miércoles,27 octubre 2021
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El rey desnudo: mostrando errores de predicción

Futurolandia
Nadie que se dedique a la predicción económica puede olvidar los múltiples errores que, inevitablemente, habrá cometido. A pesar de las galas con que se adorne, muchos le habrán visto en plena desnudez, mostrando sus más íntimos errores.

Con motivo del acierto comparativo de Ceprede entre las predicciones de crecimiento del PIB en 2015 (sólo 0,5 de error) que realizamos hasta 24 instituciones españolas, según la Diana Esade,personalmente reconocía (https://www.antoniopulido.es/dar-en-la-diana-en-prediccion-economica/) :

Dar en el centro de la diana es siempre complicado. Cualquier predicción está expuesta al ridículo, tanto mayor cuanto más lejano sea el horizonte y más elevados los riesgos que se acumulen en el entorno. Debemos conformarnos con cumplir con los estándares de errores habituales en el contexto internacional y tener acierto (…y algo de suerte) a la hora de establecer los condicionantes sociopolíticos.

Y añadía: creo haber mostrado en libros, artículos académicos, post en mis blogs y comentarios en redes sociales, mi escepticismo sobre la exactitud de las predicciones económicas. Los que nos dedicamos  profesionalmente a ésta arriesgada tarea, sabemos bien las múltiples razones que hay para errar cuando queremos adentrarnos en el futuro.

Intentar conocer el futuro es, en principio, un acto de soberbia, sólo disculpable por la imperiosa necesidad que todos tenemos de tomar decisiones en circunstancias que afectaran a nuestras vidas durante meses o años. No apostar por un futuro, aunque sea corriendo riesgos, equivale a actuar como si la situación actual fuera fija o, al menos, extrapolable en el tiempo.  Pero los grandes riesgos y oportunidades se producen, precisamente, por los cambios profundos que suceden en el contexto económico y social en que todos nos movemos.

Concluía: En momentos de altos riesgos de entorno, creo más recomendable partir de varios escenarios alternativos (con una referencia de probabilidad subjetiva de ocurrencia), en lugar de apostar por una predicción única. Lanzando más dardos a la diana, tendremos mayores posibilidades de acierto, aunque algunos incluso se pierdan.

Pero la desnudez del rey se observa con mayor claridad cuando el predictor económico se lanza al ignoto horizonte temporal del largo plazo. Veamos un primer ejemplo en https://www.antoniopulido.es/crecimiento-hasta-2025-espana-vs-eurozona/

Respecto a la pregunta de si tiene sentido predecir a 5, 10 o incluso más años, mi posición (de entonces y de ahora) es que tienen el interés de reflexiones prospectivas sobre el futuro, a revisar según pasa el tiempo y cambian las circunstancias, pero no constituyen auténticas  predicciones fiables  más allá de las tendencias que marcan.

En esta ocasión voy a referirme a la posible evolución del crecimiento económico en España durante los diez próximos años y su comparativa con el de la Eurozona. Las posiciones menos comprometidas y que exigen menos explicaciones son o bien un mantenimiento de la tasa de crecimiento del PIB del último año o una extrapolación de la tendencia  más reciente. En el caso actual,  un crecimiento del orden del 3% para España y de poco más del 1,5% para la Eurozona (EZ).

Sin embargo, había múltiples factores, muchos de ellos inciertos en su ocurrencia e impacto, que podía alterar la situación o la dinámica decaquel momento.  La EZ tenía ante sí, a medio y largo plazo, cuestiones como la situación de Grecia, la estabilidad financiera, la debilidad del euro, la fragilidad de algunos países, el precio del petróleo,etc. Añadíamos, para España, la especial incidencia de Latinoamérica y el Norte de África, la estabilidad política durante la década u otros diversos temas.

Apostar por un futuro en estas condicione era difícil, pero la alternativa seria  esconder la cabeza como el avestruz y esperar a ver que pasaba o suponer que todo irá más o menos igual. Pocas instituciones internacionales o centros de predicción tienen la osadía de suministrar una visión a largo plazo.

