lunes,6 diciembre 2021
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Trump ordenó detenerle tras beneficiarse de sus denuncias

Europa resiste a que la detención de Assange deje a denunciantes de ilegalidad con menos protección

Redacción
La izquierda europea ha dado su premio al Derecho a la Información a Assange cinco días después de su detención, mientras la Eurocámara aprobaba por 591 votos a favor,29 en contra y 33 abstenciones una directiva para "proteger y fomentar la denuncia de las infracciones a la legislación de la Unión Europea". Los denunciantes reciben así respaldo europeo tras la detención en su residencia de asilo en Londres del fundador de Wikileaks, considerado "amor usado y tirado" del presidente Donald Trump

La detención de Julian Assange fue considerada por muchos como un mensaje de coacción a los denunciantes. Los filtradores más famosos de los últimos años han corrido suertes dispares, según el balanbce efectuado por Infolibre: mientras ha sido indultada la norteamericana Manning por cuya supuesta colaboración con Assange ha sido ahora detenido éste, Falciani está en libertad, Rui Pinto está en prisión y Snowden se mantiene asilado en Rusia, en tanto Assange se enfrenta a una extradición a EEUU acusado de "conspiración", un delito por el que podría enfrentarse hasta a cinco años de prisión.

La reacción a ese mensaje desde la izquierda del Parlamento Europeo ha sido distinguir al fundador de Wikileaks con la segunda Edición de los 'Premios a Periodistas, Filtradores y Defensores del Derecho a la Información' . Unos premios que también han reconocido la labor de la comunicadora de Nestlé, Yasmine Motarjemi, y de Rui Pinto, de Football Leaks. El galardón, que está reservado a aquellas personas del mundo de la comunicación que ponen en riesgo su vida para informar al mundo de las noticias más oscuras, es especialmente simbólico para Assange, detenido hace cinco días en la embajada de Ecuador en Londres.

El galardón "debería dejar de ser de nuestro grupo político para que fuera de todo el Parlamento Europeo", declaró a Público Miguel Urbán, eurodiputado de Podemos, ha destacado que este no se trataba de un premio cualquiera, "sino un premio que debería dejar de ser de nuestro grupo político para que fuera de todo el Parlamento Europeo". Además, Urbán ha destacado la labor de Assange en la que ha denominado como "la legislatura de los escándalos, de las filtraciones. Hemos tenido cuatro comisiones gracias al trabajo de los filtradores y periodistas. Y las recomendaciones que han salido sobre evasión fiscal como resultado del trabajo de esas comisiones, no las habríamos tenido seguramente sin su trabajo, sin su labor, sin sus filtraciones". "Proteger a los denunciantes es proteger a la democracia y al derecho de información, y por eso vemos muy grave lo que paso en la embajada de Ecuador en Londres, con él se han llevado y detenido a una parte de la democracia europea", ha sentenciado el Miembro de la Mesa por la izquierda europea.

Para Urbán, es necesario y urgente "un debate parlamentario para hablar de la gravedad a la que nos estamos enfrentando. Tenemos que tener el derecho básico a la información, sin él no hay democracia". Y, urge en la necesidad de "una respuesta unánime de esta cámara pidiendo que Assange no sea extraditado a Estados Unidos", porque de no hacer nada, dice, se daría un mensaje contrario al derecho a la información y a la democracia. Es decir: "Si te juegas la vida por la democracia, al final, nadie te va a proteger", ha sentenciado.

El conjunto del Parlamento daba también cierto apoyo a los denunciantes en general de ilegalidadesste  o corrupción, sobre todo en las empresas, al aprobar la directiva prevista desde el año pasado para que los denunciantes de prácticas corruptas ante la opinión pública esten protegidos en la Unión Europea (UE) de eventuales represalias o acciones judiciales. Las reglas aprobadas en el pleno de este 16 de abril establecen  estándares europeos para proteger a quienes revelen infracciones relativas a áreas como contratación pública, servicios financieros, blanqueo de capitales, seguridad de productos y transportes, seguridad nuclear, salud pública, consumo y protección de datos.

El pleno reunido este martes en Estrasburgo (noreste de Francia) aprobó así la norma no del todo vinculante en el conjunto de los países miembro para que denunciantes como  los de Luxleaks a Cambridge Analytica, pasando por los Papeles de Panamá y el Dieselgate, que han desvelado toda una serie de escándalos o puedan desvelar otros en el futuro, no se vean al menos desanimados. En ocasiones, esos denunciantes se han enfrentando a amenazas o procesos ante la justicia, como fue el caso de Antoine Deltour, quien filtró junto a un compañero de trabajo los documentos que desvelaron un sistema de optimización fiscal en Luxemburgo.

La protección de estas personas en la UE es bastante desigual según los países. Solo 10, entre ellos Francia, Italia, Reino Unido o Países Bajos, proporcionan una protección jurídica completa. La legislación, propuesta por la Comisión en abril de 2018, prohíbe cualquier forma de represalias contra los denunciantes y las personas que los ayudaron, independientemente de cómo desvelaron la información. "Los denunciantes serán protegidos de represalias o de ser despedidos", celebró la comisaria europea de Justicia, Vera Jourova, quien urgió a los países europeos a aplicar "rápidamente" estas directiva.

