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Envejecer con dignidad y armonía

El Envés
Cuida de la propia salud, mima a la red de amigos, sé optimista, sé solidario, respeta a la gente del entorno.

Ibercampus

2019 01 22

 

 

 

Le preguntaban al Dr. Oscar Freire, médico profesor de la universidad mexicana de Monterrey, cómo se sentía personalmente al alcanzar los 70 años y cuales eran su experiencia y reflexiones sobre el envejecimiento.

Resaltaba la importancia de mantener una adecuada calidad de vida de acuerdo con su situación personal, familiar y laboral, cuidando la alimentación, mantener hábitos de

actividad física y manejando el estrés. Se trata de llegar a ese final sin depender de otros y procurando no molestar.

Ponía énfasis en ser siempre generoso en cuidarse y prepararse para no molestar a los demás. Citaba a Pitágoras, "Envejece bien, quien ha vivido bien". Y uno vive bien si piensa en los demás.

Es importante saber y manejar la realidad de un envejecimiento activo ante la pérdida progresiva de capacidades, adaptándonos a paulatinas pérdidas. Lo indeseable es el envejecimiento patológico, es decir, un envejecimiento prematuro que te conduce a la dependencia. Y esto casi en un 15% de los mayores de 65 años consume muchos recursos públicos, que tenemos la obligación de saber administrarlos.

Ese envejecimiento prematuro lo puede ocasionar una enfermedad acelerada… o que esa persona no se haya cuidado bien. ¡Y esto depende de cada uno, es perfectamente evitable!

Aunque la situación económica familiar afecta sin duda alguna, pero no siempre en sentido negativo porque las estadísticas muestran cómo envejecen mejor las personas sencillas, que viven en el campo, en contacto con familiares y amigos, en un ámbito sano y sin crearse necesidades. Aunque es cierto que un cierto poder económico y un buen sistema sanitario público palían el envejecimiento prematuro. Sin duda alguna que la mesura, el equilibrio emocional, el ser positivo y superar las adversidades ayudan mucho.

Pero hay muchas otras cosas que podemos hacer: caminar, hacer ejercicio, tener una alimentación variada sin excesos, en horas regulares y poca cantidad como recomendaba el doctor Grande Cobián, o sea, “comer de todo, variado, y en plato de postre”, no comer por comer ni empeñarse en terminar lo que parece sobrar en la fuente. No fumar ni abusar del alcohol

Evitar el sobrepeso. Dormir al menos, siete horas. Mantener la presión arterial entre 8 y 12. (80/120) y el colesterol malo bajo…

Por supuesto que existen factores fisiológicos y psicológicos: hay circunstancias que pueden envejecernos mucho, como la muerte de un ser querido, el desempleo, las necesidades económicas, la pensión que no alcanza o la situación de personas queridas en paro o en circunstancias familiares adversas.

Por eso es muy importante mantener siempre una actitud activa y positiva. Sonreír, reír. ¡Un día no reído es un día perdido! Cada vez estoy más convencido. ¿Y si no tengo ganas de reírme? Oiga, cuando usted se siente bien pone en movimiento muchísimos músculos, huesecillos y diminutos nervios que pueden activarse. Inténtelo, verá cómo se encuentra mejor. Estírese, camine, bostece y luego ponga cara de sonreír, no de reír a carcajadas, sino relajarse y valorar todo lo positivo que le ofrece la vida. Déjese empapar por la luz, el aire sano, la naturaleza, los árboles, el agua que fluye, la lluvia bajo un paraguas o disfrutar de un paseo al aire libre. Pondere sin orgullo, pero con agradecimiento y satisfacción todo cuánto ha recibido y le sostienen de la vida, del entorno, de los amigos y seres queridos.

Por eso es muy interesante cultivar las amistades, relaciones sociales, construir su propia red social, organizar con cierta flexibilidad su día a día. Un cierto orden o cultivo de hábitos puede ser muy saludable. No hay que dejarse llevar demasiado por las noticias, los programas informativos o de los medios audiovisuales… No se abandone ni se obsesione. Reconózcase, acéptese, celébrese y quiérase a sí mismo, al tiempo que a los demás.

La soledad es la peor compañera: ensimisma, entristece, deprime, produce erosión cognitiva… ¡Nos envejece! Por eso es tan conveniente tener siempre un proyecto: estudiar algo, practicar un deporte, caminar… Colaborar en una actividad solidaria.

Y esto lo escribo por experiencia personal y la de tantos amigos y alumnos que he tenido y que conservo: Los sigo y compruebo que maduras mejor si eres solidario porque eso genera paz interior, tranquiliza el ánimo, te sientes bien íntimamente. Tratemos bien a la gente de nuestro entorno, aunque no la conozcamos, saludemos con amabilidad y naturalidad. Una mala cara no soluciona nada. La realidad es que sólo existe el presente: ¡vive el día de hoy! "Carpe diem”. Vivir hasta morir es vivir lo necesario, pero es muy importante cuidarse de acuerdo con nuestra edad y circunstancia.

Y al final, pero no lo menos importante es tener en cuenta los peligros que nos acechan. Como una caída. Las personas mayores solemos arrastrar los pies… y ahí está la alfombra. Fuera desniveles, escalones, bañeras. El plato de la ducha debe estar al ras del suelo.

Tengamos en cuenta que, a estas edades, una operación por rotura de fémur comporta riesgo de infección hospitalaria, urinaria, respiratoria, fiebre… y entrar en la cascada de la dependencia. Calzado cómodo. Al levantarse, hacerlo despacio para evitar cambios de presión y mareos. Debe haber empuñaduras en el baño.

Para muchas personas, la jubilación envejece, les siente mal y les cuesta acomodarse. A mí no fue la jubilación a los 70, porque pude seguir colaborando y sintiéndome útil durante los diez años transcurridos los 80, gracias a ser profesor emérito y poder organizar y dirigir cursos de periodismo en el Centro de Colaboraciones Solidarias. ¿No existía? pues lo inventé, no se trataba de ganar dinero sino de saberse útil para poder compartir experiencias

Por eso tampoco podemos dejarnos caer en el "síndrome del mayordomo". Es decir:

No permitir que te haga nadie tus gestiones: ¡preserva tu autonomía! Y vive en tu propio espacio o estorbarás. Y sufrirás: eso envejece. Por mucho que te quieran y te adoren… procura cuidarte tú.

 Algunos se deprimen al constatar su decadencia física. Pero preocuparse demasiado de la apariencia externa es infructuoso: lo mejor es velar por el interior, por un espíritu activo y positivo. Tenemos que ir despejando todo lo que pueda estresarme y, en el caso de quien firma esta crónica, me ayuda mucho la meditación silenciosa, la atención plena, caminando por el parque o sentado en silencio y permaneciendo atento a la respiración. Algunos le llaman mindfulness, yo le llamaría tratar de ser nosotros mismos en comunión y celebración de la naturaleza.

El Dr. Freire lo resume así: Cuida de la propia salud, mima a la red de amigos, sé optimista, sé solidario, respeta a la gente del entorno.

Y a mí me gusta mucho el buen tenis, además de otros deportes y actividades, acabo de escuchar lo que el gran campeón McEnroe le escuchó como lema al joven tenista griego Stefanos Tsitsipas: “Apunta a la luna, si fallas puedes alcanzar una estrella”.  Ayer nos maravilló y mañana puede proporcionarnos otras horas de felicidad. ¿Ven? No es tan caro ni tan difícil si aprovechamos los momentos de satisfacción que podamos tener a nuestro alcance.

José Carlos García Fajardo

Profesor Emérito U.C.M.

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