miércoles,26 enero 2022
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¿Estancamiento, desaceleración, crisis o recesión?

Futurolandia
Vivimos momentos de cambios rápidos, de difusión global e inmediata de noticias y las cuestiones económicas son un campo muy propicio para perderse entre una multiplicidad de interpretaciones. En estas últimas semanas han crecido con fuerza los diagnósticos sobre estancamiento, desaceleración, crisis o recesión de la economía, en ocasiones con referencias mezcladas al conjunto del mundo, los países en desarrollo, la UE o alguna nación en particular.

Algunos titulares, suavizados con interrogantes, en redes sociales de los últimos días: ¿Vuelve la crisis europea?; ¿Es recesión, ajuste, quiebra de confianza?; ¿Ralentización o recesión global?;¿Anticipa la bolsa una recesión?; El mundo después de la Gran Recesión; Europa vuelve a vivir las pesadillas de 2010. Otros titulares, más agresivos, en la prensa internacional: Not global economic crisis yet, but the ingredients are there; Société Genérale seconds Royal Bank of Scotland doomsday prophecy and predicts collapse of the eurozone; Morgan Stanley sees 2016 global recession risk as high as 20%; UK bank tells investors to sell everything ahead of "cataclysmic year".

Aparte de la inevitable existencia de opiniones diferentes, es importante aclarar qué entendemos por cada concepto, a quién se lo aplicamos y qué momento del tiempo nos referimos. Habitualmente la referencia es  la tasa de variación del PIB en volumen (eliminado el efecto precios), aunque a veces se utilicen indicadores indirectos adelantados (como en ¿Adelanta la bolsa una recesión?).

Todos sabemos que el PIB es una medida imprecisa de lo que mejora o empeora en un año, trimestre, etc, el bienestar económico de un país, pero nos sirve como un punto de referencia a pesar de sus imperfecciones. La medida se complica aún más al tratar de agregar países con monedas distintas. La solución más elemental es utilizar los tipos de cambio de mercado con respecto a una moneda de referencia, normalmente el dólar. Para no depender de fluctuaciones excesivas durante un periodo, en ocasiones se utilizan promedios más amplios en el tiempo.

Otra alternativa más elaborada es corregir por la capacidad de compra de una cesta representativa de los bienes y servicios que produce cada país, comparativamente con su coste en el de referencia. Es decir, utilizar Paridad de Poder de Compra (PPC) en lugar de los cambios de mercado entre monedas. Este procedimiento sobrepondera, en general, el peso de los países menos desarrollados y, en periodos de alto crecimiento de mercados emergentes de gran peso (China, por ejemplo) implican tasas de crecimiento más elevadas del PIB de la economía global.

Es suficientemente conocido que el término de recesión se aplica a un país cuando el PIB cae durante dos o más  trimestres consecutivos. Pero a escala de la economía mundial, no tiene sentido esperar que todos los países caigan en tasas negativas de crecimiento para reconocer una situación de posible recesión. El convenio es considerar un umbral conjunto del 2,5%, que equivale aproximadamente a mantener al menos el PIB por persona a escala mundial, dado el crecimiento demográfico. Naturalmente, en un mundo en recesión pueden convivir  diversos países con tasas negativas, con otro creciendo a ritmos positivos, incluso elevados. Como es evidente, la tasa global es la suma del producto de la tasa de variación (positiva o negativa) de cada país del mundo, multiplicada por su peso (porcentaje de participación en el PIB agregado).

Pasemos ahora a operar con datos concretos, para valorar la situación actual de la economía mundial y sus expectativas de futuro, por supuesto conscientes de las limitaciones de nuestros instrumentos de medida y de la relativa arbitrariedad del lenguaje utilizado.

Las estimaciones de variación del PIB mundial en 2015 no son exactamente coincidentes en todas las fuentes, pero las diferencias son reducidas excepto si se utilizan tipos de cambio o PPC. Los últimos cálculos del FMI, publicados hace sólo un mes, apuntan a un crecimiento del 3,1% en PPC y del 2,5% con tipos de cambio de mercado. No puede, por tanto, calificarse la situación de recesión de la economía mundial, aunque sí para el conjunto de Latinoamérica (-0,3%) o países como Rusia (-3,7%) o Brasil (-3,8%).

Si miramos la historia mundial más reciente vemos que sólo en 2009 se dio un crecimiento mundial  nulo. En los años previos a la Gran Crisis reciente (2004-2007), lo habitual fueron tasas de crecimiento del PIB global en el entorno del 5-5,5%, ritmos que sólo se recuperaron en 2010 (siempre en PPC). En los últimos años, la norma ha sido alcanzar sólo tasas que no superaban el 3,5%.

En resumen y a escala mundial,  no puede hablarse de recesión con los patrones de medida habituales, pero sí de un estancamiento en ritmos reducidos de crecimiento, con una desaceleración adicional en 2005. Calificar o no de nueva crisis esta situación es opinable.

Para unos no es si no la nueva normalidad de un sistema económico mundial que puede haber caído, al menos durante años, en un estancamiento secular regido por una baja inflación, elevado desempleo y reducidos ritmos de crecimiento. Para otros, los riesgos y signos que acompañan al momento (problemas en mercados emergentes, materias primas, niveles elevados de deuda soberana, caida de las bolsas de capitales,…) permiten calificar ya el momento como nueva crisis o, al menos, como su posible puerta de entrada para su consolidación en 2016.

Mientras, las predicciones de los organismos internacionales siguen apostando por una ligera recuperación de ritmo de crecimiento para 2016-17. Por ejemplo, la última revisión del FMI de enero pronostica tasas del 3,5 y 3,7%, respectivamente. Es verdad que reconociendo importantes riesgos a la baja.

Mi posición personal ya la he indicado en post anteriores: creo que las predicciones van a irse revisando a la baja, que aún no es adecuado propagar la idea de que estamos ante una nueva recesión mundial, pero que debemos seguir con especial atención ciertas alertas que van encendiéndose y valorar la evolución de los múltiples riesgos económicos, sociales y geopolíticos con que nos enfrentamos. No hay crisis abierta ni recesión confirmada a escala de la economía mundial; pero no son descartables.

Antonio Pulido twitter.com/PsrA 

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