viernes,20 mayo 2022
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Los cerebros afectados por esta enfermedad sin cura presentan cambios funcionales antes de desarrollar síntomas

Esperanza de los biomarcadores y escándalo de los pesticidas, noticias del Día Mundial del Parkinson 25 años después

Este 11 de abril se ha conmemorado de nuevo el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson, padecido en España por 160.000 personas y en el mundo por más de 7 millones, entre ellas agricultores que utilizaron pesticidas o bebieron agua de pozos así contaminados. Ese factor de riesgo ambiental destaca entre las causas de la enfermedad junto a los genéticos y de envejecimiento. Este Día de sensibilización lo instituyó en 1997 la Organización Mundial de la Salud (OMS) y 25 años después sigue ha seguido olvidado en la mayoría de las informaciones el caso de los pesticidas, mientras por el contrario se abre la puerta al desarrollo de nuevos biomarcadores y terapias neuroprotectoras que detecten de forma precoz a las personas afectadas por una de las enfermedades hasta ahora incurables.

Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Parkinson, la segunda patología neurodegenerativa con mayor incidencia en el mundo, solo después del alzhéimer. Las cifras globales alcanzan los más de 7 millones de personas afectadas, mientras que en nuestro país llegan ya a las 150.000, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) recogidas por la agencia pública Sinc.

El envejecimiento es el principal factor de riesgo: su incidencia y prevalencia aumentan exponencialmente a partir la sexta década de vida; hasta un 2 % de los mayores de 65 años y un 4 % de los mayores de 80. Por ello, y dado el aumento de la esperanza de vida, se estima que el número de afectados se triplicará en los próximos 30 años en España.

Sin embargo, no es una patología exclusiva de personas mayores. Aproximadamente un 15 % de los casos actualmente diagnosticados en nuestro país corresponden a personas menores de 50 años.

Para mejorar la calidad de vida de los pacientes, es fundamental mejorar el diagnóstico de la enfermedad, que en la mayoría de los episodios llega años después de su comienzo. De hecho, la SEN valora que más del 50 % de los nuevos casos que han debutado en el último año está aún sin diagnosticar.

Independientemente de cuales sean los primeros síntomas, las fluctuaciones motoras se hacen presentes en hasta el 80 % de las personas afectadas antes de los 5 años del inicio y los movimientos anormales e involuntarios, antes de los 7 años.

Su causa sigue siendo desconocida, si bien se considera como el resultado de una combinación de factores ambientales en individuos genéticamente predispuestos, excepto en las formas hereditarias. Así, se han descrito más de 20 mutaciones asociadas. Todavía no existe una cura.

Los últimos hallazgos sobre esta enfermedad aún incurable abren la puerta al futuro desarrollo de biomarcadores

La buena noticia de este Día ha sido que Investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra han identificado varias proteínas alteradas en modelos animales con enfermedad de Parkinson temprana, incluso antes de que haya degeneración neuronal y presenten síntomas.

Los resultados, publicados en la revista Brain, abren la puerta al futuro desarrollo de biomarcadores que ayuden a detectar precozmente a las personas con esta patología neurodegenerativa y a desarrollar tratamientos para esta fase de la enfermedad.

El Parkinson se diagnostica cuando ya hay una pérdida de hasta un 50-60 % de neuronas dopaminérgicas, proceso que causa la enfermedad. Por eso, los científicos desarrollaron un modelo animal para detectar la evolución neuronal desde los estados iniciales.

“A las cuatro semanas de inducir la enfermedad, las ratas mostraban un 30 % de pérdida dopaminérgica, si bien no habían desarrollado ningún síntoma. En esa fase presintomática es cuando la neurona dopaminérgica está muriendo de forma masiva sin que lo sepamos y es en la que nos interesa actuar”, explica María Cruz Rodríguez-Oroz, directora del Programa de Neurociencias del Cima y del departamento de Neurología de la Universidad Navarra.

Se sabe que la sinapsis, la zona cerebral encargada de la comunicación entre neuronas, es la que más energía consume. “Es lo primero que falla en un daño neuronal, por lo que nos centramos en estudiar los mecanismos que subyacen en esos cambios sinápticos”, indica la experta.

“Mediante técnicas complejas de imagen y de fisiología confirmamos que se producen unos cambios funcionales tempranos, otros más tardíos y, finalmente, modificaciones estructurales que coinciden con el proceso de muerte neuronal. Todo ello antes de las manifestaciones motoras de la enfermedad”, añade la investigadora.

Identificación de nuevas proteínas

El estudio se centró en el análisis de las proteínas que se alteran en los fallos funcionales previos a dicha muerte de las neuronas. “Hemos identificado diversas proteínas relacionadas con vías metabólicas, que ya sabemos que están alteradas en pacientes, o con mecanismos que podrían favorecer la salud de esta célula del sistema nervioso. Para ello, logramos aislar el sinaptosoma, la parte que contiene la zona pre y post sináptica, encargada específicamente de la comunicación neuronal”, apunta Rodríguez-Oroz.

Según la investigadora, el siguiente paso es considerar estas proteínas como dianas terapéuticas hacia las que dirigir nuevos tratamientos, con el objetivo de restaurar la función de la sinapsis y evitar los cambios tardíos tanto funcionales como estructurales que se observan en esta zona.

“Para avanzar en el abordaje de la enfermedad de Parkinson necesitamos biomarcadores que sean capaces de determinar qué personas van a tener la enfermedad”, concluye la experta.

Entorno laboral con pesticidas se relacionan con la Enfermedad de Parkinson

Por su parte, algunos medios han hecho eco de una situación que diversos estudios como este, este o este, ya llevan años demostrando; la relación entre la manipulación de pesticidas y el desarrollo temprano de la enfermedad. Aparte de cierta predisposición genética, existen otras causas ambientales que se relacionan con los síntomas de esta enfermedad, como los pesticidas inhalados o los ingeridos a través de agua de pozo. Un estudio realizado por una universidad china con datos de varios países del mundo, sugiere que aunque no parece haber relación directa entre el agua de pozo y la Enfermedad de Parkinson, los Estados sí deberían tener en cuenta que la contaminación del aire y del suelo mediante pesticidas, puede generar contaminación de ciertas aguas subterráneas, algo que demuestran los estudios con mayor prevalencia de esta enfermedad en determinadas zonas del mundo.

Los pesticidas (herbicidas) que más sospechas levantan son la rotetona y paraquat, prohibidos en la UE desde el año 2007. A pesar de ello, es muy probable que muchos agricultores podrían estar sufriendo la enfermedad como consecuencia de haber estado en contacto con estas u otras sustancias químicas como parte de su actividad profesional, en este sentido en Canadá y en Francia, la enfermedad de Parkinson derivada de una actividad laboral de la manipulación de ciertas sustancias químicas, ya se considera enfermedad laboral. No obstante, en España los casos de Parkinson avanzado cuentan con la consideración de grandes dependientes, con la consecuente compensación económica.

 

 

 

 

 

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