miércoles,25 mayo 2022
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Carlos Uriarte: "Los grandes retos se afrontan mejor juntos"

Europa, un gran proyecto en construcción

Economía sin dirigir
Con motivo de la finalización de este año, si repasamos las noticias, Europa ha dado mucho de que hablar este último año. Por ello realizamos esta entrevista a Carlos Uriarte Sánchez, quien acaba de publicar el libro "Visiones de Europa: retos compartidos" (EUNSA), en el que han escrito 28 embajadores europeos acreditados en España.

1. Usted cree en Europa como unión; es más, es presidente de una asociación que fomenta el europeísmo entre los jóvenes. ¿Qué le llevo a creer en este proyecto? 

 

Para mí fue fundamental mi experiencia como estudiante universitario en Austria. Allí tuve la oportunidad de cursar cuarto de derecho con una beca Erasmus en la Universidad de Viena. Fue en Viena donde entré en contacto con Paneuropa, organización fundada después de la primera guerra mundial por el conde Ricardo Koudenhove-Kalergi, precursor de una Europa unida y defensor de la idea de la creación de unos Estados Unidos de Europa. Además, fue en Viena donde tuve la oportunidad de conocer a su sucesor al frente de la Unión Paneuropea Internacional, el Archiduque Otto de Habsburgo. Fue la personalidad europeísta de D. Otto, junto a su compromiso con unos principios y valores, lo que me llevó a comprometerme en el Movimiento Paneuropeo. Un señor, que como diría Stefan Zweig “supo hacer de Europa la patria de su elección”. 

2. En esto años ¿Europa ha cumplido las expectativas con las que empezó?, ¿cuáles si y cuáles no?

 

En mi humilde opinión, Europa es la historia de un éxito. Si no existiera, habría que inventarla. Claro que ha cumplido en gran medida su misión, aunque el proyecto todavía no está acabado y hay mucho por hacer. Desde la declaración de Robert Schuman el 9 de mayo de 1950 en la que proponía la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero hasta la actualidad Europa no ha sufrido guerras (si exceptuamos la guerra en la Antigua Yugoslavia o la reciente agresión de Rusia a Ucrania). Se han ido creando estructuras de cooperación y solidaridad entre los distintos Estados europeos que conforman una nueva realidad supranacional cada vez más integrada.

No obstante, aunque se han dado múltiples pasos hacia una mayor integración europea mediante cesiones de competencias de los Estados miembros a las Instituciones Europeas todavía queda mucho por hacer hasta lograr una unión política. Necesitamos que Europa hable con una única voz en la escena internacional, una verdadera política de seguridad y de defensa europeas, la plena consecución del mercado interior, que Europa crezca y cree empleos para continuar siendo relevante en la esfera internacional en un mundo globalizado, la plena consecución de la unión bancaria (con la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos), la unión energética, la unión fiscal … además nos encontramos a numerosos retos en nuestra vecindad tanto oriental como sur. Posiblemente nuestra vecindad nunca ha sido tan inestable. Nos encontramos además ante varios desafíos: la crisis migratoria y de refugiados y la amenaza del yihadismo terrorista. La primera crisis está poniendo en cuestión nuestros principios y valores como europeos. Sin embargo, el fundamentalismo islámico supone un serio reto a nuestras democracias. 


Aunque la Unión Europea se encuentra en la actualidad en un momento convulso, sin embargo, también estamos viviendo un tiempo de oportunidades para seguir avanzando en el proceso de construcción europeo. Los problemas crean la necesidad. Es impresionante lo que hemos avanzado en los últimos años. Un dato que demuestra lo interesante que es el proyecto europeo es el hecho de que nuevos países hayan entrado en el euro, existan países que quieran entrar a formar parte de la Unión Europea y otros que quieren firmar con la Unión acuerdos de asociación. La realidad es que fuera de Europa hace mucho frío. 

Carlos Uriarte Sánchez, licenciado en Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido Asesor Jurídico en el Parlamento Europeo. Director técnico del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo,además es Presidente de Paneuropa Juventud y miembro del Consejo de la Presidencia de la Unión Paneuropea Internacional.

3. Hace unos meses la gente vaticinaba un greek exit, dañando ya solo con la idea a la imagen europea ¿realmente cuál es el nivel de antieuropeísmo que existe? 


