domingo,16 enero 2022
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El origen de la ética

Goliardos s.XXI
Todos los historiadores de Europa afirman categóricamente que Europa es lo que es gracias al cristianismo, así como los historiadores afirman que los países conocidos como árabes deben su esencia al mahometismo. No quiero echar leña al fuego, sino todo lo contrario, me gustaría echar abundante agua.

La historia de España no sólo tiene raíces en las etnias que poblaron nuestra tierra (celtas, godos, romanos etc.) también está presente la influencia de las religiones que a lo largo de los años se han ido integrando en nuestra cultura. No podemos negar que nuestra esencia ética y moral es profundamente cristiana, y para entendernos deberíamos estudiar nuestras raíces culturales y religiosas. Lo mismo pasa con los países musulmanes y me debo preguntar si podríamos entenderlos sin tener en cuenta su religión. Sinceramente, creo que la respuesta a esa pregunta es: no. Azaña decía en su Discurso en la sesión de Cortes de Octubre de 1931 que “lo que da el ser religioso de un país, de un pueblo y de una sociedad no es la suma numérica de creencias o creyentes, sino el esfuerzo creador de su mente, el rumbo que sigue su cultura”

Las religiones judía, cristiana y musulmana tienen un componente común que como todo el mundo sabe es el Antiguo Testamento, reformado por Jesucristo y Mahoma, y creo que la religión que sigue manteniendo un texto sin  tantas modificaciones es la hebraica o judía. Esos reformadores, dejando aparte su dimensión de profeta o Hijo de Dios, recogieron y adaptaron la interpretación del Libro teniendo en cuenta las costumbres y valores existentes en su época. Cuestión bastante espinosa que debería ser tratada aparte de lo que hoy queremos exponer.Si repasamos el Corán o el Nuevo Testamento veremos que el desarrollo interpretativo es enormemente diferente.

Estos fanáticos islámicos ocultan, por intereses siniestros, lo que se dice en la Sura 130 del Corán: “Decid: Creemos en Alá y en lo que ha sido revelado a Abraham, a Ismael, a Isaac, a Jacob y las Doce Tribus; y en la que ha sido dado a los profetas de parte de su Señor. No hacemos diferencia a favor de ninguno de ellos y nos resignamos a la voluntad del Señor”.

Es terrible la manipulación interesada que se realiza y las contradicciones que se pueden encontrar en los textos llamados sagrados, que son usados según conveniencias. Así en el Corán, en la Sura IX versículos 28 y 29, está escrito lo siguiente: “Los idólatras son seres inmundos. Matad a los que no creen en Alá y en el Último Día, y que no prohíban lo que Alá y su Apóstol han prohibido; y a todo aquel que no practique la religión de la verdad entre los que han recibido el Libro (Antiguo Testamento) hasta que hayan pagado el tributo de sus propias manos y se hayan humillado”, texto claramente inspirado por el Éxodo, 12, 12.

Está claro que personajes como Jesucristo, sea o no Hijo de Yahvé, han dimensionado el Viejo Testamento con tal humanidad universal, que sólo por eso merece el derecho de  ser divinizado. Si no compárese el resultado civilizador.

Sin compartir muchas de las cosas Friedrich Hayek sí que me parece un buen pensamiento el recogido en su obra The Fatal Conceit: “La Ética es la última fortaleza en que el orgullo humano debe inclinarse ahora al reconocimiento de sus orígenes”.

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