el editorial de El Mundo dedica mucha más atención a las referencias a Catalunya. Elogia la firmeza de Felip VI frente al "el totalitarismo que esconden los postulados independentistas". Denuncia que el hecho que TV3 no emitiera el discurso es una muestra de "la intransigencia soberanista". Aplaude el hecho que Felipe VI exigiera "respeto a la ley". Y elogia la predisposición del gobierno de Rajoy hacia el diálogo, asegurando que hay "un movimiento interesante" en qué Puigdemont y Colau retrocederían de sus propuestas más radicales y ofrecerían alguna mínima posibilidad a la Operación Diálogo.

El editorial de El Periódico se centra casi exclusivamente en las referencias de Felipe VI al tema catalán. Reproduce íntegramente las referencias al proceso y después muestra su pleno acuerdo con ella, cargando contra los políticos soberanistas: "añadió una frase de la cual tendrían que tomar nota los dirigentes de aquellas formaciones políticas a quien les gusta jugar con la irresponsabilidad en unos tiempos que exigen, en primer lugar, responsabilidad: «Que nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas»". 

La Vanguardia no menciona el discurso del Rey en su editorial, y en el artículo dedicado al tema se limita a reproducir algunas de las menciones a Catalunya sin hacer ninguna valoración de estas.

ABC se siente plenamente identificado con el discurso del Rey. En realidad, el diario conservador presenta la monarquía como "refugio de estabilidad y seguridad tan necesaria en tiempos de turbulencias" afirma que todos los españoles se pudieron sentir identificados con su discurso, "Todos, menos aquellos que se obcecan en sus prejuicios nacionalistas o ideológicos y desconocen el respeto a las instituciones y a la Jefatura del Estado". Este editorial aplaude el alineamiento de la Corona "con los valores esenciales de la Constitución de 1978, innegociables e irrenunciables, principalmente la unidad indisoluble de la nación española y el respeto a la ley".

Resumen de los ecos del discurso 

Felipe VI abogó el sábado por una España de "brazos abiertos y manos tendidas" en la que la "convivencia democrática" esté basada "en el respeto a la ley", en la unión y en "una voluntad decidida y leal de construir y no de destruir", al sostener que no es tiempo para "fracturas, ni divisiones internas". En su tercer discurso de Navidad, realizado en esta ocasión desde su despacho en el Palacio de la Zarzuela, el Rey pidió a los partidos políticos que busquen "el diálogo y el entendimiento necesarios" para "preservar e impulsar los consensos básicos", una vez superada la "compleja situación política" generada en los diez meses transcurridos hasta la formación del Gobierno.

En el contexto del debate soberanista, pero sin nombrar expresamente a Cataluña, Felipe VI advirtió de que no es el momento de divisiones "sino para poner el acento en aquello que nos une, construyendo sobre nuestra diversidad". "No son admisibles ni actitudes, ni comportamientos que ignoren o desprecien los derechos que tienen y que comparten todos los españoles para la organización de la vida en común", subrayó. A su juicio, "vulnerar las normas que garantizan la democracia y libertad solo lleva, primero, a tensiones y enfrentamientos estériles que no resuelven nada y, luego, al empobrecimiento moral y material de la sociedad". "El progreso, la modernización, el bienestar, requieren siempre de una convivencia democrática basada en el respeto a la ley, en una voluntad decidida y leal de construir y no de destruir, de engrandecer y no de empequeñecer, de fortalecer y no de debilitar", añadió, apelando a mantener la unidad de España.

Una vez iniciada la superación de la crisis económica, prosiguió Felipe VI, es necesario que "la recuperación se consolide con el fin de que se puedan corregir las desigualdades que provocaron los grandes sacrificios hechos en los últimos años". Además de crear "mucho más empleo y de calidad" y de que los jóvenes tengan oportunidades, "es necesario fortalecer la cohesión social como garantía para asegurar la estabilidad y el equilibrio" en la ciudadanía y evitar que los más desfavorecidos no queden rezagados. Para el jefe del Estado, la reacción mostrada por los españoles para superar la crisis económica es un motivo para sentirse "auténticamente orgullosos". "Estoy seguro de que nuestra memoria colectiva reservará un lugar de honor en la historia para estos tiempos de sacrificio y abnegación, pero también de generosidad y superación", indicó. Finalmente, tras agradecer el esfuerzo que realizan la totalidad de los servidores públicos, Don Felipe resaltó la importancia de adaptarse a la realidad que imponen los avances tecnológicos y de apostar por la educación como base para fomentar la investigación, la ciencia y la creatividad.

El discurso, en la prensa

La prensa destaca hoy el carácter eminentemente social del discurso de Navidad del Rey y su claro posicionamiento contra el independentismo. Así, EL PAÍS titula en portada: "PP y PSOE destacan el tono más social del discurso de Navidad del Rey". EL MUNDO, por su parte, destaca las "críticas de los nacionalistas y Podemos al Rey por su mensaje antisoberanista". En la segunda de ABC se resalta: "Los partidos constitucionalistas aplauden las advertencia del Rey". En LA RAZÓN, "El Rey advierte que vulnerar la ley solo lleva a tensiones estériles".

