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Loterías-privadas intentan competir con menos fiscalidad

Hacienda, mayor premiado en este sorteo de Navidad y Niño con la juventud como principal ausente

Redacción / Actualizado 23 de Diciembre 2019
La Hacienda pública será la mayor beneficiada por el sorteo de Navidad de este 22 de diciembre y por el próximo del niño. Entre los millones de personas comprado de boletos, solo en el primer hay previsto repartir 2.380 millones de euros en premios, pero más del 40% revertirán en la sociedad pública Loterías del Estado y en Hacienda, pese a que en esta ocasión se reducirán los impuestos finales cobrados sobre esos premios.Los apostantes, con la juventud ausente, ignoran el reparto del negocio.

En parte con la complicidad de la ignorancia general y de la falta de transparencia, las probabilidades genéricas de perder son mucho mayores que las de ganar para quienes apuestan en la lotería de Navidad y en la del Niño, al igual que sucede con el resto de los juegos, que se estima mueve en España 41.828 millonesde euros al año ( en torno al 0,9 % del PIB) y que es crecientemente privado (55% el año 2018), frente al 45% atribuido a la parte pública. Los datos fueron recogidos por el Anuario del juego en España 2018 que publicó la empresa Codere en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid, que serán actualizados dentro de unas semanas con el balance de 2019. La empresa cotizada CODERE, Casa de Apuestas Oficial del Real Madrid, fue distinguida este año 2019 por la Asociación de Periodistas Económicos (APIE), junto a la constructora FCC y el gigante digital Amazon entre los premios secante por su falta de transparencia ante los medios informativos  y Norman Sorensen (Codere) en la categoría de Secante.. Al igual que su competir CIRSA, es una multinacional española de referencia en el sector del juego privado no solo español, sino privado, pues solo CODERE gestiona más de 57.130 máquinas tragamonedas, 29.537 asientos de bingo y cerca de 7.700 terminales de apuestas en Latinoamérica, España e Italia a través de puntos de venta que incluyen 148 salas de juego, 1.119 salones recreativos, cerca de 10.000 bares, 602 salas de apuestas y 4 hipódromos.

Aunque en publicaciones como ese anuario se indica que el 92 % de los españoles considera que el juego está plenamente integrado en la sociedad, según una encuesta del Consejo Empresarial del Juego (CEJUEGO), que representa a la patronal, lo cierto es que tanto los apostantes de juegos gestionados por el sector privado como del público, caso de las citadas loterías, ignoran el reparto del negocio y sus mayores probabilidades de perder. La parte pública es gestionada por la Sociedad Española de Loterías y Apuestas del Estado, SELAE, que agrupa a la Lotería Nacional, Primitiva y La Quiniela. Otros actores destacados como los tres anteriores son la ONCE y por otro lado los salones (3.150, que pertenecen a más de 20 cadenas nacionales o regionales), además de otros de casinos, bingos, máquinas de hostelería y el juego crecientemente  'online', competidor de las 199.410 máquinas operativas existentes en España, incluyendo las que se colocan en establecimientos hosteleros (158.573), entre ellas 37.300 máquinas "B" (a cambio de un precio por partida conceden un tiempo para jugar).

Probabilidad iniciales de perder según el % repartido en premios

Las regulaciones estatales y autonómicas se limitan en algunos casos a apuntar los porcentajes de devolución en premios, y dependen según las normas de los distintos juegos. De ellas se desprende que la lotería nacional, como la Lotería de Navidad y la del Niño, destinan un 70% del importe total del valor facial de los billetes de los que consta el sorteo, si bien hay otras variables que influyen en las propabilidades de perder y de ganar para la Hacienda píblica, los gestores  de cada juego y sus apostantes, entre ellas los premios que no llegan a ser cobrados por cualquier circunstancia, el cumplimiento fiscal de cada agente, etcétera.

De los juegos que explota la ONCE, el  Cupón reparte un 55% como máximo  del valor facial de los cupones emitidos, el 7/39 un 55% de la recaudación, el   SuperOnce otro 54% de la recaudación,  Eurojackpot 50% de la recaudación, y los rascas, con sus nomerosas variantes, suelen rondar entre el 55% y el 70% en sus modalidades más caras (10€). Del resto de los juegos privado, como las máquinas, esos porcentajes legales rondan también formalmente entre el 70% y el 80% en las máquinas especiales para salón y videobingos 80%. 

Varios años despues de liberalizarse el juego con motivo de la descentralizacion autonómica, desde los años 80 ya se hablaba de las probabilidades de perder en juegos  privados como los de las 'tragaperras', víctima del fraude y del 'boom'. 

