miércoles,19 enero 2022
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En mayo, pruebas de 3º de primaria y las de PISA (15 años)

Empiezan entre confusión los exámenes de la reforma educativa

Redacción
En un ambiente de cierta confusión sobre su alcance, esta semana se inician en los más de 11.000 colegios de primaria de toda España las evaluaciones a realizar durante todo este mes según la última ley educativa (Lomce) para alumnos de tercer curso. Las tres partes del examen suman 69 ejercicios para evaluar la competencia lingüística y de matemáticas. Coinciden en muchos centros con los exámenes de competencias digitales PISA para otros 40.000 estudiantes previstos también a lo largo del mes.

La confusión reinante se deriva de las críticas de precipitación del Ministerio al regular, de la  autonomía de cada gobierno regional en seguir las normas, y de la actitud de resistencia de docentes, sindicatos y padres ante la reforma educativa del PP, ante la que se han plantado cinco comunidades autónomas donde no gobierna ese partido. La reforma prevé exámenes al acabar las etapas educativas de priimaria, secundaria y bachillerato. Para los estudiantes de 4º de ESO y de 2º de bachillerato, además, serán reválidas. Los exámenes de 3º de primaria a comenzar esta semana se prolongarán todo el mes de mayo, pues cada Comunidad Autónoma puede decidir las fechas y los contenidos, si bien el Ministerio de Educación ofrece en su web y en la del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa un ejemplo de Prueba de comprensión oral y escrita en lengua (con audios de La bruja Caramala   La estación azul de los niños) y también en matemáticas (Prueba de cálculo y resolución de problemas (primera sesión) y segunda sesión. Ambas constan en total de 69 ejercicios. 

La gran mayoría consisten en preguntas tipo test (de respuesta múltiple), pero también se proponen otros de rellenar espacios en blanco con una palabra, ordenar datos en una tabla, determinar si una afirmación es verdadera o falsa, etc.La parte de comprensión oral y escrita comprende 30 actividades, y consta de audios (un cuento y un anuncio de radio) sobre los que los alumnos han de contestar 11 preguntas tipo test para verificar si han comprendido su contenido. A continuación aparecen tres textos escritos (una historia y unas instrucciones de un juego de mesa), también con preguntas que evalúan si el mensaje se ha comprendido bien. 

La prueba de expresión oral y escrita propone ocho actividades (aunque podrían agruparse en cuatro más complejas), y para guiar al alumno contiene una serie de preguntas que le hacen reflexionar, así como imágenes que ilustran las situaciones descritas. En el ejemplo, se solicita a los alumnos elaborar una pequeña descripción, crear un eslogan para que los niños lleven una vida sana, redactar una historia imaginaria (sobre un extraterrestre que llega a la escuela) y hablar en alto a propósito de una fiesta de disfraces. 

El apartado de cálculo y resolución de Problemas consta en realidad de dos sesiones, que suman 31 actividades en total. Ambas piden al alumno responder preguntas de test o rellenar tablas, para las que debe resolver operaciones sencillas, saber ordenar números, entender gráficos simples y estar familiarizado con unidades básicas de medida (metros, gramos, litros…).En otros ejercicios, los estudiantes tienen que razonar (y elegir) sobre qué tipo de operación aritmética han de realizar para resolver los problemas propuestos. 

Todas estas actividades parten de la descripción de situaciones relacionadas con la escuela (alumnos que participan en una obra de teatro, mantienen un huerto escolar, organizan una olimpiada, etc.).

El objetivo de estas pruebas es evaluar la competencia lingüística y Matemáticas de los alumnos de 3º de Primaria y, según Educación, tienen carácter diagnóstico (no académico). Serán los propios centros los que deberán decidir sobre su organización (en cuánto tiempo y en qué días se realizan), así como las medidas a tomar en función de los resultados. 

Rechazo de sindicatos y padres 

Para CCOO y UGT, estos exámenes no buscan evaluar el sistema educativo sino al propio estudiante, y representan “un desprecio total” hacia el trabajo diario de los profesores. Además, la utilización de sus resultados para hacer rankings de centros “solo conseguirá estigmatizar” a los que atienden a estudiantes con más dificultades. 