Creo que el antieuropeísmo es un fenómeno minoritario en Europa. Éste viene alimentado fundamentalmente por dos ideologías perversas: el nacionalismo y el populismo. Considero que ambos son fruto de un miedo a la globalización y resultado de la crisis económica. No obstante, los europeístas y los demócratas debemos de estar alertas y advertir a nuestros ciudadanos de los riesgos de estas ideologías, que no son ni mucho menos nuevas. En la actualidad el proyecto europeo continua avanzando gracias a las grandes familias políticas que lideran el Parlamento Europeo: la democracia cristiana integrada en el Partido Popular Europeo, y la social democracia inspiradora del Partido Socialista Europeo. Además de éstas, es de justicia recordar a liberales y verdes. Los antieuropeístas son minoría, pero Europa es tan democrática que incluso en el seno del Parlamento Europeo hay eurodiputados que no creen en ella pero pueden hacer oír su voz. 


La crisis económica ha provocado que renazcan en Europea los egoísmos nacionales, pero al final, la solidaridad Europea venció: Irlanda, Portugal y Grecia fueron rescatados. España sufrió un rescate parcial de su sector financiero sin llegar a ser intervenida. Al final todos se salvaron, el Euro se salvó y mostró su fortaleza y la necesidad nos llevó a avanzar en la unión bancaria, que esperemos sea pronto culminada (con un fondo de garantía de depósitos) y se continúe con la unión fiscal. 

 

4. Con la crisis ha habido muchos cambios a nivel europeo, ¿Qué cree que es lo que más nos ha afectado a los europeos, y que cree que nos da como lección esta crisis?


Efectivamente ha habido muchos cambios a nivel institucional con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Además la crisis demostró que con la creación del euro y de una unión monetaria se necesitaba dotar a ésta de los mecanismos necesarios de supervisión, coordinación y control a nivel europeo. La unión bancaria está prácticamente culminada. Pronto deberíamos de caminar hacia la unión fiscal. 


La crisis ha generado egoísmos nacionales y en ocasiones se ha buscado en la Unión Europea el chivo expiatorio de todos los males. Si algo nos ha enseñado esta crisis es que los grandes retos se afrontan mejor juntos y que la respuesta a la crisis o a las crisis en lugar de arrugarnos debe hacernos más fuertes. Se necesita más Europa. Más mercado interior, más cooperación en la lucha contra el terrorismo, en el control de fronteras, en la gestión de los flujos migratorios y de refugiados, más Europa en la escena internacional y que Europa hable con una única voz. Hoy en día los fenómenos populistas y nacionalistas en Europa son un cáncer para el proceso de integración europeo. 

5. Dentro de eso que has aprendido, ¿resaltarías algún valor en particular que antes no se le hubiese dado importancia y ahora sea una máxima?


En la Unión Europea se van dando pasos lentos pero seguros. A veces hemos avanzado en poco tiempo gracias a las crisis. Como se suele decir a veces, “la necesidad aprieta” y las crisis ayudan a los líderes políticos a alcanzar acuerdos y consensos. La UE es fruto de mucho diálogo y consenso, pues es una realidad muy diversa y plural que aglutina en la actualidad a 28 Estados miembros y a más de 500 millones de ciudadanos. Sin embargo, es un proyecto fundamentado en unos principios y valores que hacen de “lo europeo” algo sólido y atrayente a otras partes del mundo. Valores como la dignidad de la persona, la libertad, la democracia, la solidaridad, el Estado de derecho, son valores irrenunciables para los europeos y son fruto de nuestra herencia judeo cristiana, del derecho romano y de la filosofía griega. 

6. La crisis está siendo un problema, sin embargo ahora se le suma un problema migratorio, en su experta opinión, ¿cuál considera que es la mejor postura de la unión en este sentido? 


Europa necesita una verdadera política migratoria y de asilo común y para ello hemos de dotar de mayores competencias y más medios a FRONTEX (la Agencia Europea de Control de Fronteras). El sistema de Dublín de asilo ha quedado superado por la realidad y ha de redefinirse. Además, el problema migratorio debe de abordarse sin demagogias. La inmigración ha de ser en todo momento legal y ordenada. Debe de trabajarse tanto con los países de origen como de tránsito, para ello, son fundamentales los distintos instrumentos de la política de vecindad y de cooperación al desarrollo. La respuesta ha de ser también a escala europea y ha de abordarse en términos de solidaridad. La propuesta de la Comisión Europea me parece adecuada y equilibrada y un sistema de cuotas obligatorio también. 

7. Para finalizar, ¿de aquí a unos años qué futuro le ampara a la UE? 


Sin duda exitoso, si no los europeos habríamos fracasado. En un mundo globalizado sólo podremos ser relevantes y competitivos si caminamos hacia la federación o los denominados Estados Unidos de Europa. El proyecto Europeo está basado en unos principios y valores y si somos fieles a los mismos podremos inspirar a otros continentes como faro de civilización y progreso en el mundo. 

 

 

 

 

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