miércoles,1 diciembre 2021
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La opinión de Ibercampus hace un año, hoy en toda la prensa

Europa cierra filas ante el Brexit por «amenazar con empeorar la situación de los ciudadanos»

Redacción
El Brexit se perfila en el inicio de su negociación como una gran oportunidad para integrar la desunida Unión Europea. Esta opinión de Ibercampus hace un año, entonces solitaria, está hoy en toda la prensa, después de que Europa cerrara filas este jueves y viernes ante las primeras propuestas de May por "amenazar con empeorar la situación de los ciudadanos", en referencia a los 4,5 millones de personas de una parte que viven en la otra. Hasta el flojo Juncker ve "insuficiente" el plan de May.

La tesis defendida por Ibercampus.es hace un año casi en solitario de que el Brexit sería pese a sus grandes riesgos una gran oportunidad para que avance la integración europea está hoy en las portadas, y sobre todo en los editoriales, de todos los grandes diarios extranjeros y españoles: Vuelve Europa (EL PAÍS), El 'Brexit' como oportunidad para que la UE avance en su integración (EL MUNDO), El creciente aislameinto de May (ABC), y Puesta de largo Macron-Merkel (LA VANGUARDIA).

La Unión Europea acogió este viernes al terminar su cumbre d jefes de Estado y de Gobierno con reticencias la oferta presentada por la primera ministra británica, Theresa May, en relación con los ciudadanos europeos que residan en Reino Unido tras el Brexit, por lo que pidió a Londres que aclare los derechos que les serán reconocidos. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo al término de la cumbre europea que su primera impresión es que la oferta del Reino Unido está "por debajo" de las expectativas europeas y "amenaza con empeorar la situación de los ciudadanos". "Nuestro papel durante las negociaciones será reducir ese riesgo", añadió. Para el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, la propuesta es "un primer paso, pero no es suficiente", y consideró "inimaginable" que el Tribunal de Justicia de la UE quede excluido de cualquier acuerdo sobre los ciudadanos en relación con el Brexit, tal y como piden los británicos.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, dijo que la oferta de May es "un buen punto de partida", pero subrayó que no supone "un gran avance". "Sin garantías de que se respeten las cuatro libertades, la relación futura entre la UE y Reino Unido se verá afectada", añadió. El presidente francés, Enmanuel Macron, que ofreció una rueda de prensa conjunta con Merkel al finalizar la cumbre, dijo que la voluntad de París y Berlín es "coordinarse muy estrechamente y tener una sola voz".

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, habló ayer con la primera ministra británica. Rajoy dijo sobre la oferta de May: "No voy a decir que me haya sonado mal, pero me podía haber sonado mejor". El presidente español insistió en que dará "la batalla" por mejorar el trato para los españoles que lleven menos de cinco años residiendo en Reino Unido.

La oferta que May avanzó el jueves plantea que el Reino Unido reconocerá el derecho de quedarse a los europeos que hayan recibido de formar legal en el país durante cinco años cuando llegue la fecha que se fije el Brexit. Los que no lleguen a los cinco años podrán seguir en territorio británico hasta que puedan demostrar que han completado ese plazo.

EL PAÍS apunta que la UE responde con "dureza" al plan de May. ABC considera que fue recibido con "frialdad". "Fría acogida de los 27 al plan de May", titula EL PERIÓDICOLA RAZÓN considera que fue acogido con "reticencias".

En la rueda de prensa conjunta, Merkel y Macron se felicitaron por los resultados de la cumbre, "muy sólidos" gracias a la cooperación entre Berlín y París. La canciller alemana abogó por la necesidad de reformar el proyecto europeo para que la UE sea "resistente" a los desafíos de la globalización y sea capaz de "cumplir la promesa de prosperidad" para sus ciudadanos. "Creo que, cuando hablamos con una voz, Europa puede avanzar. Algunas veces no es suficiente, pero es una condición necesaria", dijo el presidente francés.

Rajoy rechazó que ese eje franco-alemán vaya a minusvalorar a España, que es el país que "más claramente" aboga por "una mayor integración europea".

Por otro lado, los líderes de la UE instaron al Ejecutivo comunitario a analizar las inversiones de terceros países como China en sectores estratégicos en Europa, y pidieron a estos países reciprocidad en las condiciones. España, Portugal y Grecia defendieron la apertura comercial.