Desde Ceapa señalan que no han recibido información suficiente sobre el destino y uso que se dará a las notas obtenidas en estas evaluaciones. “No sabemos si constarán en el expediente, si servirán como criterio para la promoción de curso o si cada Comunidad y centro tomarán una decisión distinta”. Por ello, Ceapa animó a las familias a que sus hijos no se presenten a dicho examen, bien porque se queden en casa, bien mediante un justificante en el que su tutor no autorice al centro a realizarle la prueba. Según su presidente, Jesús Salido, “los centros tienen la obligación legal de organizarlas”, pero los alumnos “no están obligados a hacerlas”.

Competencias digitales de PISA 

Además de esas pruebas en 3º de primaria, en unos 1.000 de los cerca de 11.000 centros afectados (casi en sus dos terceras partes públicos), se inician también este mes para otros 40.000 alumnos españoles las pruebas PISA, la macroevaluación de la OCDE que mide los conocimientos de los estudiantes de 15 años en el mundo. En este caso, cada uno de los 56 países y regiones hacen el examen de forma voluntaria, pero es la OCDE la que selecciona la muestra de alumnos; no se evalúan todos los jóvenes de quince años, sino un pequeño grupo. En Catalunya, pasarán estos exámenes 1.500 chicos de 50 centros de secundaria, según LA VANGUARDIA.

Los resultados de estos ejercicoios PISA no se presentarán hasta el 2016. En diciembre del 2013 se publicó el último informe, centrado en las matemáticas. Esta edición de PISA, en cambio, dará más peso a la evaluación de las ciencias, mientras que los exámenes de matemáticas y lengua serán menos profundos. Los modelos de los exámenes se hicieron públicos el mes pasado y presentan novedades importantes. Esta vez también se incluirá la resolución de problemas colaborativos y competencia financiera, según informa el ministerio de Educación.

Por primera vez desde el año 2000, estos exámenes PISA se realizarán íntegramente por ordenador. La nueva prueba incluye menús desplegables, en los que el alumno deberá seleccionar la respuesta correcta. También dispondrá de espacios donde se podrá responder preguntas abiertas, simulaciones y pequeños vídeos que servirán de base para plantear los cuestionarios. Los exámenes duran dos horas y constan de preguntas multirrespuesta (70% del total de la prueba) y también abiertas (30%).

El objetivo del cambio no es medir los conocimientos sobre tecnología, sino las competencias cognitivas que hacen falta para el uso efectivo de la tecnología. Esto es, si los alumnos saben buscar información en internet, discernir la que es fiable de la que no lo es, relacionar datos y, a partir de ahí, elaborar conclusiones. Los estudiantes tendrán que encontrar esta información en una aplicación electrónica que simula internet -no tendrán acceso real a la red- y que ayuda a resolver las preguntas. Los textos y los gráficos estarán interconectados, y finalmente deberán responder las cuestiones en el ordenador.

La OCDE ha introducido además un mayor número de problemas "complejos", es decir, que están relacionados con el día a día del alumno y requieren una respuesta "imaginativa". Los exámenes tienden aún más a evaluar las competencias, lo que los alumnos son capaces de hacer con los conocimientos que han aprendido en clase. Para futuras ediciones, la organización se plantea incluso medir destrezas más abstractas, como la "creatividad". Cómo lo hará, aún no está claro. Pero lo que ocupa ahora a los responsables educativos de los 56 países son los exámenes del mes que viene.

Hay cierta preocupación que las pruebas digitales pasen factura a los resultados, según LA VANGUARDIA . En el 2011 la OCDE presentó un primer estudio sobre lectura digital que realizó en 19 países, entre ellos España. El país quedó en el puesto 14 de todos los analizados, con un 23,1% de estudiantes en los niveles más bajos, mientras que la media de los países de la OCDE que participaron era del 16,9%. Estos alumnos carecían de las destrezas necesarias "que les permitan el pleno acceso a las oportunidades educativas, laborales y sociales que se ofrecen en el siglo XXI". En cambio, un 3,9% de alumnos españoles se situaban en los niveles altos de competencia digital, frente al 7,8% de la media.

En la última edición del informe, España mejoró un poco, pero este leve avance no fue suficiente para alcanzar la media de los 65 países y regiones participantes. En el caso concreto de Catalunya, quedó a un punto de la media de la OCDE y perdió posiciones respecto a las otras comunidades autónomas en comparación con la última edición del informe (2010). Esta vez PISA se ha centrado en la competencia matemática de los estudiantes, es decir, la puntuación media de los 65 países analizados en matemáticas fue de 494 puntos (488 en el 2010). España ocupó el puesto 33 de la clasificación con 484 puntos (483 el 2010), en el mismo grupo de países como Italia, Suecia o Estados Unidos

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