domingo,22 mayo 2022
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Lo documenta y reafirma la OCDE con datos desde el 2007

España, país donde más crece la desigualdad

Redacción
La OCDE ha documentado en su web que España es el país del mundo desarrollado donde más ha crecido la desigualdad de ingresos desde que empezó la crisis, en el 2007. También figura entre los 36 miembros de la organización como el país donde más se han ampliado las diferencias entre ricos y pobres.

 

Para ilustrar su reciente informe anual de panorama social, la OCDE ha puesto en su web la herramienta “compare su país-el impacto social de la crisis”, donde figuran gráficos sobre la evolución de 14 indicadores sociales durante el último año y en el periodo transcurrido de crisis (desde el 2007).

De todos ellos, España encabeza los dos relativos a la desigualdad y aparece por similares razones en los peores lugares que tienen relación con el paro  y su aumento  durante la crisis, entre ellos la pobreza relativa, los niveles de ingresos, el gasto social público y la confianza en las instituciones financieras y en el gobierno.

En efecto, las peores posiciones se refieren al aumento de las desigualdades de ingresos y de las diferencias entre ricos y pobres. En España el ingreso del 10% más rico de la población ya multiplica por 13,1 veces la renta del 10% más pobre, cuando  en el 2007 la diferencia era de solo 8,7 veces ( 4,4 veces menos que el último año). Se trata de un fuerte aumento, pues ha sido 10 veces más que el registrado en promedio de la Unión Europea (0,4), e  incluso en comparación con los que le siguen: 1,7 veces en México, 1,3 en  Grecia e Italia, 0,9  Estonia, 0,8  Estados Unidos e Irlanda, 0,6 Turquía,  0, 5 Corea del Sur, y 0,4 en Japón, Austria y Francia, además de en la media de la Unión Europea, o las 0,3 veces de promedio del conjunto de la OCDE.

Asimismo, el índice de Gini, que mide esas desigualdades por sus valores totales absolutos  entre 0 (igualdad total) y 1 (máxima desigualdad), ha crecido en España en 0,03 puntos (hasta 0,34), el triple o más que en otros diez países donde solo se ha elevado en 0,01 puntos.  Pero España todavía tiene menos desigualdad que  Chile (0,5), México (0,47), Turquía (0,41), Estados Unidos e Israel (0,38 ambos), Portugal y Reino Unido (ambos con índices 0,34 aunque algo superiores en algunas milésimas a España).

Paro y sus efectos

De los 12 restantes indicadores, el que más ha influido negativamente sobre los anteriores resultados ha sido el del paro. España aparece en segundo lugar, con su 26,5%, solo superado por el 27,9 de Grecia y a gran distancia del 17,7 de Portugal o el 14% de Irlanda, los otros países “rescatados” por la Unión Europea. El incremento de esas tasas de paro durante la crisis ha sido de  19,5 puntos en Grecia y 18,5 en España, seguidos por los 9,4 de Irlanda, 9,1 de Portugal y 6,3 de Italia (hasta 12,3% en ese caso).

También ocupa España el segundo puesto en incremento de la tasa de paro de los jóvenes que ni trabajan ni estudian (9,7 Grecia y 6,7 España), si bien las distancias de los niveles absolutos entre ambas durante el último año son más amplias (27,4% en Grecia y 19,6% en España), que en este caso ocupa el quinto puesto, precedido además por Italia, Turquía y México.

Otro indicador explicativo del avance de la desigualdad en España es el de pobreza relativa, medido por el porcentaje de población que vive con menos del  50% de  los ingresos familiares medios de cada país. España es el tercer país desarrollado donde más se ha elevado desde el año 2007 esa pobreza relativa (1,7 puntos, hasta el 15,4% de la población), después de Suiza (9,5 puntos) y Turquía (2,3 puntos).

