miércoles,6 julio 2022
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La compañía de vehículos eléctricos, Tesla, sale del S&P 500 ESG

¿Es la gestión ESG una estafa como dice Elon Musk?

Los tuits de Elon Musk son un tema de debate habitual, si bien, esta vez ha puesto en duda los criterios de evaluación ESG del índice Standard & Poors 500 ESG, alegando que el ranking es una estafa. Pero ¿por qué ha salido Tesla de este índice? ¿Qué criterios se tienen en cuenta en la valoración?

Ana González, Ibercampus

A menudo, cuando se habla de sostenibilidad, se piensa en verde. Sin embargo, el medio ambiente es sólo una parte del concepto de sostenibilidad. Según la idea de desarrollo sostenible expuesta en el libro ‘La era del desarrollo sostenible’ por Jeffrey Sachs, en los últimos siglos, la economía se ha extendido sin tener en cuenta los impactos de sus transacciones ni las limitaciones de los recursos que ofrece la naturaleza. Por ello, el autor argumenta una teoría económica en la que el crecimiento se transforma en desarrollo que añade valor bajo el marco de tres pilares; el económico, el social y el medioambiental.

Pero este desarrollo, llamado sostenible para que pueda ser sostenido en el tiempo sin fecha de caducidad y sin límites de recursos ni de impactos negativos, ha de llevarse a cabo con la colaboración de los principales agentes económicos: los Gobiernos y las empresas. Es en este punto donde entra un cuarto concepto imprescindible para la sostenibilidad: la buena gobernanza, es decir, llevar a cabo un control de gestión que más allá de lo financiero, pueda medir el impacto de su actividad en cada uno de los pilares referentes a la sostenibilidad.

Por tanto, mantener unas buenas condiciones laborales en la plantilla, es tan importante como depurar las aguas contaminadas por la actividad industrial. Y declarar impuestos de forma transparente, se valora tanto como reducir el uso de materias primas y reutilizar los deshechos tras la vida útil de los productos, en la medida de lo posible. Pero no sólo eso, sino que el concepto de sostenibilidad atiende a la responsabilidad de cada agente económico en toda su cadena de valor, de forma que cada uno es responsable, también, de la forma de producir de sus proveedores y clientes. Pero, ¿cómo llevar a cabo ese control?

Igual que se analiza si una compañía tiene salud económica y financiera, entendiendo a la económica como la rentabilidad de la actividad y a la financiera como a la rentabilidad del flujo de financiación, la medición de la sostenibilidad necesita métricas, estándares y comparaciones.

Para ello surgen los criterios de gestión y reporting ESG, por sus siglas en inglés Environment, Social y Governance, (Medio Ambiente, Social y Buen Gobierno), que se refieren a la creación de valor más allá del valor para el accionista, atendiendo además a criterios sociales y medioambientales.

Los profesionales de los departamentos financieros entienden muy bien los conceptos de indicador estándar, control de procesos, análisis de resultados, costes, márgenes, auditorías, comparativas, averiguar qué y porqué. Todos estos términos propios del management que normalmente se han medido en unidades monetarias o de producción y periodos, traspasan a otras funciones convirtiéndose sólo en una parte del control de gestión.

Por ello, para la sostenibilidad, no sólo es importante saber, como hasta ahora, el coste de producir una unidad sino el impacto que esta producción tiene en la comunidad y en el medio ambiente y si la gestión de los procesos internos y externos ha sido realizada acorde a los parámetros de sostenibilidad requeridos para su sector.

Esta semana Tesla ha sido desbancada del índice S&P 500 ESG y Elon Musk ha puesto el grito en el cielo. No debemos confundir conceptos. El vehículo eléctrico forma parte del proceso de descarbonización de la economía, pero que la misión de la empresa sea «acelerar la transición del mundo hacia la energía sostenible» no es suficiente para ser sostenible. Tan importante es tu misión como tua ctuación, es decir, que tu producto final sea sostenible no sirve si el impacto de los procesos en la cadena de valor no están en la misma linea de sostenibiidad.

En el blog del S&P 500 ESG, Margaret Dorn, Directora de los Indices ESG North America, explica las razones por las que la valoración de Tesla ha bajado respecto al resto de compañías del sector en el que se la evalúa (automóviles y componentes), quedando fuera del índice. En primer lugar porque el índice no sólo valora las estrategias para reducir las emisiones de carbono, sino los riesgos regulatorios, el Buen Gobierno al que hacíamos mención previamente, así como los códigos de conducta y la transparencia en los casos de corrupción o prácticas anticompetitivas.

Por otro lado, los criterios de evaluación del índice también incluyen los riesgos reputacionales de las compañías, habiendo detectado discriminación racial y malas condiciones de trabajo en una de sus fábricas de California, y poca agilidad en la investigación de muertes y lesiones en el desarrollo del vehículo autónomo.

La reacción de Elon Musk, CEO y fundador de Tesla, no se ha hecho esperar, tuiteando:

«ESG es una estafa. Ha sido armado por falsos guerreros de la justicia social».

Los criterios de valoración ESG actualmente están bajo debate y no tienen un criterio de reporting único, lo cual complica la comparativa entre compañías. Como comentábamos en Ibercampus hace unas semanas, la fundación IFRS está trabajando en estos estándares de sostenibilidad para homogeneizar la información que utilizan los mercados financieros, si bien, como informaban expertos en sostenibilidad de PWC, lo ideal sería unir desde el principio los diferentes estándares y converger entre los IFRS, elaborados por la ISSB (International Sustainability Standars Board), enfocados en reportar información para los mercados financieros, y los GRI (Global Reporting Iniciative) enfocados a reportar el triple impacto de las actvididad empresarial de cualquier sector y para cualquier stakeholder.

No obstante, como se indica desde el blog del S&P 500 ESG, las compañías tienen la oportunidad de mejorar los procesos que les llevan a salir de un índice, para volver a entrar el siguiente año. Porque no hay que olvidar que la sostenibilidad no son sólo estrategias verdes pero tampoco está exenta de la inmoralidad humana, como no lo están las normas contables a pesar de décadas de extensa regulación.

 

 

 

 

 

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