jueves,27 enero 2022
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Al ceder Mas la Generalitat al independentista Puigdemont

El PP usa la situación creada en Cataluña para «presionar» al PSOE en su favor

Redacción
El Gobierno garantizó el cumplimiento de la ley a y apeló a que el próximo Ejecutivo central "cuente con una amplia base parlamentaria" que haga frente al desafío independentista, nada más conocerse el acuerdo alcanzado en Cataluña para formar por mayoría absoluta del parlamento un gobierno que inicie el proceso de independencia. Los diarios de Madrid exigen en sus editoriales unidad ante la independencia, mientras que los catalanes sugieren que no está garantizada tras el apoyo de la CUP.

El Ejecutivo, que hace un llamamiento "a la responsabilidad de los dirigentes de Cataluña para que pongan fin a la estrategia de división y fractura de la sociedad catalana", subraya que "no hay mayoría parlamentaria que pueda amparar o justificar actos ilegales o la pretensión de romper la soberanía nacional expresada en la Constitución".

Según interpretan varios diarios, el PP intentará utilizar la situación creada en Cataluña para "presionar" al PSOE en busca de una mayoría de gobierno. De hecho, las primeras actuaciones del Gobierno confirman esta actitud, mientras la CUP renuncia a hacer oposición en el Parlamento catalán, se extiende la satisfacción de las formaciones independentistas y las críticas por parte de los constitucionalistas, e Izquierda Unida inicia dividida el proceso de su refundación. He aquí el resumen de prensa de los hechos y los editoriales de los principales diarios:

El Gobierno central hizo público un comunicado nada más conocerse el acuerdo alcanzado por JxS y la CUP para la investidura de un nuevo presidente de la Generalitat. En el mismo, el Gobierno garantiza el cumplimiento de la ley a y apela a que el próximo Ejecutivo central cuente con una amplia base parlamentaria que defienda los derechos de los españoles y haga frente al desafío independentista. Según el Ejecutivo, "no hay mayoría parlamentaria que pueda amparar o justificar actos ilegales o la pretensión de romper la soberanía nacional expresada en la Constitución". "El Gobierno", prosigue la nota oficial, "quiere hacer un nuevo llamamiento a la responsabilidad de los dirigentes de Cataluña para que pongan fin a la estrategia de división y fractura de la sociedad catalana y dediquen sus esfuerzos a buscar solución a los problemas de los ciudadanos en vez de generar nuevas tensiones". Asimismo, traslada a las distintas fuerzas políticas "la necesidad de que el próximo Gobierno de España cuente con una amplia base parlamentaria que garantice la estabilidad y la capacidad para defender con solvencia y eficacia el derecho de todos los españoles a decidir sobre su país, y hacer frente al desafío independentista".

Rajoy usa el pacto catalán para pedir el apoyo del PSOE

Casi todos los diarios hacen de este comunicado del Ejecutivo una lectura en clave de política nacional. En este sentido, ponen de relieve que el Gobierno de la nación intenta utilizar el "revitalizado" desafío soberanista en Cataluña para "presionar" al PSOE de forma que apoye una mayoría estable que permita "enfrentar" la situación. Así, según indica EL PAÍS, ya en los últimos días, cuando no se aventuraba el acuerdo en Cataluña, Rajoy y otros dirigentes del PP habían insistido en la idea de que es preciso un Gobierno fuerte que garantice la unidad de España. El presidente en funciones ha recordado en numerosas ocasiones que 250 diputados de los 350 que componen la Cámara baja coinciden en esa defensa de la España constitucional para sugerir un pacto con el PSOE y Ciudadanos sobre ese mínimo.

EL MUNDO también señala que Mariano Rajoy tiene desde anoche "un argumento potente" para apuntalar el mensaje que ha venido lanzando desde el 20-D a favor de una gran coalición constitucionalista que plante cara al reto catalán.

En esta línea, LA RAZÓN, subraya que Rajoy centrará su investidura en la unidad de España, con el convencimiento de que la reactivación del proceso independentista catalán limita las posibilidades del socialista Pedro Sánchez para configurar un gobierno con Podemos. De hecho, destaca el diario, el PSOE "guarda silencio a la espera de redefinir su estrategia", puesto que la situación creada en Cataluña aumenta las incógnitas y dibuja un posible cambio de rumbo.

LA VANGUARDIA, por su parte, señala que la Moncloa "apremia" al PSOE a un pacto de gobierno frente al "desafío soberanista". EL PERIÓDICO dice que Rajoy "quiere un gobierno amplio para poder parar el proces".

Varios diarios recuerdan, además, que el Ejecutivo, pese a estar en funciones, puede utilizar la Ley del Gobierno para hacer frente jurídicamente al "desafío independentista" e incluso aplicar el artículo 155 de la Constitución, una vez que esté constituido el Senado.