Los ingresos mínimos familiares son el sexto indicador negativo para España, que ocupa el tercer país tras Islandia e Irlanda donde más se han reducido para el 10% de los hogares más pobres. Incluso en paridades de poder de compra,  durante la crisis esos ingresos han reducido al año en España en 2.000 dólares por familia, tras los 2.900 de Islandia y los 2.100 de Irlanda. El último año eran así en España de 3.700 dólares para el hogar español medio dentro del 10% de las familias con menores ingresos,  situándose solo por detrás de los 3.600 de Israel, 3.100 de Estonia, 2.200 de Turquía, 2100 de Chile y 800 de México.

Para el conjunto de las familias españolas, la renta disponible se ha reducido durante la crisis en una media de 1.800 dólares, solo por detrás de los 2.300 de Grecia, 3.200 de Irlanda y 7.700 de Islandia.

Todos los anteriores  datos negativos se han registrado a pesar de que España fue hasta terminar también el año 2012 el segundo país del mundo desarrollado, después de Finlandia, donde más ha crecido durante la crisis el gasto público social: 5 puntos de PIB, hasta alcanzar el 27,1% del PIB. Ello responde en gran parte a las necesidades de cobertura como consecuencia del mayor incremento del paro.

Asimismo, España es el cuarto país del mundo desarrollado donde más se ha deteriorado la confianza en las instituciones financieras durante la crisis, tras Irlanda, Bélgica y los Estados Unidos. Solo un 18% de la población adulta confiaba el año 2012 en ellas, un tercio de los que confiaban en ellas al empezar la crisis, durante la cual han perdido la confianza del 36,2% de la población adulta. De los 36 países de la OCDE, solo ha aumentado esa confianza desde el 2007 en dos países:  Islandia y Japón, donde todavía queda lejos del 80% alcanzado en Noruega y 75 en Canadá.

También es España el octavo país de los 36 donde más se han reducido las tasas de fertilidad femenina durante la crisis, exactamente en 0,10 niños por mujer, menos que los 0,18 de Estados Unidos . Pero de esta forma España pasa a 1,36 niños por mujer, el cuarto país del mundo desarrollado (compartiendo lugar con Alemania) donde esa fertilidad es ya más reducida, después de Corea del Sur, Hungría y Polonia.

Sin embargo, España es solo el octavo país dentro de los 36 países desarrollados donde más ha retrocedido la confianza de los ciudadanos en el Gobierno. Ha dejado de confiar en el mismo casi un 17% de la población adulta, de manera que todavía confía en la autoridad pública un 36%, el doble que en la banca.

Una posición menos desfavorable registra España en cuanto a gastos de salud. Solo dos países (Grecia e Islandia) han reducido en estos años el gasto público en salud, que en España se ha elevado en 200 dólares por habitante durante la crisis, hasta los 3.100 dólares, todavía por encima de 13 de los 36 países. La herramienta comparativa de la OCDE no incluye los gastos públicos en educación, por cuya evolución el gasto familiar en educación universitaria se ha encarecido en  España  más del 30% desde el 2011.

EL único indicador donde España ocupa una posición intermedia y tampoco se ha visto deteriorada durante la crisis es el de hambre. En términos relativos, en España el porcentaje de personas que carecen de suficiente dinero para comprar comida es del 11,8%, por debajo del 13,2% registrado en la media de los 36 paises de la OCDE. Ese indicador solo ha aumentado en 1,8 puntos durante la crisis, por debajo de los 2 puntos de media general.

Sin embargo, el único indicador favorable a España entre los 14 considerados es el de suicidios. España sigue siendo el quinto pais de los 26 de la OCDE con menos suicidas, apenas 6,2 por cada 100.000 personas al año, aunque el doble que Crecia (3,1) y mas que Turquia, México e Italia.  Eso significa para España un descenso de 0,5 puntos por cada 100.000 durante los cinco primeros años de la crisis, durante la cual la tasa ha aumentado ligeramente en la mitad de los paises desarrollados, pero su media ha bajado en 0,1, hasta 12,4 personas por cada 100.000 habitantes.

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