Tras su próxima adopción por el Consejo de la UE y la publicación en el Diario Oficial, los países tienen dos años desde entonces para incorporar las nuevas reglas a sus leyes nacionales. En su presentación, el proyecto de directiva europea resalta que el fraude, la corrupción y otras irregularidades dentro de organizaciones o empresas públicas o privadas amenazan gravemente el interés público, e incluso socavan los valores de la Unión Europea. 

 

Trump ordenó detenerle tras beneficiarse de sus denuncias

La plataforma Wikileaks nació en 2006, pero no se convirtió en un fenómeno global hasta 2010, cuando llevó a cabo la mayor filtración de documentos clasificados de la historia de Estados Unidos, según informó Amanda Mars EL PAIS, si bien es sabido que en este caso se juega no solo la relación de Trump sino la batalla por el derecho a la información. como recogió hace varios años la entrevista realizada por Iñaki Gabilonso a Assange, cuyo vídeo enlazamos a continuación. Se trataba de un arsenal de cables militares y diplomáticos que destaparon miserias sobre las guerras de Afganistán e Irak, además de todo tipo de detalles inconvenientes sobre lo que los funcionarios estadounidenses pensaban o escribían del resto de líderes internacionales, desde el interés por la salud mental de Cristina Fernández de Kirchner hasta la peculiar guardia femenina de Gadafi.

Con semejantes mimbres, costaría imaginar que un candidato a la presidencia de Estados Unidos se atreviese a decir la más mínima palabra exculpatoria sobre la web de Julian Assange. Pero cuando una criatura política como Donald Trump entra en escena, todo es posible, y durante aquel 2016 en que pugnaba por llegar a la Casa Blanca, el magnate neoyorquino se deshizo en elogios: “Wikileaks, amo Wikileaks”, dijo en un mitin en Pensilvania. “Wikileaks es como un tesoro escondido”, se despachó en Michigan. “Ay, chico, me encanta leer Wikileaks”, compartió en Ohio.

Entrevista realizada hace varios años a Assange por Iñaki Gabilondo

La plataforma había publicado una tonelada de correos electrónicos pirateados del Partido Demócrata que habían dejado en mal lugar a Hillary Clinton y la formación, en lo que los servicios de inteligencia identificarían más tarde como una de las grandes patas de la trama rusa, la injerencia electoral de Moscú con el fin de favorecer la victoria del republicano en los comicios. Y Trump se mostraba exultante. Pero este jueves, cuando la policía británica arrestó a Julian Assange en la Embajada ecuatoriana de Londres, tras la petición de extradición por parte de Estados Unidos, el hoy presidente parecía otro. “No sé nada de Wikileaks”, respondió a la prensa.

Atrás ha quedado la época en la que bromeó pidiendo a Vladímir Putin que robase los correos de Clinton —“Rusia, si nos están oyendo, espero puedas encontrar los 30.000 emails de Hillary Clinton”— o cuando concedía más crédito a Assange que a los propios servicios de inteligencia estadounidenses. Eso ocurrió en enero de 2017, ya como presidente electo, al poner en duda la acusación de las agencias, que señalaban al Kremlin como responsable de las filtraciones, algo que Wikileaks negaba. “Julian Assange dice que ‘un chaval de 14 años podría haber hackeado a [John] Podesta [exjefe de campaña de Clinton]’. ¿Por qué tuvo tan poco cuidado el Partido Demócrata? ¡Además dijo que los rusos no le dieron la información!”, tuiteó Trump.

Las simpatías hacia el universo Wikileaks iban más allá de las barrabasadas en Twitter al calor de un mitin a las que acostumbraba el neoyorquino. Su hijo mayor, Donald júnior, intercambió mensajes privados con la plataforma en plena campaña. En aquella correspondencia, que trascendió en noviembre de 2017 en la revista The Atlantic como parte de la investigación en el Congreso de la trama rusa, la web de Assange animaba al joven a difundir las filtraciones y le aconsejaba estrategias. Además, uno de los asesores de Trump, Roger Stone, fue una de las piezas clave de la investigación de la trama por sus contactos con la plataforma.
Este tipo de aproximaciones alimentaron las sospechas sobre la posible connivencia de Trump o su círculo con el Kremlin en la injerencia electoral. El informe final del fiscal especial Robert S. Mueller, a cargo del caso, ha exonerado al presidente y este, ahora, marca todas las distancias posibles de Wikileaks. Mientras se daban los últimos compases de la investigación de Mueller, un gran jurado estaba investigando a Assange. La Justicia estadounidense lo acusa de conspiración criminal para infiltrarse en sistemas del Gobierno y de haber ayudado al entonces soldado Chelsea Manning a hackear ordenadores con información clasificada de la Administración norteamericana en 2010. Podría ser condenado a hasta cinco años de cárcel, pero los abogados de Assange temen que los cargos se amplíen y le pidan una pena de décadas. El gran filtrador vuelve a ser un enemigo de Estados Unidos.

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