lunes,17 enero 2022
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In memoriam de Desmond Tutu, libertador de cuerpos y almas

Olivier Herrera Marín, poeta y empresario
Del arzobispo anglicano Desmond Tutu, fallecido esta Navidad a los 90 años y que en la década de 1980 destacó en su lucha contra el apartheid en Sudáfrica, dijo el presidente Mandela: "Su cualidad más característica es su disposición a adoptar posturas impopulares sin miedo y esa independencia de criterio es vital para una democracia próspera". Lo recuerda el poeta y empresario Olivier Herrera Marín en el articulo que sigue enviado a la redacción de Ibercampus.

La necesidad agudiza la inteligencia para poder sobrevivir y crecer en un medio adverso. La lucha por el conocimiento, él bienestar y la LIBERTAD, la defensa de la propia  IDENTIDAD y DIGNIDAD, crea el caldo de cultivo, las condiciones para que en un tiempo y espacio dado, las mentes más abiertas, libres y lucidas, ajenas al sectario y maniqueo dogmatismo, necio fundamentalismo, puedan hallar las respuestas validas en la praxis del desarrollo de las ciencias, las fuerzas productivas y los conflictos sociales y políticos, y saber analizar y resolver cada situación concreta, a partir del estudio de las experiencias negativas y positivas, equivocaciones y aciertos, hasta provocar el salto cualitativo y avanzar la ciencia y la historia a pasos de gigante, apareciendo en diferentes épocas y lugares de la Tierra estadistas, educadores y dirigentes de masas de la talla de Bolivar, Artigas y San Martín, Martí y Zapata, Gandhi, Mandela y Tutu.

Los Maestros universales honran al género humano al enseñarle de CRISTO y Espartaco hasta hoy, a SER y SOÑAR, PENSAR y ESTAR, HACER y VOLAR para poder alcanzar el cielo. Con Gandhi, renace el VALOR y el PODER invencible e imparable del verbo AMAR frente a Odiar, palabra de Cristo hace 2000 años, y de los verdaderos cristianos, ayer y hoy, que denuncian y combaten todas las formas de esclavismo y opresión de las dictaduras y los imperios. Hoy, mediante la toma de conciencia y la formación política de la Sociedad Civil, con la inalienable libertad de expresión, prensa, asociación y manifestación pacífica, y las diez palabras de dos manos abiertas y tendidas, PAZ LIBERTADAMOR SOLIDARIDAD, IDENTIDAD y DIGNIDAD, DEMOCRÁCIA PARTICIPATIVA JUSTICIA SOCIAL.

El poder político se conquista democráticamente en las urnas con el voto del pueblo libre y soberano, y se defiende, con coraje y firme determinación en el parlamento, en la calle, y allí, donde sea preciso, que El Pueblo Unido Jamás Será Vencido, si asumimos, que el pueblo no es de izquierdas ni es de derechas, que es y será siempre Uno y Plural, diverso, y necesita que cada uno de sus hijos de lo mejor sí mismo a propios y extraños, iguales y diferentes. Si no queremos ser nadie, nada, hay que dialogar y llegar a acuerdos, para crecer y avanzar codo en codo, mano en mano, unos y otros, sabiendo que nos complementamos y necesitamos para hacer frente a la espantosa codicia, la insolidaria e inhumana represión social, política y económica del GRAN PODER político-económico-militar (con pies de barro) que no respeta nada ni nadie, ni los DDHH ni el vientre sagrado de la Madre Tierra.

No han muerto ni morirán Mahatma Gandhi, Nelson Mandela y Desmond Tutu, que renacen al morir e ir más lejos alumbrándonos el camino de las estrellas. Cuando Mandela se convierte en presidente de Sudáfrica, le pide a Desmond Tutu que se haga cargo de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, y mediante el diálogo y el perdón, pasé la página, una vez leída por todos y bien archivada en la memoria.

La huella imperecedera del paso por la tierra de Desmond Tutufaro, conciencia moral de Sudáfrica, permanecerá grabada en la memoria colectiva de todos los pueblos de la Pachamama, escrita en versos y música, letras de poemas y canciones de lluvia y viento, amor y vida. El arzobispo anglicano de manos abiertas, pequeño de estatura, flexible e irrompible como el junco, ha sido de una altura de miras, grandeza y firmeza del espíritu inmensurable. De él, dijo Mandela: «Su cualidad más característica es su disposición a adoptar posturas impopulares sin miedo y esa independencia de criterio es vital para una democracia próspera.

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