En aquellas fechas (mayo de 2015) el FMI apostaba por una continuidad del ritmo actual de crecimiento de la EZ hasta 2020 y una progresiva desaceleración de la economía española hasta situarse en el 1,7% dentro de cinco años. Un prestigioso panel de centros de predicción a escala mundial, Consensus Forecast, también coincidía con la versión del FMI para la EZ y la ampliaba hasta 2025 con tasas de crecimiento del PIB estables en el  1,4-1,5%.

La proyección de futuro era muy distinta para España, donde Consensus vislumbraba una ligera ,pero permanente, desaceleración hasta el 2,2% en 2020 y al 1,9% en promedio anual 2021-25. En resumen, las apuestas, con toda su incertidumbre, apuntaban  a que la EZ se mantuviese en tasas de crecimiento modestas cercanas al 1,5% y España continúase con un diferencial positivo a su favor, aunque reduciéndose progresivamente a través de los próximos años

Revisando ahora resultados y predicciones parece que los pronósticos de hace ahora casi cuatro años no eran muy errados. Pero,como decía entonces:recordad, estas cuentas son sólo una disculpa para la reflexión (y la acción si no nos gustan) , nunca una apuesta segura de futuro. Éste lo haremos entre todos con nuestros aciertos y errores.

Un ejercicio de predicción a largo plazo aún más  difícil  es el que se refiere a la creación de empleo a 5 años  vista realizada a principios de 2015 (https://www.antoniopulido.es/predicciones-de-creacion-de-empleo-hasta-2-020/) Decíamos entonces:

En el año 2007, justo antes de iniciarse la Gran Crisis que hemos sufrido durante los últimos ocho años, trabajaban en nuestro país unos 20 millones de personas. En promedio, desde el 2000, cada año se crearon más de 700.000 nuevos puestos de trabajo, según datos de la Encuesta de Población Activa.

 Entre 2008 y 2014, la pérdida anual fué del orden del medio millón de empleos. La población con empleo se ha reducido hasta el entorno de los 17 millones de trabajadores ¿Cúal puede ser la situación a finales de ésta década? ¿Habremos ya recuperado los puestos perdidos durante la crisis?

Ya sabemos que todo predicción tiene su riesgo y que éste es mucho mayor según nos alejamos en el tiempo. Todo dependerá de múltiples factores e conómicos y sociales dentro y fuera de nuestro país. Pero es conveniente, con todos sus riesgos, mirar siempre adelante. Según los últimos cálculos de Ceprede (que coinciden prácticamente con los de Consensus Forecast), en 2020 lo más probable es que los empleos se acerquen a los 19 millones, casi dos millones más que en la actualidad, lo que supone una cifra promedio de más de 280.000 nuevos empleos por año. Un dato magnífico si lo comparamos con las pérdidas permanentes del periodo de crisis, pero claramente escaso para alcanzar cifras aceptables de actividad y paro.

Parece muy previsible que dentro de cinco o seis años aún estemos sin recuperar los puestos de trabajo perdidos. Tenemos que ser conscientes de que nuestros sueños del periodo de expansión previo a la crisis son, hoy por hoy , irrealizables. La realidad es que la tendencia previa apuntaba a un mundo del trabajo que ya no existe y no va a recuperarse. Más vale olvidar lo imposible y marcarnos metas ambiciosas, imaginativas, pero factibles. El mundo del trabajo como lo conocimos hace una década ya no va a volver.

La realidad es que las predicciones de creación de empleo se quedaron cortas (posiblemente se superarán los 20 millones de empleos EPA en 2020). Para algunos no es un fallo excesivo a un horizonte superior al quinquenio. Para otros, el rey ha enseñado algunas de sus partes más íntimas. Para todos debiera ser un aviso de la necesidad de revisar permanentemente predicciones o apuestas de futuro.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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