jueves,7 julio 2022
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Gerardo Meil, investigador de la UAM

«El teletrabajo no es una panacea»

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¿Son los trabajadores españoles móviles o sedentarios? A esta pregunta ha intentado darle respuesta el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid Gerardo Meil que encabeza una investigación sobre el alcance de la movilidad laboral en España basado en una encuesta a 1.200 personas en edad laboral. Según los resultados de esta encuesta un 14% de los ocupados de 25 a 54 años tiene un trabajo que requiere una elevada movilidad.

P.- ¿Se está percibiendo algún cambio en cuanto a movilidad laboral por el auge de las nuevas tecnologías?

R.- En las últimas décadas sí que se aprecia un aumento de la movilidad geográfica por motivos de trabajo, pues mientras un 47% de los trabajadores mayores (45-54 años) han tenido o tienen trabajos que han requerido mucha movilidad, entre los jóvenes (25 a 34 años) este porcentaje se eleva al 60%. Este aumento deriva tanto de unas mayores demandas de movilidad de las empresas derivadas de la globalización impulsada por el desarrollo de las nuevas tecnologías, como también por motivos residenciales con el desarrollo de las áreas metropolitanas en muchas ciudades o la voluntad de vivir en los pueblos y trabajar en las ciudades. Por otra parte, este aumento de las demandas de movilidad laboral no se dan sólo en España, sino también en los demás países analizados (Alemania, Francia, Polonia, Suiza y Bélgica).

Para la mayor parte de los trabajadores, no obstante, la elevada movilidad por motivos de trabajo no es un rasgo consustancial de su trabajo, sino una fase en su trayectoria profesional, que les permite, bien tener un empleo, bien promocionar profesionalmente, bien compaginar el que ambos cónyuges tengan un empleo. Así, aunque la mitad de la población trabajadora (52%) ha tenido experiencia de elevada movilidad, la proporción de quienes eran móviles en 2007 asciende al 14% de la población ocupada.

P.- ¿El teletrabajo llegará a ser una fórmula masiva en nuestro mercado laboral?

R.- El teletrabajo está extendiéndose de forma creciente, pero aún es un fenómeno relativamente minoritario. En España, un 9% de los trabajadores asalariados pueden trabajar al menos un día a la semana en casa, pero en Francia es un 26%, en Polonia un 25% y en Bélgica un 19%. En este sentido hay mucho margen para que aumente esta forma de organizar el trabajo. El desarrollo del teletrabajo comporta un cambio profundo en la organización del trabajo, pues supone pasar de una medición de los resultados por horas trabajadas al trabajo por objetivos. Este cambio en buena medida es cultural y supone acabar con “la cultura de calentar la silla”. No obstante, el teletrabajo no es una panacea, aunque es demandado como una medida para fomentar la conciliación de la vida familiar y laboral y para disminuir las cargas derivadas de una elevada movilidad, pues depende mucho de cómo se establezcan los objetivos laborales a lograr. De hecho, la percepción de estrés por trabajo y satisfacción con el trabajo no son mejores entre quienes tienen la posibilidad de trabajar desde su casa.

P.- ¿Se puede percibir la movilidad laboral como un indicador socioeconómico?

R.- La movilidad geográfica por motivos de trabajo tiene un significado ambiguo en la trayectoria laboral de las personas. Por una parte, es un símbolo de movilidad social ascendente, pero, por otra parte, también evidencia condiciones especialmente gravosas para quienes tienen que soportarla. Así, el 69% considera que la movilidad le permite mejorar su carrera profesional y un 62% también que le permite ganar más dinero, pero al mismo tiempo, para un 47% es la única forma de tener un trabajo. Por tanto, para al menos de la mitad de los trabajadores es la única forma de evitar un descenso en la escala social.

P.- ¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en este sentido?

R.- Hay grandes diferencias en función del género, pues las mujeres representan sólo el 37% de los trabajadores móviles. Las razones de estas diferencias radican en la dificultad de combinar movilidad laboral, trabajo y vida familiar, que es especialmente importante en el caso de las mujeres por el desigual reparto de responsabilidades familiares entre hombres y mujeres.

P.- ¿A la vista de la investigación que ha realizado se puede decir que a los españoles nos cuesta movernos por razones de trabajo? ¿Hay diferencias en este sentido respecto a los países de nuestro entorno?

R.- Comparativamente con los otros países que han sido analizados, la movilidad en España (14% de la población ocupada) es inferior a la que se registra en Alemania (18%), Bélgica (17%), Polonia (16%) y Francia (15%), superando únicamente a Suiza (13%). Las diferencias, sin embargo, no son especialmente grandes y, de hecho, hay más diferencias entre grupos sociales (jóvenes frente a mayores, hombres frente a mujeres, entre otros) que entre países. La menor frecuencia de movilidad en España hay que buscarla en el hecho de que para una proporción muy grande es, sobre todo, una estrategia de promoción laboral y profesional de los jóvenes en un mercado de trabajo marcado por una elevada precariedad laboral.

La UAM, pionera en la investigación del autoempleo con teletrabajo 

Las posibilidades del autoempleo y el teletrabajo en España fueron ampliamente investigadas por primera vez en España por un equipo multidisciplinar promovido y dirigido en la Universidad Autónoma (UAM) de Madrid por el profesor Gustavo Matías Clavero, quien realizó un resumen para un libro publicado en 1998 y difundió ese mismo año en la Revista de Trabajo y Seguridad Social el articulo titulado El trabajo en el espacio y tiempo digital (texto íntedro en documento adjunto).El foco de esa investigación ya se ponía entonces (hace de ello una década) en las posibilidades de desarrollar la ocupación y el emprendimiento para nutir la futura sociedad de la información y del conocimiento en España por parte de estudiantes de los últimos cursos de formación profesional o universigarios y personas que quedaran en el paro y quisieran convertirse en trabajadores autónomos o potenciales promotores de pequeñas y medianas empresas.

La investigación fue financiada por la Dirección General de la Pyme mediante un convenio con la Fundación de la UAM, donde el profesor Gustavo Matías Clavero, además de dirigir durante la última década los primeros cursos de doctorado sobre la Nueva Economía de la Sociedad de la Información y el Conocimiento,  creó un Seminario de Estudios y Difusión de las Estadísticas (SEYDE) que elaboraba la revista mensual "Fuentes Estadisticas", mediante otros convenios  financiados por la oficina estadística de la Union Europea (Eurostat), el Instituto Nacional de Estadística (INE) y diversos institutos regionales de estadística.

Referencia de la última investigación:

Gerardo Meil. Universidad Autónoma de Madrid, director de la investigación “Movilidad geográfica por motivos de trabajo y vida familiar”, financiada por el 6º programa marco de la Unión Europea.

Otros miembros de equipo de investigación: Ramón Mahía (Universidad Autónoma de Madrid) y Luis Ayuso (Universidad de Málaga)

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