En cuanto a los diarios catalanes, en su edición para los días 25 y 26, LA VANGUARDIA destaca que "El Rey pide respetar la ley para evitar enfrentamientos". EL PERIÓDICO, por su parte, titula a toda página: "El Rey advierte sobre los riesgos de la desobediencia".

Los diarios también destacan que, como en años precedentes, el Rey cerró su alocución felicitando las fiestas en castellano, catalán, euskera y gallego. El mensaje real fue retrasmitido por casi todos los canales nacionales y autonómicos, aunque TVE 3, la televisión oficial catalana, lo relegó a su segunda cadena. La televisión pública vasca EiTB no lo incluyó en sus emisiones, como ya hizo en los últimos cuatro años.

PP, PSOE y Ciudadanos elogian la defensa de la unidad de España y el carácter social del discurso del Rey

En el capítulo de las reacciones del discurso del Rey, el vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, destacó ayer que el mensaje navideño de Felipe VI fue "optimista y pegado a la calle". El monarca, señaló, mandó un mensaje "muy nítido de unidad y de ambición nacional" frente a los soberanistas y populistas que quieren "reabrir heridas dolorosas o viejos rencores". A su juicio, el discurso representó "una recapitulación del pasado reciente", en el que se puso de relieve la importancia de que España haya sido capaz de superar el bloqueo político de los últimos meses y una situación económica "muy difícil". Además, elogió que el Rey también recogiera en su discurso la "ambición de futuro" de los españoles al tratar temas como la educación, la revolución tecnológica o el papel de los jóvenes. Casado se mostró convencido de que el año 2017 estará marcado por "la concordia y la responsabilidad de buscar lo que nos une, y no lo que nos separa", así como de cumplir el marco normativo.

Antonio Hernando, portavoz del PSOE, por su parte, valoró positivamente el discurso del Rey indicando que "mira más al futuro que al pasado, con más contenido social que político, y destaca lo que nos une dentro de la diversidad". "Los socialistas coincidimos con el monarca en tener una gran confianza en nuestro país y en reconocer la solidaridad, el sacrificio y el esfuerzo de los españoles a la hora de enfrentarse a la crisis económica y a sus consecuencias", señaló. A ojos del PSOE, añadió, "es adecuado que en el discurso se destaque que uno de los principales problemas que tiene España es el de la desigualdad, y la necesidad de luchar contra ella". En este sentido, los socialistas consideran "acertado decir que la recuperación económica sólo puede venir de la mano de la creación de empleo de calidad para mejorar la situación de las familias españolas y el futuro de los jóvenes". Finalmente, Hernando valoró "el llamamiento del Rey al diálogo, la convivencia y el respeto a las ideas, rechazando la intolerancia y la exclusión".

Desde Ciudadanos, su vicesecretario general, José Manuel Villegas, elogió la "contundente" reacción del Rey ante el independentismo. "Coincidimos en que el enfrentamiento promovido por los separatistas en Cataluña solo va a provocar división y será estéril", señaló. En su opinión, "el monarca trató todos los temas fundamentales para la España de hoy y en los que estamos de acuerdo en el contenido". Villegas cerró su declaración insistiendo en la necesidad de "emprender reformas y afrontar retos desde el diálogo y el consenso".

Podemos cree que el discurso "lo podría firmar Rajoy", y los nacionalistas que no aborda los problemas reales de España

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, acusó al Rey de hablar "sólo para una parte de su pueblo", y defender ideas que "podría haber firmado Rajoy". En su opinión, Felipe VI "ha dejado fuera de su discurso a los millones de españoles que saben que la actual crisis económica no es una crisis, sino una estafa". "Millones de españoles están señalando a los corruptos y a los privilegiados, así como a sus representantes políticos como la verdadera causa de tanto sufrimiento y piden un cambio en las políticas ineficaces, injustas y deliberadas que han hecho tanto daño a España", subrayó. En el mismo tono crítico, Echenique indicó que el único reconocimiento a la "obvia plurinacionalidad" de España en el discurso navideño del Rey fue "saludar en cuatro idiomas".

A juicio del portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, el discurso de Felipe VI fue "en lo social buenista, en lo político contradictorio y en lo territorial negacionista". "Sí bien es verdad que en lo estético el Rey ha cambiado en su actuación diaria con respecto a su padre, en los contenidos, mensajes y posición de la Corona, seguimos estando en lo mismo y sin afrontar temas que creemos que son importantes", señaló. En este sentido, añadió que "si en la España de hoy no puede caber la negación del otro, debería empezar a apuntárselo la Casa Real y empezar a hablar de dar mensajes transmitiendo esa otra idea de aceptación de la realidad del sentimiento de una parte muy importante de los vascos".

