lunes,6 diciembre 2021
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El futuro de la democracia en Europa

Georges Dassis, presidente del Comité Económico y Social Europeo
Los días 1 y 2 de marzo se celebrará una conferencia sobre el futuro de la democracia en Europa junto a la Acrópolis, allí donde vio la luz este concepto. Con este motivo, Georges Dassis, presidente del Comité Económico y Social Europeo, anticipa algunas reflexiones.

Durante siglos, las guerras han anegado de sangre la geografía de Europa. No existe seguramente ciudad europea sin la impronta cruenta que dejan tras de sí las batallas y los conflictos civiles. Vivimos ahora el período más largo que se ha conocido sin guerras en el territorio de la Unión Europea. En esos mismos lugares que fueron un día escenario de devastación despliegan hoy sus actividades órganos interregionales y transnacionales consagrados a facilitar el buen funcionamiento de ese proyecto llamado UE. El simbolismo es sin duda poderoso, aunque no suficiente.

En las primeras décadas tras la creación de la CEE se apreció la voluntad de los Estados de convertirse en miembros de esta comunidad, y la Europa unida avanzó por una vía basada principalmente en su potencial económico. La aplicación de políticas comunes destinadas a mejorar la cohesión económica y social y, en particular, la moneda única supusieron un gran paso adelante, aunque el esfuerzo por lograr la convergencia política y cultural no ha dado todavía todos sus frutos. Para una parte considerable de los ciudadanos europeos, la visión de la integración europea ha quedado oscurecida por densos nubarrones.

Reconociendo lo crítico de la situación, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, presentó el año pasado a las instituciones europeas su denominado «Libro Blanco», es decir, las propuestas para el futuro de Europa. El CESE sometió el Libro Blanco a consulta pública en toda Europa y transmitió las propuestas de la sociedad civil al Sr. Juncker. Con independencia de la valoración y evaluación de cada uno de los cinco escenarios que se plantean en el Libro Blanco de Juncker, el hecho es que, dadas las difíciles condiciones, la situación tampoco permite hacer acrobacias. Ahora bien, si las propuestas del Libro Blanco sobre los retos que entraña el futuro de la UE no hacen mención alguna del término «democracia», es precisamente la aplicación de este concepto el mecanismo que puede sacarnos del callejón sin salida en que nos encontramos.

La democracia presupone participación, no pasividad. El ciudadano que ha aprendido a participar en los procesos que le conciernen reclama y exige, pero no con miras estrechamente corporativistas, sino fundamentalmente en aras del interés público. Si la creación de una unión política es el resultado del diálogo y del consenso y, ante todo, del respeto de las instituciones democráticas por parte de todos los Estados miembros, entonces hay esperanzas de que podamos construir una Europa capaz de soportar las presiones del presente y del futuro.

Podría escribirse mucho sobre la cantidad de «claves» que ofrece la democracia en nuestros días, y todo sería cierto; lo que tenemos que hacer es utilizarlas. Pero para poder hacerlo a nivel europeo deberíamos aprender a aplicarlas en nuestros propios países. Los días 1 y 2 de marzo se celebrará una importante conferencia sobre el futuro de la democracia en Europa junto a la Acrópolis, allí donde vio la luz este concepto. Aguardo con impaciencia esta ocasión para reunirnos y analizar junto con reputados interlocutores europeos tanto las condiciones que han llevado a debilitar la democracia como las amenazas que se ciernen sobre la democracia en Europa, para debatir la relación entre democracia y legislación europea, para poner de relieve los motivos por los que las desigualdades sociales están fracturando la cohesión social y para hablar de la soberanía de los Estados miembros en el contexto de la integración europea.

Quiero terminar parafraseando las últimas palabras que pronunció Odysseas Elytis en su discurso de aceptación del Premio Nobel: «De ahí que, si alguna certeza puede ofrecernos la democracia en los tiempos mezquinos que nos ha tocado vivir, esa es, justamente, la de que nuestro destino, a pesar de todo, está en nuestras manos».

Georges Dassis,

presidente del Comité Económico y Social Europeo

 

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