jueves,30 junio 2022
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Presuntamente, por causas naturales

Hallado muerto en su despacho un profesor

Ine.es
El profesor José María López García, de 36 años, fue hallado ayer sin vida en el despacho que ocupaba en la Facultad de Geológicas de la Universidad de Oviedo. Según fuentes al cercanas al caso, el cadáver fue hallado en torno a las siete de la mañana.

José María López García fue hallado boca abajo en el suelo, a poca distancia de su silla, y sobre sus propios vómitos. Tras varios análisis de la Policía científica, el cadáver fue traslado al tanatorio. Hoy será incinerado.

El profesor y doctor del departamento de Física de la Universidad de Oviedo José María López, de 36 años, fue hallado ayer sin vida, en torno a las siete de la mañana, en su despacho, en la Facultad de Geológicas. Al parecer, no era la primera vez que el docente decidía pasar la noche en su oficina.

Según fuentes policiales, y sin que al cierre de esta edición se hayan facilitado datos sobre la causa del fallecimiento, «todo apunta a que la muerte le sobrevino a José María López de forma natural ya que no presentaba signo alguno de violencia que evidenciase lo contrario; y por las pruebas recogidas se descarta el suicidio».

El cadáver de José María López fue hallado por las limpiadoras hacia las siete de la mañana, cuando se encontraban trabajando en este edificio de la Universidad de Oviedo, en el campus de Llamaquique.

El cuerpo del profesor, según testigos presenciales, fue hallado boca abajo, en el suelo, a poca distancia de su silla y junto a sus propios vómitos. Al parecer, los primeros indicios evidenciaban que el docente había fallecido horas antes, quizás por un problema cardiaco o un fallo multiorgánico. Amigos y conocidos del profesor aseguran que era una persona que padecía depresiones.

Un buen profesor

Tras conocer la fatal noticia, amigos del fallecido, incluidos compañeros llegados de Santander -donde reside el que fuera su director de tesis-, acudieron inmediatamente a la Facultad para conocer de primera mano lo sucedido, un hecho que mantiene consternado a profesorado y alumnado.

Algunos de los universitarios a los que José María López dio clase le calificaban ayer como «una buena persona con tendencia a la depresión pero incapaz de quitarse la vida». Otros le definían como «alguien reservado, comprensivo y buen profesor, pero callado; de esas personas a las que no les gusta hablar ni una palabra más de la cuenta». Todos coinciden en que era un buen profesor.

En la identificación del cadáver intervino la Policía científica del Cuerpo Nacional de Policía, aunque también acudió una ambulancia cuyos facultativos no pudieron más que certificar la muerte del docente. Una vez identificado, el cadáver de José María López era trasladado al tanatorio de San Salvador. Hoy será incinerado en la intimidad.

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