El abandono de Más

La renuncia de Mas y el acuerdo entre JxS y la CUP para favorecer la investidura de Carles Puigdemont acapara la portada de todos los diarios. Así, EL PAÍS señala en portada que "Mas se va para avivar la secesión". "Los independentistas sacrifican a Mas en un intento de resucitar su órdago", indica este diario en páginas interiores. EL MUNDO señala, en esta misma línea: "Los soberanistas apartan a Mas para salvar el desafío ilegal al Estado". ABC destaca que "los antisistema le ganan el pulso a Mas", y añade que "el proceso fulmina a su promotor". Según "LA RAZÓN", "CDC fuerza la salida de Mas para mantener el poder".

Mas y su sucesor Puigdemont, en una foto de archivo

"Mas tira la toalla", titula EL PERIÓDICO, para resaltar en páginas interiores, "Mas se va pero somete la CUP". Según LA VANGUARDIA, "Mas se aparta y cede el paso a Puigdemont para evitar elecciones". "Ni Mas ni marzo", añade el diario para destacar que no será necesario repetir las elecciones autonómicas.

Editoriales de la prensa

Es el momento de la unidad de todos los constitucionalistas (LA RAZÓN):Después de su nefasta gestión para los intereses de los catalanes y de todos los españoles, Artur Mas ha decidido replegarse de la primera línea política, colocando a un hombre de paja al frente de la Generalitat, al que pretende dirigir desde la sombra, calculando que el inevitable fracaso del proceso independentista le permitirá regresar a la presidencia de Cataluña. El nuevo Ejecutivo catalán insistirá en llevar adelante el proceso independentista, tratando de aprovechar la inestabilidad política y la ausencia de un Gobierno central fuerte a la que parece abocada la legislatura. La amenaza a la unidad de España exige una respuesta firme que solo puede llevar a cabo un Gobierno respaldado sin fisuras por quienes comparten los principios constitucionales que garantizan la soberanía nacional y la igualdad de todos los españoles. Es preciso reclamar al PSOE la altura de miras que exige la situación y que demanda esfuerzo y unidad de todos los constitucionalistas, por encima de personalismos.

JxSí y la CUP añaden incertidumbre al futuro de Cataluña (EL PERIÓDICO):El acuerdo in extremis alcanzado por Junts pel Sí y la CUP para garantizar la gobernabilidad de Cataluña puede ser legítimo, pero está plagado de incógnitas y graves incertidumbres. Que el Parlamento autonómico disponga de mayoría para aplicar la hoja de ruta independentista, lejos de garantizar su éxito, presagia fuertes turbulencias políticas y perniciosos efectos sobre la recuperación económica de Cataluña. El acuerdo también tendrá repercusiones en la política española, aumentando las presiones sobre el socialista Pedro Sánchez para que dé luz verde a una gran coalición con el PP al objeto de afrontar el desafío catalán. Pero, pase lo que pase en la política española, el camino que inicia hoy Cataluña no estará exento de dificultades, sobre todo si los grupos que han pactado la investidura se empeñan en ignorar al 52% de los catalanes que el 27-S rechazaron su proyecto.

La política catalana corre el riesgo de radicalizarse (EL PAÍS):La renuncia de Artur Mas demuestra su fracaso en la gestión del Gobierno catalán y del llamado procés, que empezó como una reivindicación económica y político-jurídica autonomista, y que él, dejándose arrastrar irresponsablemente por las voces más exaltadas, dirigió hacia un secesionismo veloz e ilegal, sin ningún futuro. La caída de Mas debería augurar un replanteamiento de las estrategias independentistas a ámbitos más constructivos, pero difícilmente será así. Mas se va obligado por la CUP, pero también por la presión de los propios dirigentes de su partido, que veían comprometido el futuro de CDC en su tozudez por ser reelegido presidente. Con su sustitución por el radical alcalde de Girona, Carles Puigdemont, la política catalana corre riesgos de mayor radicalidad y volatilidad.

Mas entona su adiós para facilitar la independencia (EL MUNDO):El precio del acuerdo entre JxSi y la CUP es la cabeza de Artur Mas, que fuertemente presionado por los dirigentes de su propio partido ha decidido retirarse de la primera línea política para evitar que unas nuevas elecciones frenen el proceso independentista. El acuerdo para hacer presidente al radical Carles Puigdemont supone el final de Mas, el político más nefasto y más irresponsable que ha habido en España desde la instauración de la democracia. El gran legado que deja es una profunda fractura en la sociedad catalana tras haber instigado durante muchos años el odio hacia España con un discurso falaz y manipulador. Aunque sin Mas en la primera línea, todo indica que el Gobierno de la Generalitat mantendrá su intención de crear un Estado catalán; desafío al que el Gobierno de la nación tendrá que actuar con serenidad y firmeza. Es muy probable que los independentistas pretendan aprovecharse de la situación de interinidad de Rajoy, lo que supone otra poderosa razón para un entendimiento entre PP, PSOE y Ciudadanos, que tienen la obligación de estar a la altura del reto.

