sábado,16 octubre 2021
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Una escuela de alto nivel

El Harvard español cumple 20 años

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Es conocido como el Harvard español´. Lo asegura el profesor Javier Suárez, posdoctorado en la prestigiosa universidad de EE UU. Así es como este investigador describe a Cemfi, donde imparte clases de economía bancaria y finanzas empresariales. ´Es uno de los mejores centros el mundo, pero sólo en el ámbito económico, por eso no tiene el nombre de las grandes universidades´. Pero él lo compara con cualquier buen departamento docente.

El Centro de Estudios Monetarios y Financieros nació en 1987 porque ´había una insuficiencia en la oferta de economistas de alta cualificación´, explica Samuel Bentolila, subdirector de esta escuela. Así lo había detectado el Banco de España en su propia contratación y en el sector supervisado. Luis Ángel Rojo, futuro Gobernador, encargó al jefe de Estudios, Rafael Repullo, que pusiera en marcha un programa de estudios de posgrado dirigido a la formación de especialistas de alto nivel. Repullo, doctor en Economía por la London School of Economics, empezó él sólo junto a una secretaria. Hoy en día tienen 400 ex alumnos y doce profesores captados entre los mejores investigadores para un máster de dos años (asociado a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo) y un doctorado.

Pero ¿qué diferencia la formación de este centro de otro posgrado? Las razones son varias. La primera, que tiene ´a la investigación de alto nivel en el centro de su actividad´, asegura Bentolila. Los alumnos aquí aprenden a investigar, a entender la economía de una forma profunda, no epidérmica. La segunda, una selección muy rigurosa por expediente, conocimiento de inglés, examen de admisión y entrevista. Otra de ellas, la gran interacción entre alumnos y profesores, en un ratio de 5 a 1. Y, por supuesto, la dedicación exclusiva.

´Esto es una mili de dos años, en el futuro ya le pueden echar lo que quieran a nuestros alumnos que lo van a aguantar´, afirma riguroso Bentolila en su pequeño y austero despacho de la institución. ´Esto es muy duro´, reconoce Elena Manresa, 25 años, una alumna de la vigésima promoción. Ella está en su segundo año de posgrado. ´Hay una gran carga de trabajo´, explica. Al menos 15 horas semanales de estudio, más seminarios, muchas horas de estudios y prácticas y su primera tesina en el último trimestre. No todos aguantan el ritmo.

Los alumnos suelen ser recién salidos de la facultad. Entre 21 y 25 años. Los economistas y los licenciados en Administración de Empresas son mayoría, pero también ingenieros o físicos. Elena es matemática, pero ´no quería dedicar mi vida a algo tan abstracto´, se sincera. Le gustaban las matemáticas financieras y por consejo de profesores y de su padre, economista, decidió acudir al centro, por su prestigio. Aquí sus conocimientos le vienen muy bien, porque su base de la carrera y ´de estadística, son fundamentales´, explica Bentolila, para los modelos de la economía más moderna. ´¡Hay que aprender con los datos!´, exclama.

Los alumnos pululan por un antiguo, pero modernamente rehabilitado palacete de los marqueses de Santa Cruz, en el centro de Madrid. El ambiente es el de una facultad, más que el de un máster de una escuela de negocios. Los profesores tienen dedicación exclusiva.

´El reto intelectual es lo que más me atrae y la libertad para la investigación´, asegura satisfecho Suárez. Actualmente el centro está en pleno proceso de selección de nuevos docentes. Todos deben disponer de un extenso currículum investigador e impartir un seminario en Cemfi. Tres estadounidenses, un inglés, un italiano y un español son los candidatos finales. Estarán a las órdenes del director, Rafael Repullo, y de Manuel Arellano, quizás los dos miembros más reconocidos de la escuela. La función de todos ellos: ´contribuir a tallar unos diamantes en bruto´, según Suárez.

Cuando las piedras preciosas están pulidas llega la hora marcharse. ´Esto les cambia la vida, es un salto cualitativo en el nivel de conocimiento y en un salario más alto´, asegura el subdirector. No tienen problemas para encontrar trabajo. En el curso anterior, el 89% ya había aceptado un empleo tan sólo un mes después de terminar y tenían alrededor de tres ofertas por cabeza. Los cargos que suelen ocupar: analista de riesgos de mercado o de crédito, gestor de fondos, en servicios de estudios o en consultorías. ´Son muy polivalentes´, afirma Bentolila. Además de trabajar para el Banco de España o para los distintos organismos reguladores.

El sector financiero es el que más los demanda. BBVA encabeza el ranking por número de contratados, junto al supervisor: alrededor de 60. Las prácticas de verano abren una primera puerta, pero sobre todo la recomendación de antiguos alumnos, porque saben que son ´gente que ha tenido muy buena formación y es capaz de trabajar duro bajo presión´, cree Elena. Pocos dan el salto a la actividad política. ´Esto no es la ENA francesa´, niega Bentolila. Tampoco es un MBA donde se enseñe marketing ni liderazgo de equipos. ´No los verá como grandes figuras políticas ni como consejeros delegados de las grandes empresas, aunque su trabajo haga mucha falta´. El reto pendiente para la escuela es la internacionalización. Este año han empezado a impartir las clases en inglés y para el próximo ya han recibido 80 solicitudes desde fuera de España.

Fuente: cincodias.com

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