martes,7 diciembre 2021
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Don Quijote

La economía a finales del XVI

Futurolandia
La lectura de El Quijote nos proporciona una visión muy parcial de la economía a finales del siglo XVI . Primero, porque sus andanzas discurren por apartados caminos, sin tocar casi ciudad alguna, en unas tierras de La Mancha en que nos topamos, casi siempre, con rebaños, agricultores y algunos mercaderes deambulantes.

Pero, sobre todo, porque el idealismo quijotesco está  muy alejado de dineros y negocios. Como corresponde a un idealista caballero andante "desfacedor de entuertos". Su fuerza está en sus palabras y, si es necesario, en sus armas; nunca en sus dineros ni en su sabiduría sobre cómo funciona el mundo real. Desde el principio, cuando no puede pagar a un ventero, se asombra de sus exigencias:

Preguntéle si traía dineros; respondió que no traía ni blanca (moneda sin valor equivalente a la mitad de un mísero maravedí) porque él nunca había leído en las historias de caballeros andantes que ninguno los hubiera traído. A esto dijo el ventero que se engañaba: que puesto caso que en las historias no se escribía. por haberles parecido a los autores de ellas que no era menester escrebir una cosa tan clara y tan necesaria de traerse como eran dinero… llevaban bién herradas (repletas) las bolsas por lo que pudiera sucederles.

Al volver a casa y antes de emprender su segunda salida, dió orden de buscar dineros y vendiendo una cosa y empeñando otra y malbaratándolas todas llegó a una razonable cantidad.  

Antes de meternos en terrenos económicos más complejos, creo que lo primero es aprender a contar en escudos, ducados, reales y maravedíes, las monedas de aquellos tiempos. Después comentar, por encima, el papel de juros, censos o títulos de comercio y revisar el papel de los agentes financieros y productivos.

La moneda de oro, para pagos importantes y atesoramiento, era elducado (aunque algunos seguían haciendo sus cuentas en escudos, de valor muy similar y que venía utilizándose desde tiempos de los Reyes Católicos).

Como referencia de valor, a Cervantes le indemnizaron con 22 ducados por sus heridas de guerra en Lepanto, la mitad del sueldo anual de un capitán. Una buena cátedra en la Universidad de Salamanca suponía unos ingresos anuales de 200 ducados; pero un estudiante podía vivir con apenas un par de ducados al mes. Entre sus aventuras, cuentan a Don Quijote que han condenado a galeras durante cinco años a un reo por una falta de 10 ducados.

Para transacciones menos importantes se utilizaba elreal de plata (11 reales por ducado) y para las muy reducidas el maravedí (375 por ducado). En unas de sus primeras aventuras, Don Quijote rescata al criado de un agricultor al que estaba apaleando y obliga a este a pagar el sueldo atrasado a siete reales por mes.

Otra referencia es el valor de un ficticio original en árabe de El Quijote  (que el autor sólo habría traducido) que compra en el barrio judío de Toledo, como un legajo de papeles viejos, por medio real, aunque hubiera pagado, gustoso, hasta seis.

El maravedí (y no digamos la blanca) se utiliza para compras de muy escaso valor. Refiriéndose a Dulcinea, Sancho reconoce que"no vale dos maravedíes"  como posible futura gobernadora consorte de una ínsula que le promete Don Quijote.

Pero pasemos ya del valor del dinero, al complejo proceso económico que determina cómo se produce y distribuye la riqueza. En toda Europa, del orden del 70% de la población  dependía directamente de la agricultura, para su supervivencia, a finales del XVII y principios del XVIII. Añadamos ganadería, intercambio de mercancías y materias primas para la industria textil y algo de minería, construcción (en particular naval) o algunos servicios y tendremos un retrato bastante completo de los trabajos del momento . Una parte de estas producciones se autoconsumía  o se intercambiaba en ferias y mercados más o menos locales y frecuentes.

Acordes con este tipo de actividades, las aventuras de Don Quijote se desarrollan con trabajadores del campo (labradores, pastores, cabreros…), con oficios relacionados con el traslado de mercancías o personas (venteros, arrieros, mozos de mulas,…) o con oficio o servicios trashumantes (cardadores de paños, vendedores de agujas, barberos,…).