En esta línea, la diputada de EH Bildu Marian Beitialarrangoitia criticó "el mensaje vacío" transmitido por Felipe VI, que, a su juicio, evidencia que el "Estado no tienen alternativa para Euskal Herria" y que ofrece lo mismo que en el pasado, es decir, "negación e imposición, sumisión y dependencia".

En un homenaje a la figura de Francesc Macià celebrado en Barcelona, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declinó valorar el discurso del Rey. Por su parte, la presidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell, señaló que trabajaría "para que todos los catalanes se puedan expresar con la misma libertad que el Rey" y para que en la Cámara autonómica "se pueda hablar absolutamente de todo". El presidente de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, dijo no haber escuchado el discurso, pero al conocer su contenido se mostró "absolutamente a favor de evitar confrontaciones estériles, de respetar siempre la legalidad fruto de la democracia y de nuestro Parlament y de mantener la mejor relación posible con España".

Resúmenes de los editoriales de la prensa impresa:

 

Felipe VI y la sociedad (EL PAÍS): Hace pocas semanas, en la inauguración de la legislatura, pronunció en el Congreso un discurso de claro contenido político y dentro de diez días, en la celebración de la Pascua militar, seguro que hablará de los problemas de la defensa nacional e internacional. Ayer tocaba dirigirse a los españoles cuando celebran la Navidad y quiso enviar un mensaje de cercanía y de esperanza en el futuro. En ese intento de llegar a los problemas de los españoles, el Rey destacó la necesidad de mejorar el marco de convivencia sobre la base del respeto. Y ahí agrupó “la consideración a los demás, a los mayores, entre hombres y mujeres, en los colegios, en el ámbito laboral; respeto al entorno natural que compartimos y que nos sustenta”. Todo ello, para llegar a un mensaje muy potente que forma parte de los principios de Felipe VI y en el que insiste cada vez que tiene ocasión: “La intolerancia, la negación del otro o el desprecio al valor de la opinión ajena no pueden caber en la España de hoy”.El Rey ha ido forjando durante 30 meses el estilo de su reinado, iniciado en junio de 2014. El mensaje de ayer profundiza en ese camino de defensa de la ley y de los valores constitucionales, desde la más estricta neutralidad política, y de búsqueda de una España más justa, solidaria y abierta dentro del contexto europeo; sin tomar partido, sin reabrir heridas, pero con mensajes claros y sencillos.Un camino inteligente en el que tiene que perseverar. Porque Felipe VI debe ser consciente de que, antes o después, se volverá a plantear el debate sobre la Corona y la mejor forma de afrontarlo es demostrando su aportación a la estabilidad nacional, su utilidad y su cercanía con los problemas de los españoles.

En nombre de todos los españoles (ABC): Aplaudido por los partidos constitucionalistas y criticado por quienes basan su estrategia política en el enfrentamiento social -populistas y separatistas-, el mensaje de Navidad de Felipe VI ofreció a los españoles una nueva manifestación de su compromiso con el bienestar y el futuro de la nación. En su función arbitral y moderadora, el Rey insistió en la necesidad de diálogo, entendimiento y consensos básicos para serenar el país. Tampoco eludió el problema catalán, aun sin citarlo expresamente. Lógicamente se alineó con los valores de la Constitución, principalmente la unidad indisoluble de la nación española, y lanzó una advertencia a quienes se esfuerzan en sembrar discordia entre los españoles. Que independentistas y populistas criticaran ayer las palabras del Rey responde a su voluntad, compartida y ya indisimulada, de dinamitar cualquier consenso y de cuestionar a quienes, como Don Felipe, abogan por la conciliación nacional.

El rey apela al acuerdo (LA RAZON): En su Mensaje de Navidad, el Rey advirtió contra quienes agitan viejos rencores y reabren dolorosas heridas que habían sido cerradas durante la Transición. Y frente al desafío separatista catalán, que se empecina en la frustración, Don Felipe señaló que vulnerar las normas solo lleva a tensiones y 'enfrentamientos estériles'. Todas sus intervenciones apelan a la unidad, al pacto y al acuerdo en beneficio de los intereses generales. El jefe del Estado es consciente de que el desbloqueo parlamentario, aunque positivo, puede revertirse de no mediar el acuerdo entre los partidos mayoritarios. De ahí el acento real en lo que une a los españoles y la idea de la obra compartida 'para hacer la mejor España posible'.

El Rey alerta sobre el peligro de desobediencia (EL PERIÓDICO): Con su habitual tono sosegado pero firme en el fondo de los temas, el Rey se mostró contundente en su Mensaje de Navidad en lo que se refiere al proceso soberanista de Cataluña, aunque no lo citase expresamente, al advertir que vulnerar las leyes solamente lleva 'a tensiones y enfrentamientos estériles'. Don Felipe añadió una frase de la que tendrían que tomar buena nota los dirigentes de aquellas formaciones políticas que gustan de jugar con la irresponsabilidad en tiempos que lo que exigen es, ante todo, responsabilidad: 'Que nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas'. En este contexto, la estabilidad de la institución monárquica es esencial para navegar en aguas tan turbulentas.

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