domingo,28 noviembre 2021
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Entrevista a Jesús Lizcano

´La corrupción inmobiliaria en España es preocupante´

la razón
La corrupción ha calado en el inconsciente colectivo de los españoles. Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional en España y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, considera que hay que poner punto y final a este escollo.
P.- ¿Considera que los gobiernos hacen todo lo que está en sus manos para luchar contra la corrupción?. Y, en concreto, ¿qué le parece el español en este sentido?
R.- Creo que los gobiernos pueden hacer mucho más de lo que hacen a la hora de luchar contra la corrupción; y esta no es una percepción sólo mía, sino que es una opinión que se pone de manifiesto en el Barómetro Global de la Corrupción 2006, que publicamos en Transparency International. En la inmensa mayoría de los países, una buena parte de los ciudadanos opina que su gobierno debería dedicar un mayor esfuerzo a luchar contra la corrupción. En España concretamente, sólo el 33% de los encuestados considera eficaz o muy eficaz la actuación del Gobierno en la lucha contra esta lacra y, aunque lo mismo sucede en otros muchos países, no por ello deja de ser preocupante.

P.- En la presentación del citado Barómetro, usted habló de la necesidad de un Pacto de Estado para luchar contra la lacra de la corrupción.

R.- Efectivamente, creo que la lucha contra la corrupción ha de ser amplia y consensuada, y es por ello que el Gobierno español debería propiciar un Pacto de Estado contra la corrupción, ya que el problema es mucho más complejo y extenso en el tiempo que el periodo o duración de un solo Gobierno, siendo además un problema generalizado que alarma a los ciudadanos.

  

P.- Teniendo en cuenta el actual escenario político, ¿ve realmente posible ese Pacto de Estado?
R.-Un Pacto de Estado siempre es posible en función de la voluntad de los políticos, pero también en función de la opinión y la presión que los ciudadanos podamos hacer sobre ellos para mostrarles esa necesidad de entendimiento. Sería bueno que vieran la necesidad de cambiar su chip político y modificar sus coordenadas de cara a esa tarea sinérgica y de coordinación que buscan los ciudadanos, sea cual sea su color político; en ese sentido, considero posible el Pacto, aunque no fácil de conseguir.

 P.-¿Hasta qué punto es importante el papel de los partidos políticos en la lucha contra la corrupción?

R. -Creo que decisivo, ya que los partidos son los que controlan el poder legislativo y el poder ejecutivo, los dos ejes fundamentales para combatir la corrupción, un problema que afecta a todos los ciudadanos, a la generalidad de las instituciones, y como se puede ver últimamente, a todos los partidos políticos.

P.- ¿Qué medidas serían las más efectivas para erradicarla definitivamente?

R.- Bueno, los partidos políticos no pueden controlar a todos sus militantes, pero si se decidieran a luchar firmemente contra la corrupción, a través del Pacto que antes mencionaba, y establecieran unos protocolos y sanciones muy estrictas, sería mucho más difícil la existencia de esa corrupción, y más difícil todavía sería que algunos lo argumentaran -como ocurre en numerosos casos- como una necesidad o financiación de su partido o de su Ayuntamiento, cuando normalmente son fondos que acaban en bolsillos particulares.

P.- España tiene un índice importante de corrupción urbanística…

R.- Efectivamente. De hecho, en el Índice de Percepción de la Corrupción 2006, en el que se lleva a cabo una clasificación de 163 países, España, aunque ocupa un puesto más o menos adecuado (el 23), ha venido descendiendo en la puntuación. En 2004 obtenía una puntuación de 7,1, mientras que en el año 2005 bajó a 7,0, y en este último ha vuelto a descender hasta el 6,8. A diferencia de otros países, en los que desgraciadamente la corrupción se extiende de forma generalizada al poder legislativo y al Gobierno, aquí se focaliza de forma muy preocupante en el sector urbanístico, y ello hace que esta calificación general haya ido cayendo, lo cual es una tendencia alarmante y que resulta necesario corregir.
P.- ¿Cree que la guerra de acusaciones entre PP y PSOE es una manera constructiva de luchar contra la corrupción?
R.- Esta batalla de acusaciones, demasiado crudas y alarmantes, no es un buen ejemplo ni la mejor forma de vender la actividad política. Los políticos deberían abandonar esa gresca permanente y centrarse en dar una imagen de competencia continuada y positiva en solucionar los problemas que tiene la sociedad.

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