miércoles,19 enero 2022
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El CSIC ensaya otra con animales desde la semana pasada

España investiga 12 de 164 vacunas anti COVID, todas aún preclínicas,y 128 de los 2550 tratamientos

Redacción
De los 164 proyectos de vacunas experimentales registrados por la OMS, España participa en 12, y de los 2550 tratamiemtos en 128.La "inmunidad colectiva" o "inmunidad de rebaño" proporciona protección indirecta a los no vacunados, y solo se produce cuando se vacuna una parte muy importante de la población, a la que se suman las personas que son inmunes porque han desarrollado anticuerpos tras un contagio.En el último sondeo estas apenas superaban el 5% de la población frente al 60-70% necesario

La ciencia y la innovación españolas desarrollan múltiples proyectos de I+D+I sobre el virus SARS-CoV-2 y la enfermedad que provoca, a fin de paliar la emergencia sanitaria provocada por el COVID-19, para los que centros de investigación y empresas innovadoras de todo el territorio español han recibido financiación pública y donaciones privadas para llevar a cabo.

Así, mientras se publican noticias como que el Centro Nacional de Epidemiología, en su estudio de la mortalidad (MoMo) calcula que los fallecimientos entre el 13 de marzo y el 22 de mayo se han disparado casi un 58%, con 44.285 muertes por encima de lo normal, circulan otras sobre que el virus vuelve a tomar España con rebrotes preocupantes ( sobre todo en Aragón, Cataluña y Madrid); Sanidad no cuenta los casos de COVID confirmados tras la muerte (antes de que se obtuviera el resultado de sus PCR), según denuncian diversas asociaciones de víctimas por el coronavirus, y la Comisión Europea alerta sobre la posibilidad de rebrotes de coronavirus tras el fin progresivo de las medidas de confinamiento y propuso a las capitales una batería de medidas para afrontar estos riesgos («En vista de impacto económico y social, es de interés general evitar medidas de cierre de emergencia a gran escala en caso de más rebrotes»).

Frente a esas noticias, las mayores esperanzas de superar la pandemia se pone en los cuidados de la propia población y los proyectos de ciencia e innovación frente al COVID-19 existentes en los principales países con participación española (ver La tercera de las 23 vacunas antiCOVID que funciona pasa a la fase 3 en espera de aplicarse el 2021)

Por ello se publicó hace unos días que investigadores del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ya han iniciado los ensayos preclínicos con animales de una posible vacuna basada en una modificación de la que se usó contra la viruela.En concreto, utilizan una cepa muy atenuada del virus Vaccinia (llamado MVA), de la familia del virus de la viruela, como vector viral para insertarle genes del nuevo coronavirus que puedan inducir una respuesta inmune adecuada frente al SARS-CoV-2. El grupo está liderado por Mariano Esteban y Juan García Arriaza.En el mismo centro, otro equipo, dirigido por Luis Enjuanes e Isabel Sola, trabaja en crear una vacuna a partir de una reconstrucción genética del propio coronavirus, atenuando y eliminando los genes más virulentos. En breve también podrían tener un candidato viable a vacuna.

También se ha sabido que un tercer equipo de investigadores del CSIC, dirigido por Vicente Larraga, del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas, está buscando una vacuna que utiliza un antígeno del coronavirus para estimular la inmunidad. El método consiste en colocar el gen del antígeno en un "vehículo" sintético de material genético que pueda ser introducido en el organismo del paciente e inducir la protección frente a la infección. En unas semanas podría empezar a probarse en modelos de ratón. 

Asimismo, hay otros proyectos que se están desarrollando en laboratorios españoles:

  • El Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) – Hospital Clínico de Barcelona coordina un proyecto que utiliza ARN para inducir la producción de anticuerpos frente al SARS-CoV-2 y que será coformulado con nanopartículas. Aún no han comenzado las pruebas con animales, pero su objetivo es entrar en fase de ensayos clínicos este año.

     

  • El proyecto CoviNanoVax, de la Universidad Ramón Llull, busca una vacuna de microARN basada en nanopartículas poliméricas dirigidas a las células dendríticas. Así, estas partículas serían capaces de encapsular material genético y transportar la vacuna hasta las células.

     

  • Un consorcio formado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, el Barcelona Supercomputing Center y el Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias busca vacunas mediante VLP (del inglés Virus-Like Particles), proteínas virales derivadas de las proteínas estructurales de un virus, que no tienen capacidad infectiva.

     

  • La Universidad de Santiago de Compostela coordina dos proyectos de vacuna. El primero de ellos se basa en el ARN mensajero, con la particularidad de que emplea vectores peptídicos para el transporte de material genético.El segundo proyecto, que se lleva a cabo en el Centro Singular de Investigación en Química Biolóxica e Materiais Moleculares (CiQUS), persigue el desarrollo de una vacuna en base a una nueva metodología que induce a que las células fabriquen partículas en las que se pueden introducir los antígenos víricos, que son capaces de estimular al sistema inmune.