A partir de entonces, algo de transparencia introdujeron las normas regionales y estatales al indicar por ejemplo el Decreto 2110/1998 que según el Reglamento de Máquinas Recreativas y de Azar  casinos, juegos y apuestas deberian tener porcentajes de devolución de premios no inferiores al 40% por 100 del valor facial o de la recaucación. Otros regionales posteriores como en 2007 el Reglamento de Máquinas Recreativas y de Juego de Madrid indicaban ya por entonces que cada máquina deberá devolver un porcentaje de premios de al menos el 80%. 

Las orientaciones que dan los matematicos sobre la probabilidad de ganar se limitan generalmente a los boletos emitidos y a los premios anunciados. Si compras un décimo, tienes solo un 5% de posibilidades de que te toque algún premio de la Lotería de Navidad y, si lo que quieres el 'El Gordo', esta probabilidad que se reduce hasta el 0,001% (una posibilidad entre 100.000 de que te toque), y si compras dos décimos con distintos números, la probabilidad de ganar el premio más esperado del sorteo de la Lotería de Navidad subiría a dos entre cien mil y así sucesivamente, según David Martín de Diego, vicepresidente de la Real Sociedad Matemática Española, quien añade que "todos los números, entre el 0 y el 9 tienen la misma posibilidad de salir en cada bombo del sorteo de la Lotería de Navidad, por lo tanto, cualquier número entre el 00000 al 99999 tiene la misma probabilidad de ser 'El Gordo'". Que te toque el reintegro de la Lotería de Navidad (último número que coincide con el del Gordo)  es lo más probable: asciende hasta un 9,99% si compramos un décimo. 

La Lotería genera unos ingresos al Estado de 2.636 millones al año, más que el Impuesto de Sucesiones, entre la venta de boletos de las diferentes loterías estatales (Nacional, Primitiva, Bonoloto…) y los impuestos a los premiados, según informa Marina Estévez Torreblanca en Eldiario.es, aunque algunos de sus boletos premiados se han utilizado para el blanqueo de capitales; era célebre la suerte en la lotería de Carlos Fabra y José Antonio Roca El año pasado el organismo Loterías y Apuestas del Estado (legalmente Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado, SELAE) vendió boletos de apuestas por valor de 9.000,3 millones de euros, "lo que supone un incremento del 0,93% respecto al ejercicio anterior y nos permite consolidar una senda de crecimiento, en la que tienen un peso destacado los juegos de Loterías y, en especial, la de Navidad", explicaba en la presentación de su memoria el presidente del organismo, Jesús Huerta.Esto supuso que en 2018, una vez descontados los 5.781 millones que se dieron en premios y otros gastos de gestión, personal, financieros, etcétera, las distintas loterías del Estado (la Nacional, Bonoloto, Primitiva, Euromillones….) supusieron ingresos por valor de 2.253,2 millones de euros a la Administración estatal. En esta cantidad se incluyen tanto impuestos propios de SELAE como pueden ser Sociedades, el Impuesto sobre actividades del Juego o la Tasa sobre el juego, como los dividendos distribuidos al Estado como accionista de SELAE (todos los beneficios legalmente distribuibles de SELAE son repartidos como dividendos).A esta cantidad pueden sumarse los impuestos pagados por los ganadores de premios, que alcanzaron los 382,9 millones (la mayoría en concepto de IRPF, como se detalla en el cuadro más abajo). En total se trata de una entrada de ingresos públicos de 2.636,1 millones de euros. Para ponerlo en contexto, es una cantidad superior a la que se obtuvo por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones en el último año con datos disponibles (2017, unos 2.500 millones).

Para esta Loteria de Naviedad, hay dos bombos, el de números que tiene 100.000 bolas y el de premios que tiene 1.807, y todas ellas tienen la misma probabilidad de salir en el sorteo extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional. De los premios o reintegros del sorteo de la Lotería de Navidad, el otro 86 por ciento de los números jugados se quedará sin recompensa económica alguna. Y pese a que se necesitarían 20.000 años de vida para asegurarse al menos uno de los cinco grandes premios, la mayoría de españoles jugará algún décimo en el sorteo de navidad.

El 'Gordo', el premio de mayor valor, asigna al afortunado unas ganancias de 400.000 euros por décimo, de los que sí pagan impuestos. A este le sigue en cuantía el Segundo Premio (125.000 por décimo), el Tercero (50.000), Cuarto y Quinto (20.000 y 6.000, respectivamente). La pedrea, que será cantada este año hasta 1.749 veces, asciende a los 100 euros por billete. El total histórico de los sorteos celebrados desde que se inicio la venta de este juego es de 1206, de ellos el año pasado 52, como en el presente.  