Asimismo, se acordó que el método para elegir entre los actuales dice candidatos la futura sede de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) será "con criterios objetivos". Rajoy defendió la candidatura de Barcelona para esa agencia ya que es la ciudad que "reúne las mejores condiciones objetivas, sobre todo para garantizar que las actividades de la agencia no se resientan por el traslado" desde Londres.

Por su parte, el presidente del BCE, Mario Draghi, trasladó a los líderes europeos que la incertidumbre sobre la UE y la eurozona que existía durante los últimos meses se ha "disipado", así como que existe "una nueva esperanza" en el proyecto europeo, según informaron fuentes comunitarias.

¿Tendrá en el futuro inmediato relación la dureza del Brexit con El avance de la integracion? De momento, con las banderas francesa, alemana y europea como telón de fondo, Merkel dejó claro que se avecina un Brexit duro: “Sin garantías de que se respeten las cuatro libertades, la relación futura entre la UE y Reino Unido se verá afectada”, dijo ante una nube de periodistas, con Macron asintiendo a su lado. El reestreno del eje francoalemán, o quizá germanofrancés, empieza fuerte.

Un año después, la angustia pasa de Europa a Reino Unido

Se cumple un año del referéndum británico. Por aquel entonces, según recuerda ELPAIS, la UE era un manojo de nervios tras una década en estado de excepción: crisis económica, migratoria, de seguridad, amenaza populista y, para más inri, un divorcio a la vista. Los problemas no han desaparecido, pero se han ido suavizando en el continente, que ha trasladado la angustia a Londres. “El estado de ánimo del país es sombrío”, ha subrayado la reina Isabel. El Brexit empieza a dejarse sentir en la economía, se ha tragado a un primer ministro, David Cameron, ha debilitado a May, ha desenterrado viejos líos. Y ha terminado por aglutinar a los Veintisiete, que presentan una desacostumbrada unidad —no exenta de cierta dureza— a la espera de los capítulos más espinosos de la negociación. May se presentó en la cumbre con el discurso bien aprendido: llevará el proceso personalmente, y tiene un mandato rotundo por mucho que acabe cambiando el Gobierno. Pero Bruselas tiene sus propios códigos: los líderes europeos son inclementes si detectan debilidad. Y May está claramente herida.

La líder británica presentó su esperada propuesta sobre los derechos de los europeos que viven en suelo británico. A falta de los detalles, Londres reconocerá automáticamente el derecho a quedarse a todos los que lleven cinco años de residencia en la fecha de corte que se establezca para el Brexit. Y aquellos que no sumen esos cinco años tendrán derecho a permanecer hasta que puedan acreditarlos y garantizarse un estatus de residencia permanente.

Tras una primera respuesta tibia, las valoraciones sobre ese esbozo de May fueron empeorando a medida que pasaban las horas.La noche del jueves, los Veintisiete juzgaron que, al menos, era “un buen comienzo”, como señaló la canciller Merkel. Pero la reacción de los colectivos ciudadanos directamente afectados por el Brexit, que consideran la oferta inaceptable, acentuó los recelos. “Es un primer paso, pero es insuficiente”, lamentó el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. “Está por debajo de las expectativas y amenaza con empeorar la situación de los ciudadanos”, añadió el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. Los jefes de Estado y de Gobierno secundaron esas cautelas: “La propuesta es particularmente ambigua”, recriminó el primer ministro belga, Charles Michel.

Un aspecto que incomoda es la falta de referencias a la tutela que debe ejercer el Tribunal de Justicia de la UE —poco querido desde Londres— para garantizar los derechos de los europeos que sigan residiendo en Reino Unido tras el divorcio. “No puedo imaginar un escenario en el que se excluya el tribunal”, apuntó Juncker. También genera incertidumbre la falta de claridad sobre la fecha de corte que se tomará para determinar qué ciudadanos acumulan derechos europeos y cuáles quedan fuera de la criba: Londres alude a un periodo vago entre el día de notificación del Brexit (29 de marzo de 2017) y la salida real.

Pero los detalles, en una cumbre europea, son casi lo de menos: lo que cuenta es el relato. Y la sensación generalizada es que los británicos, maestros en el arte del storytelling, van rezagados. Los Veintisiete dieron la espalda a May el jueves. La propuesta “seria y justa” de Londres les dejó fríos. El viernes fue aún peor: Macron le robó todo el protagonismo a May, y a su lado, Merkel dictó sentencia, implacable: “La propuesta no es un gran avance”. 

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