     

  • La Fundación Miguel Servet – Navarrabiomed lidera el desarrollo de plataformas de vacunas contra el SARS-CoV-2, un proyecto cuya finalidad es mejorar la ingeniería de posibles vacunas. Tiene dos proyectos en marcha. Uno basado en la inoculación de las proteínas del coronavirus mediante un adyuvante, y otro que utiliza un vector viral -lentivector-. Los ensayos clínicos empezarán en un año.

     

  • El Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaría (INIA) coordina un proyecto basado en un vector vacunal (MVA) a base de plásmidos adaptados e inserciones dobles en el genoma. Su objetivo es utilizar un vector atenuado derivado de la vacuna de la viruela para insertar dos genes del SARS-CoV-2.

     

  • La Universidad de Zaragoza trabaja con una posible modificación de una vacuna que ya se está desarrollando contra la tuberculosis, llamada MTBVAC. Se encuentra en las fases preclínicas finales, y ahora se está analizando su inmunidad específica frente al SARS-CoV-2.

De los 2550 tratamientos farmacológicos registrados contra el COVID 19, España desarrolla 128

Los posibles tratamientos con fármacos ya existentes también se han multiplicado en los últimos meses. En el portal estadounidense clinicaltrials.gov, donde se lleva la cuenta de los ensayos clínicos sobre COVID-19 en todo el mundo, hay ya registrados más de 2.550, la mayoría antivirales, de los que 128 se estarían desarrollando en España

Estos medicamentos, administrados de manera individual o en combinación con otros, se dividirían principalmente en tres grupos:

  • Los destinados a impedir que el virus progrese dentro del organismo humano.
  • Los destinados a calmar la respuesta del sistema inmune (en los cuadros más graves de la enfermedad se desencadena una reacción inmunológica exagerada y potencialmente mortal, denominada "tormenta de citoquinas").
  • Los basados en anticuerpos, bien obtenidos en laboratorios o bien procedentes del plasma sanguíneo de pacientes que han superado la enfermedad.

Los tratamientos que se han utilizado desde el principio de la epidemia se han orientado a tres objetivos: antiviral, antiinflamatorio y antibiótico (las infecciones virales se asocian con frecuencia a infecciones bacterianas). Sin embargo, la evidencia clínica ha hecho que con el paso de las semanas se hayan añadido otros medicamentos como antitrombóticos o anticoagulantes.

Existe una serie de fármacos que ya han demostrado su eficacia con otras enfermedades , y que se han probado un cierto éxito con la COVID-19, aunque todos están aún en fase de evaluación o "reposicionamiento de medicamentos" cuya seguridad clínica ya está probada. El más destacado es la dexametasona, barata y de fácil acceso en todo el mundo para pacientes que sufren complicaciones respiratorias severas, según un estudio de la Universidad de Oxford, además de recomendada tras probarse que reduce un tercio la mortalidad de enfermos más graves de COVID-19 con respiradores. El equipo investigador cree que el tratamiento a base de dosis bajas de esteroides supone un gran avance en la lucha contra la COVID-19, al reducir en un 33% el riesgo de muerte de los pacientes más graves, los que se encuentran conectados a ventiladores mecánicos.

Descubren que la dexametasona reduce un 33% la mortalidad de los pacientes más graves de COVID-19

En cuanto a antivirales, destaca el remdesivir, un medicamento desarrollado inicialmente contra el ébola y que se ha convertido en el primero aprobado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) para su comercialización en la Unión Europea. Se trata de un fármaco que evita que el virus se replique en el organismo, y solo está indicado para tratar a pacientes con COVID-19 que se encuentren en estado grave. Hay que tener en cuenta que efectivamente supone un beneficio para estos enfermos, aunque sus resultados en cuanto a eficacia no dejan de ser discretos.La Agencia Europea del Medicamento da luz verde al remdesivir como primer fármaco para tratar la COVID-19

Además, hay otros fármacos, entre los que destacan los siguientes: 

En cuanto al desarrollo de fármacos basados en anticuerpos, varias investigaciones a nivel mundial se centran en identificar proteínas que impidan al virus SARS-CoV-2 parasitar las células humanas y utilizarlas para replicar su material genético. Diferentes laboratorios de países como China, Israel o Países Bajos han comenzado ya a obtener anticuerpos capaces de neutralizarlo, siguiendo el ejemplo de otras enfermedades que ya se tratan con esta misma técnica. Todos estos proyectos se encuentran en fases tempranas.

Asimismo, hay otra vía de investigación abierta que es bastante prometedora: los medicamentos celulares. Un tratamiento celular desarrollado y probado por investigadores españoles ha demostrado en sus primeros resultados que reduce la mortalidad de los pacientes críticos de coronavirus del 85% al 15%. Esta terapia avanzada se basa en células madre con propiedades regenerativas, antiinflamatorias e inmunorreguladoras.

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