Rebaja fiscal en las loterias públicas que entra en viogr ahora

La novedad fiscal de este año 2019, que reduce algo las probabilidades totales de perder para los apostantes, es que todos los premios inferiores a 20.000 euros no tendrán que pagar impuestos. Así, recibirán el premio íntegro desde los afortunados con el reintegro (9.999 premios de 200 euros),las centenas (495 premios de 1.000 euros) o la pedrea (1.794 premios de 1.000 euros), hasta los décimos con el número anterior y posterior a el ‘Gordo' (dos premios de 20.000 euros, si están divididos en décimos).

Esta modificación de la ley no solo ha afectado al sorteo extraordinario de Navidad, sino también al del Niño y a todos aquellos premios organizados por Loterías y Apuestas del Estado. Es decir, Lotería Nacional, La Primitiva, Bonoloto, El Gordo de la Primitiva, Euromillones, La Quiniela, Lototurf, Quintuple Plus y El Quingol. También, a los premios de la Cruz Roja y la ONCE.

Por el contrario, el resto de los premios tales como apuestas deportivas, bingos, concursos de tv, etc. deben constar en la renta como ganancia patrimonial que no deriva de transmisiones patrimoniales. De este modo, tributan en la base imponible general de la declaración de la renta junto con el resto de ingresos obtenidos en el mismo año.

La otra ventaja de esta rebaja fiscal es que "la tributación no es acumulable", y si una misma persona gana tres premios de 10.000 euros cada décimo, todos ellos estarán libres de impuestos", según declarço Melisa Sáez, abogada de ARAG, a LegalToday. En caso de que se trate de un único premio de 25.000 euros, tan solo se deberá tributar por el importe que supere la cantidad exenta. Es decir, los 5.000 euros.Esta retención de IRPF la sustrae de forma automática Loterías y Apuestas del Estado y la ingresará directamente a Hacienda. Por lo tanto, el afortunado recibirá el premio con el impuesto descontado.

Estimaciones de la Loterias y Apuestas del Estado

Pese a que la mayor aportación fiscal a Hacienda es la que hacen estas loterias públicas a través de la sociedad pública SELAE, el sector solo contribuyó a las arcas públicas según los datos del ultimo anuario citado con 1.657 millones de euros en impuestos específicos (tasa de juego), cantidad a la que hay que sumar los impuestos derivados del desarrollo de su actividad económica como, por ejemplo, las cotizaciones a la Seguridad Social. Cantidad que se debe comparar con los citados 41.828 millones de euros en ingresos. 

De esa cantidad total de impuestos, de 450 millones se tuvieron que hacer cargo los ganadores de premios y otros 1.207 millones las empresas.Por comunidades autónomas, el juego en Cataluña es el que suma más dinero en impuestos específicos (212 millones de euros) mientras que la que menos es La Rioja (7 millones).

En su última memoria 2018, la SELAE reconoce el descenso de sus ingresos totales, al margen de sus aportaciones a Hacienda, según el gráfico anterior. "Todos somos beneficiarios de Loterías, bien sea a través de nuestra aportación a los fines públicos a través de los ingresos del Estado (que en 2018 ascendió a 2.253,2 millones de euros), bien sea por nuestra política de colaboración en los ámbitos sociales, culturales o deportivos (a los que se destinaron en el año 2018, 26,9 millones de euros), o por los 5.781,1 millones de euros destinados a premios en el pasado ejercicio", dice al respecto su nuevo presidente.

Pero aún así no todos sus márgenes van directamente a Hacienda, pues SELAE indica dedicó 19 millones de euros a cubrir las necesidades de entidades de interés público y social, tales como Cruz Roja Española; Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), y Cáritas. De estos programas dice que se han beneficiado directamente más de 674.610 persona.

La SELAE dice que apoya también al mundo educativo-cultural a través de diferentes acuerdos de colaboración y patrocinio con distintas entidades. A través de diferentes acuerdos de colaboración apoya iniciativas y actividades educativas, culturales y de investigación. En el año 2018 apoyó al respecrto a la Fundación Hospital Niño Jesús, al Colegio San Ildefonso, al Teatro Real y al Museo de la agencia EFE.

Por informaciones como estas SELAE ocupa la posición 19 del índice de Transparencia Internacional de Empresas para la responsabilidad social y sostenibilidad.

Bancos y medios de pago tambien se benefician

El cobro del premio se deberá hacer en la Administración de Lotería, si son cuantías inferiores a 2.000 euros. Para importes iguales o superiores, el ganador deberá acudir a las entidades financieras concertadas con Loterías y Apuestas del Estado, que como en los ingresos y pagos por salud y educación tambien se benefician del negocio a través de comisiones, tipos de interés o captación de nuevos clientes. En el caso de participaciones, la cantidad se reclama a la entidad, el colegio o el lugar donde se hayan comprado.

