domingo,22 mayo 2022
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El PSOE demora hasta el verano Congreso y consulta a bases

EL PAÍS y EL MUNDO defienden a Telefónica frente a las denuncias de Sánchez contra Alierta

Redacción
EL PAÍS y EL MUNDO, los dos diarios impresos de mayor difusión de Madrid, han cargado contra Pedro Sánchez para defender a Telefónica y Alierta frente a las denuncias sobre la presión ejercida por los poderes económicos en su derrocamiento para mantener al Gobierno conservador de Rajoy.Entre tanto el resto de la prensa impresa y gran parte de la digital critican a Sánchez, la gestora del PSOE demora al menos hasta el verano el Congreso que se pronunciará sobre su rumbo y la consulta a las bases.

Aunque Pedro Sánchez dijo que el actual presidente de Telefónica se mantiene al margen de las presiones políticas denunciadas, el martes EL MUNDO en una información y este miércoles EL PAIS en un editorial dan su versión y la de la operadora desmintiendo las presiones y denunciando a  Sánchez por haber intentado  que influyeran a su favor. El derrocado secretario general del PSOE, que también denunció la falta de consulta a las bases para cesarle y para apoyar con la abstención la investidura de Rajoy, no se ha pronunciado sobre estas novedades: su último tuit (tiene casi medio millón de seguidores) es para difundir la enhorabuena por sus declaraciones que recibió en otro tuit de Anne Hidalgo, la alcaldesa de París, socialista de origen español, quien suma casi un millón de seguidores.

EL PAIS acusa este miércoles a Sánchez en un editorial titulado Opiniones y presiones de "ignorar el papel de un periódico en una democracia". Los medios gubernamentales resaltan lo que sigue de ese texto:

"Pedro Sánchez ha acusado a EL PAÍS de presionarle para que no formara Gobierno con Podemos y los independentistas. Ayer, el diario EL MUNDO reveló que, en realidad, los hechos ocurrieron al revés: fue el ex secretario general del PSOE quien visitó al presidente de Telefónica para pedirle que presionara a su favor sobre la línea editorial del EL PAÍS, ya que la compañía posee un 13% de las acciones del diario. Esta revelación muestra la completa ausencia de cultura democrática de Sánchez. Ejercer presión desde el poder político sobre empresas y accionistas de medios de comunicación para manipular sus posiciones editoriales es común en regímenes autoritarios, pero es inaceptable en quien aspiraba a presidir el Gobierno. Las reuniones con directivos de EL PAÍS, en las que Sánchez asegura que se vio intimidado, son contactos habituales que este periódico y otros tienen con los líderes de los partidos para conocer sus posiciones. En esas reuniones se le dijo lo mismo que este diario ha manifestado en sus editoriales: que un Gobierno alternativo al del PP solo era posible con el apoyo de Podemos y de los partidos independentistas, lo que nos parecía una solución perniciosa para los intereses de los ciudadanos, aunque saciara el apetito personal de Sánchez de ocupar el poder."

Por su parte, EL MUNDO, en lo que presenta como una pieza de análisis titulada Pedro Sánchez y la soga del ahorcado, carga de nuevo hoy contra él diciendo entre otras cosas que "en su entrevista en Salvados, se situó fuera de la política de su partido, ratificando sus peores comportamientos desde las elecciones generales de diciembre". 

Previamente, este martes EL MUNDO decia que  Pedro Sánchez pidió ayuda a Telefónica antes de lanzar su órdago al Comité Federal del PSOE dentro de la estrategia para mantener su liderazgo, dando así la versión de Telefonica y Pallete:

"El entonces secretario general socialista solicitó ver al presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, el pasado mes de septiembre antes de las elecciones vascas y gallegas, y le expresó su preocupación por la, en su opinión, hostilidad que existía contra él especialmente desde el grupo Prisa, según confirmaron a EL MUNDO fuentes conocedoras del encuentro.

Telefónica es un accionista muy relevante de Prisa, con un 13% del capital del grupo editor de El País y propietario de la Cadena Ser.

El entonces dirigente socialista quería pulsar a Álvarez-Pallete para conseguir un papel al menos neutral de Telefónica, ya que consideraba que el anterior presidente, César Alierta, era uno de sus principales enemigos. Álvarez-Pallete aceptó recibir a Sánchez en un momento delicado. El que es desde abril presidente de Telefónica no se ha mostrado hasta ahora proclive a mantener contactos políticos, a diferencia de su antecesor Alierta, que continúa siendo un influyente consejero.

Pallete le transmitió que Telefónica no tenía nada contra él. El presidente de la operadora aseguró que él no se entromete en los medios de comunicación ni a favor ni en contra de ningún candidato político y que el objetivo de la multinacional que dirige es estrictamente empresarial.

En el entorno de Sánchez incluyen a Alierta entre los responsables de lo que consideran una actitud hostil de los medios del grupo Prisa contra su liderazgo. Y critican que el aragonés mantuviera un diálogo más fluido con la presidenta de la Junta de AndalucíaSusana Díaz, que con él. Un reciente encuentro de la socialista andaluza, cabeza visible de los críticos a Sánchez, con Alierta en la sede de Telefónica irritó al núcleo duro del secretario general, puesto que atribuyen a la operadora gran influencia en la vida mediática y política española. También conocen la estrecha relación de Alierta con Felipe González. Empresarios consultados aseguran que Alierta es, en efecto, despectivo en privado con Sánchez desde hace tiempo, mientras que suele asegurar que «Susana Díaz es una política de primera». El ejecutivo aragonés es además presidente del llamado Consejo Empresarial para la Competitividad, que agrupa a las principales empresas y bancos de España y que nunca ha querido mantener un encuentro con Sánchez, pese al deseo de éste de asistir a este foro.

Un portavoz de Telefónica declinó hacer comentarios sobre la reunión de Álvarez-Pallete y Sánchez y tampoco quiso comentar las graves declaraciones del ex líder del PSOE en el programa Salvados de La Sexta el pasado domingo. Durante la entrevista televisiva, el ex secretario general acusó a Alierta de «trabajar para que hubiera un gobierno conservador» en España y «para que no se entendiera la izquierda».

Sánchez exculpó sin embargo a Álvarez-Pallete: «El nuevo presidente de Telefónica es una persona con la que he tenido reuniones y que quiere que Telefónica se dedique a eso, a vender móviles y ADSL». En realidad, sólo ha tenido un encuentro, el ya citado en la sede de la operadora. Según las fuentes consultadas, el primer ejecutivo de la compañía describió a Sánchez el desarrollo tecnológico de Telefónica y ambos compartieron su interés por la economía en un encuentro que las dos partes consideraron cordial.

La declaración de Pedro Sánchez contrasta con la que hizo a este diario el pasado 31 de mayo en el Foro organizado por EL MUNDO antes de las elecciones generales de junio. En esta cita negó que existieran presiones de los poderes económicos a diferencia de lo que él mismo había afirmado meses antes en el Comité Federal del PSOE del pasado 28 de diciembre. Aquel día, el entonces secretario general lanzó esta grave acusación: «Los poderes económicos intentaron condicionar y hasta someter al PSOE, y no lo lograron. Yo, personalmente, pasé el Rubicón frente a sus pretensiones cuando declaré la incompatibilidad del PSOE con el PP y su máximo dirigente, Mariano Rajoy. De ahí los duros ataques de la derecha».

En cambio, el 31 de mayo, declaró a EL MUNDO: «No me consta que haya habido presión de los poderes económicos. Si alguna vez se ha trasladado, quiero decir que no es cierto, lamento el equívoco».

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