El separatismo sacrifica a Artur Mas (ABC):Los partidos separatistas catalanes han hecho de la necesidad virtud ante la posibilidad de que unas nuevas elecciones autonómicas los castigaran por hundir a Cataluña en la incertidumbre. La renuncia de Artur Mas a presidir la Generalitat, como exigían los extremistas de la CUP, es un movimiento agónico de supervivencia política de los nacionalistas catalanes que garantiza una confrontación abierta y sin cuartel contra el Estado. La cabeza de Mas es el éxito de una minoría de extrema izquierda, marginal y antisistema, que es una amenaza más para la sociedad catalana que para el resto de España. Los acontecimientos en Cataluña habrán de forzar al PSOE a una revisión de sus prioridades. Sólo un gobierno central formado por partidos que crean en la unidad de España podrá asumir el reto de frenar al frente separatista.

El acuerdo no garantiza el éxito del proceso independentista (LA VANGUARDIA):A pesar del acuerdo alcanzado por JxSí y la CUP para garantizar la gobernabilidad de Cataluña, el camino fijado en la hoja de ruta hacia la independencia será tortuoso e incierto. No está asegurado, ni mucho menos, que se llegue a buen puerto. Tras el acuerdo de ayer, por mucha retórica que lo revista, no hay sino el empecinamiento de una serie de dirigentes apoyados por el 47,8% de los catalanes que han unido su suerte a la del procés. Sobre la base de este porcentaje, y en un a todas luces erróneo cálculo matemático, insisten en que tienen un mandato democrático que cumplir y olvidan que para el resto de los catalanes la prioridad es distinta. Para estos últimos, ´anar per feina i tirar endavantaquest país´ significa algo más preciso: atender a las necesidades del conjunto de la población, cohesionarla más que dividirla y pertrecharla para afrontar el futuro con instrumentos de progreso y no con ilusiones.

Opiniones con firma

La CUP gana la subasta(BieitoRubido. ABC): Los catalanes han perdido una batalla más: la de la centralidad. En toda esta subasta en la que se ha rifado la Generalitat, sólo ha ganado la extrema izquierda

Al Everest sin sherpa (Màrius Carol. LA VANGUARDIA): El proceso soberanista pierde a su sherpa, Artur Mas. Además, el acuerdo alcanzado en Cataluña puede facilitar indirectamente la investidura de Mariano Rajoy, ante la amenaza que supone el desafío independentista.

Se acaba una función, otra empieza(Enric Hernández. EL PERIÓDICO): Puigdemont, y no Mas, será quien presida la Generalitat de Cataluña cuando se evidencia que la huida hacia delante del independentismo conduce a un callejón sin salida.

La rebelión(C. García-Abadillo. EL MUNDO): Los independentistas han querido aprovechar la debilidad en que se encuentra el Gobierno central para acelerar el proceso de secesión. Por eso, ahora más que nunca, es necesario un pacto de los partidos constitucionalistas.

La solución final(J. Pablo Colmenarejo): La elección del nuevo presidente catalán mete más presión a la formación de un Gobierno en España. La abstención de ERC y Convergencia en la investidura de Sánchez puede ser el principio del final del 78.

Un presidente cualquiera(Ignacio Camacho ABC): El objetivo de la cabriola in extremis del nacionalismo catalán es ganar tiempo para aprovechar el vacío relativo de poder en el Estado. Sin embargo, el Gobierno está en funciones, el Estado no.

La última derrota(Salvador Sostres, ABC): Después de romper su partido, de perder la hegemonía en la política catalana y en el soberanismo, Mas ha acabado perdiendo, derrotado por la CUP, su tesoro más preciado, la presidencia de la Generalitat.

Cómo forzar y reírse del volante(Xavier Vidal-Folch. EL PAÍS): El fracaso no es solo de Mas, sino de todo su proyecto, el procés, entendido como un camino a la independencia ilegal, unilateral, minoritario y exprés.

Vamos mejorando(Arcadi Espada. EL MUNDO): Ahora la independencia está en manos de los antisistema. Sus posibilidades de prosperar siempre fueron escasísimas. Ahora son nulas.

Todo es posible en Cataluña (Álex Sálmon. EL MUNDO ): Quien pierde con este acuerdo es la ERC de Junqueras, preparada para asaltar la presidencia de la Generalitat. También habrá que ver si CDC es capaz de reinventarse en esta legislatura que se prevé corta y convulsa.

Echemos a los españoles(Josep Ramon Bosch. LA RAZÓN): La comedia bufa del proceso separatista emprende el camino de una tragedia de la mano de Puigdemont, el alcalde que en 2013 animó a los catalanes a echar a los ´invasores´españoles.

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