Igualmente, empresas intermediarias de los medios de pagos también se benefician del juego, e incluso aparecen sus logos en las paginas oficiales de Loterias y Apuestas del Estado, caso de Visa, MasterCard y Paypal. 

 

Los mayores de 60 años, los que más gastan en lotería
Los jóvenes no regalan lotería y tampoco la consumen, mientras que los mayores de sesenta años son el segmento que más dinero se gasta en ella por Navidad (más de 60 euros), según datos de la empresa Ventura24 sobre el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad (2017). «Para la gente de cierta edad, es difícil prescindir de un hecho que has visto y has repetido toda la vida y que está arraigado en tu imaginario», afirma Francesc Núñez, sociólogo y profesor de Humanidades de la UOC, en una información de Núria Bigas Formatjé que presenta a los mayores de 60 años como los que más gastan y recuerda que uno de cada tres españoles ha regalado lotería a familiares y amigos, según una encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Regalar un décimo es un clásico, pero solo para una parte de la población. Así, .
Comprar lotería, además, es un fenómeno repetitivo, porque según Núñez, genera «obligaciones por miedo». Si siempre se compra el acabado en 5 o el número del trabajo, seguramente este año se volverá a comprar el mismo número por el miedo a que, esta vez, sí toque. «Con la lotería este pensamiento negativo existe y por eso este segmento procura gastarse el mismo dinero que en años anteriores, no fuera caso de que tocara y entonces se recibiera menos dinero», detalla Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, experta en educación financiera.
Así, entre las principales motivaciones para participar en la lotería hay el compromiso con la casualidad («compro siempre el mismo décimo»), el pensamiento negativo («siempre juego, porque si no juego va a tocar»), la envidia social, el miedo («voy a convertirme en el único que no compra lotería en el trabajo») y la tradición familiar o el consumo social.
Compartir un boleto como gesto de unión entre iguales
Durante las Navidades, al 50% de los encuestados les habían regalado algún décimo o participación, y uno de cada tres había regalado a su vez lotería a familiares y amigos, según una encuesta de la OCU de 2015. «Este gesto, que está más arraigado en las generaciones de más edad, tiene una dimensión social, de generosidad: das dinero y además demuestras que quieres compartir una ilusión o el premio, si fuera el caso», explica Núñez. Según una investigación publicada en la European Sociological Review titulada «Embedded Play: Economic and Social Motivations for Sharing Lottery Tickets», compartir un boleto es en realidad un ritual de interacción, «un encuentro social que se repite periódicamente y que está lleno de simbolismo y contribuye a la unión de los individuos en grupos sociales de iguales (por ejemplo, amigos, compañeros de trabajo) o en grupos más estructurados, como la familia».

Los jóvenes no compran, esperan que los padres compartan el premio

Aunque el perfil del comprador habitual de lotería tiene entre 30 y 49 años, los más derrochadores son los mayores. «Se podría pensar que el hecho de que hayan solventado las deudas —tener la vivienda o los créditos pagados—, los hace más derrochadores, pero sus ingresos son mucho menores que cuando estaban trabajando y pagaban la hipoteca», afirma Ruiz-Dotras, también investigadora del grupo DigiBiz de la UOC.
Los jóvenes están en el otro extremo: «Este segmento dispone de menos ingresos; además, esperan que si el premio le toca a sus padres lo compartirán con ellos, y no tienen tanta tradición en la compra de lotería». En esta misma línea, Núñez considera que no es un hábito que forme parte de su imaginario, ni demasiado presente en sus vidas.
Cuanto más pobres nos consideramos, más gastamos en lotería
Según datos de 2010, durante la crisis económica, la participación en el Gordo de Navidad no sufrió ningún descenso. «En épocas de crisis las expectativas que tiene una persona de que le toque la lotería son más elevadas», advierte Ruiz-Dotras. Parece que cuanto menos dinero se tiene, más se busca. «Lo que se conoce como soñar despierto o daydreaming es una fuente inagotable de emociones placenteras y de satisfacción, y en una época de vacas flacas aún apetece más esta ensoñación», considera el sociólogo.
«Cuanta más necesidad económica se tiene, en lugar de tener en cuenta la parte racional del cerebro, que dice que las probabilidades son pequeñas y que no han variado respecto al año anterior, se escucha la parte más emocional», explica Ruiz-Dotras. Un estudio llevado a cabo por la Universidad Carnegie Mellon en los Estados Unidos por el neuroeconomista George Loewenstein demostró que los individuos que se consideran más pobres gastan el doble en lotería que aquellos que tienen economías más saneadas.

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