sábado,29 enero 2022
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Intensa oleada de fusiones en sectores de transgénicos

Europa, no Trump, frena que Bayer compre Monsanto

Redacción
La Comisión Europea (CE) ha abierto una investigación para aclarar si el proyecto de compra del productor estadounidense de transgénicos Monsanto por la farmacéutica y química alemana Bayer distorsionaría la competencia en sectores como los de los pesticidas o las semillas. La operación fue diseñadahace un año por 55.600 millones de euros, para cerrarla antes de que acabe 2017, tras contar con 30 reguladores.Pero al final Europa pone más dificultades que la Administración Norteamérica de Trump.

La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, dijo este martes que la CE debe garantizar una «competencia efectiva que permita a los agricultores tener acceso a productos innovadores de mejor calidad y a precios competitivos» y que a la vez se debe preservar un entorno en el que las empresas puedan innovar.

El proyecto de compra supondrá la creación de la mayor empresa integrada del mundo en los sectores de pesticidas y semillas. Bruselas teme que el proyecto de adquisición reduzca la competencia en una serie de mercados, encarezca los precios, baje la calidad de los productos y disminuya la libertad para elegir y la innovación.

El Ejecutivo comunitario recordó que la fusión reagrupará a dos firmas rivales que tienen amplias carteras en ámbitos de herbicidas no selectivos, semillas, caracteres agronómicos y de agricultura numérica.La operación tendrá lugar en las ramas de actividad ya concentradas a nivel mundial, como demuestran recientes concentraciones entre Dow y Dupont y entre Syngenta y ChemChina. El movimiento cívico global Avaaz opinó hoy que «no hay mucho que investigar» porque "una empresa gigante que controle nuestra comida es una mala idea para los agricultores y los ciudadanos de todo el mundo", y aseguró que cerca de un millón de personas confían en que la CE rechace la fusión.

Sectores implicados en un proceso de intensas fusiones

Bruselas teme el impacto sobre el sector de los pesticidas, ya que mientras Monsanto fabrica el glifosato, el herbicida no selectivo más vendido en Europa, Bayer produce glufosinato de amonio, que también es un herbicida no selectivo y una de las pocas alternativas al glifosato.La CE cree que estas dos empresas están entre las pocas sociedades rivales en ese ámbito capaces de descubrir nuevos ingredientes activos y desarrollar nuevas formulaciones. En cuanto a las semillas, las investigaciones iniciales de la CE han demostrado que las dos partes tienen altas cuotas de mercado combinadas.

Otro de los ámbitos preocupantes para Bruselas son los caracteres agronómicos, que son las características de una planta, como la altura, la tolerancia a los herbicidas o su resistencia a los insectos o las enfermedades, que se pueden elaborar en un laboratorio y ser introducidas en ciertas variedades.

Bruselas indicó que Monsanto ocupa una posición dominante en distintos mercados de caracteres agronómicos y que Bayer es uno de los pocos competidores en algunos de esos mercados. La CE tiene a partir de ahora 90 días, hasta el 8 de enero próximo, para detener la decisión sobre la compra.

La compra de Monsanto por Bayer supera en la industria la fusión de Daimler y Chrysler en 1998, que se valoró en 40.000 millones. También mueve más efectivo que la oferta de InBev por Anheuser-Busch. Estructuralmente, la nueva empresa tendrá la sede de su negocio de semillas en Saint Louis mientras que los pesticidas permanecen en Monhein (Alemania). Monsanto es pionera también en el proceso de digitalización de la actividad agrícola, que opera desde San Francisco. Bayer conseguirá de esta manera ganar escala en EE UU, un mercado que se le resistió.

La industria agroquímica está en un intenso proceso de consolidaciónChemChina anunció a principio de este año la compra de la suiza Syngenta. Tras ello, las canadienses Potash y Agrium acordaban combinar sus negocios de fertilizantes para ganar peso y reducir costes en la producción y en la distribución. Esta ola de fusiones, según EL PAIS, reduce las opciones para los agricultores, que pueden ver reducido su margen para poder negociar precios. Las compañías responden que estas alianzas les permitirán ofrecer mejores soluciones a los agricultores y más rápido.

 

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