miércoles,17 agosto 2022
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Estrategia Española de RSE 2014-2020

Integrar la RSE en la educación, la formación y la investigación

Redacción
El Pleno del Consejo Estatal de RSE (CERSE), presidido por la Ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, aprobó ayer la Estrategia Española de RSE 2014-2020. Partiendo de seis principios, como son la competitividad, la cohesión social, la creación de valor compartido, la sostenibilidad, la transparencia y la voluntariedad, la estrategia tiene por objetivos principales promover la RSE como elemento impulsor de organizaciones más sostenibles, entre otros puntos.

Así, también tienen como objetivo integrar la RSE en la educación, la formación y la investigación; el Buen Gobierno y transparencia; la gestión responsable de los recursos humanos y fomento del empleo o impulsar la inversión socialmente responsable e I+D+i, entre otras.

La estrategia quiere ser una herramienta de orientación y de apoyo al desarrollo de prácticas en el ámbito de la RSE para todas las empresas, las Administraciones Públicas, y las diferentes organizaciones públicas y privadas. Entre otras cosas, para “contribuir al desarrollo sostenible de la sociedad española, impulsando modelos de gestión responsables que velen tanto por la competitividad y crecimiento de la economía, como por el desarrollo de las personas y el respeto por el medio ambiente”. El documento definitivo, elaborado por la asociación sin ánimo de lucro dedicada al fomento de la RSE, Forética, toma en consideración la RSE como un elemento para contribuir a mejorar la capacidad de recuperación de la economía española y "restablecer la confianza perdida", atendiendo a las características del tejido empresarial español, con un predominio de la pequeña y mediana empresa.

Por ello, entre los retos planteados se encuentra el hecho de reforzar los compromisos de las empresas y de las Administraciones Públicas con las necesidades y preocupaciones de la sociedad española, entre las que se encuentra la generación de empleo; ayudar a las empresas, a través de su sostenibilidad, a ser más competitivas, y a las administraciones más eficientes y, por último, potenciar aquellos programas de responsabilidad social que impulsen la credibilidad internacional y la competitividad de la economía española, junto a la sostenibilidad y la cohesión social. A su vez, el documento tiene en cuenta iniciativas emblemáticas en el marco de Europa 2020, referentes al ámbito, y se enmarca en el objetivo del Gobierno, plasmado en el Plan Nacional de Reformas, de impulsar iniciativas destinadas a fortalecer la economía española y avanzar hacia la consecución de un crecimiento inclusivo y sostenible.

La trayectoria en materia de RSE de las grandes empresas españolas es destacada, pues han ocupado, y ocupan, puestos importantes en el ranking de aquellos índices que valoran el desempeño en materia de sostenibilidad, llegando incluso a liderar el ranking mundial de su sector. En esta línea, cabe destacar el Dow Jones Sustainability Index (DJSI) y el FTSE4Good Index. Por su parte, la Administración también ha desarrollado, a lo largo de la última década, distintas iniciativas públicas destinadas a promover la responsabilidad social de las empresas, tanto desde el ámbito de la Administración General del Estado, como desde el autonómico, en materia de igualdad, sostenibilidad, transparencia o empleo juvenil.

“Al asumir su responsabilidad social, las empresas pueden granjearse una confianza duradera de los trabajadores, los consumidores y los ciudadanos que sea la base de modelos empresariales sostenibles. Esta mayor confianza permitiría a las empresas innovar y crecer”, destaca el documento. Y añade que, “teniendo en cuenta el contexto socioeconómico actual, resulta oportuno incidir en aquellos aspectos de responsabilidad social empresarial que pueden mejorar los indicadores más relacionados con la productividad y credibilidad de las empresas”, un factor que puede influenciar positivamente en la competitividad de las entidades y, por ende, del país.

Líneas de actuación y plan de medidas

En primer lugar y en relación a la promoción de la RSE como elemento impulsor de organizaciones más sostenibles, se trabajará a través de la sensibilización de las empresas; impulsando programas de orientación para pequeñas y medianas empresas y entidades de la Economía Social sobre temas relacionados con la responsabilidad social de las empresas o manteniendo la adhesión a la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven y la obtención del sello de "Entidad Adherida", entre otros.

Otro objetivo es el de integrar la RSE en la educación, la formación y en la investigación. En este sentido, se elaborarán contenidos específicos, que se impartirán según el nivel educativo, o se prevé el establecimiento de redes de investigación interdisciplinarias o potenciar las cátedras y los estudios de postgrado relacionados con esta materia, entre otros. Por otro lado y en materia de Buen Gobierno, se promoverá el desarrollo de un nuevo marco de gobierno corporativo, se fomentará la fiscalidad responsable y, para combatir la corrupción, se fomentará la implantación y desarrollo de programas de transparencia, integridad y lucha contra la corrupción en las organizaciones.

Sobre recursos humanos y empleo, se fomentará la diversidad en las plantillas, la conciliación laboral y personal, la salud en los centros de trabajo o se favorecerá la contratación de personas en riesgo de exclusión social o la contratación indefinida. A su vez, y para impulsar la inversión socialmente responsable e I+D+i, se elaborará una guía de buenas prácticas o se fomentará la utilización de la ISR por los Fondos de Pensiones de Empleo. Todo ello, apostando también por la inclusión de la RSE en toda la cadena de suministro.

Se fomentará también el consumo responsable, introduciendo medidas para sensibilizar, concienciar y hacer partícipe al consumidor en su toma de decisiones, para “la promoción de una sociedad más sostenible, ecológica y solidaria”, extendiendo, entre otros, la utilización del etiquetado como instrumento de información al consumidor.

Por último, el documento también apunta al respeto al medio ambiente, optando por reducir el impacto medioambiental de las compañías o implementando programas de protección de la biodiversidad, prevención y gestión de residuos o reducción de emisiones. A estas, se suman también objetivos para fomentar la cooperación al desarrollo, mediante la difusión y consideración de actividades de Acción Social de las empresas y organizaciones, por ejemplo.

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