Sin embargo, la visión y entorno del hidalgolimitan sus referencias a actividades económicas claves para el gran imperio español del momento. Estamos en tiempos de los cuantiosos envíos de oro y plata desde las nuevas tierras americanas, de un Estado endeudado, de una amplia parte de la población acostumbrada a malvivir sin trabajar. Me remito al post que dediqué a los avisos de la llamada Escuela de Salamanca y, en particular a las opiniones de Tomás de Mercado (https://www.antoniopulido.es/salamanca-y-su-universidad-fray-luis-y-mercado/):

"-Las guerras siempre han de ser motivo de preocupación para todos, aunque puedan responder a la justa causa de defender la doctrina católica frente a protestantes o musulmanes. La rebelión empezada en nuestros Países Bajos hace una par de años nos está llevando a enormes ejércitos y gastos militares sin precedentes. Nuestro ejército tiene unos 200.000 efectivos y es, con mucho, el más grande de Europa, pero lo pagamos con una sangría de dinero que está endeudando a nuestra Hacienda.

-¿Pero un país rico como España, no puede mantener los gastos que conlleva administrar todo un Imperio?, -me atreví a preguntar sin ninguna convicción.

-Mire, licenciado, sólo la deuda exterior (principalmente a banqueros alemanes, genoveses o portugueses) durante el reinado anterior del Emperador Carlos, alcanzó los 37 millones de ducados. Para que se haga una idea de su magnitud, esta cifra supera en dos millones al valor de todos los metales preciosos asignados a la Corona que llegaron a Sevilla en esa época. Y el deterioro financiero del Reino continúa con nuestro monarca Felipe II al que dios guarde muchos años.

-Pero Fray Tomás, eso explica solamente una parte de las dificultades que parecen existir. Si el monarca tiene derecho al quinto de la producción de metales, ¿qué ocurre con el resto?

-Castilla y los otro reinos de la Corona han ido apartándose de la producción de bienes, como nuevos ricos que ven sus bolsas llenas de ducados y reales ganados por el rendimiento de juros y censos. Nuestros hidalgos (sólo aquí en Sevilla hay más de 6.000) viven sin crear directamente riqueza, como es obligado por su condición. Pero, cada vez más, el mundo del comercio y los intercambios monetarios va imponiéndose sobre la actividad de los agricultores o de los artesanos.

-Es decir, ¿qué compraremos fuera, con el oro y la plata que nos regala el Nuevo Mundo, lo que no producimos dentro?

-Así es, hijo mío. Aquí hay falta de muchos productos y los precios no paran de subir. A la Corona no le queda otro remedio que tratar de impedir que salga del país lo escaso que producimos y cambiar nuestro exceso de metales por nuestra falta de alimentos, vestido u otros bienes.

-¿Pero entonces, Fray Tomás, el oro y la plata del Nuevo Mundo, quedará finalmente en manos de otros países?

-Justa apreciación. De hecho, hoy día Sevilla va reduciendo su papel a ser el punto de reparto de esa riqueza en metal. Mientras, otras ciudades como Amsterdam van acumulando oro y plata y van creciendo en su importancia para el comercio y los pagos internacionales."

Aparte del decisivo condicionamiento económico del sector público, no puede entenderse la creación y distribución de riqueza de aquellos años sin el entorno financiero tanto interior como internacional. Don  Quijote hace sólo una referencia de paso a las cédulas o letras de cambio(capítulo XXIII)  cuando le pide paciencia a Sancho Panza por sus penurias económicas "prometiéndole de darle una cédula de cambio para que le diesen tres en su casa de cinco que había dejado en ella"

Aparte de las letras de cambio, una parte importante de las finanzas de instituciones y personas tenía que ver con juros y censos. Hasta la mística Teresa de Jesús echaba mano de estos instrumentos financieros.En mi post (https://www.antoniopulido.es/teresa-de-ahumada-su-faceta-empresarial-en-la-espana-del-xvi/)recogía el planteamiento financiero de sus casas de oración:

"-Contamos en primer lugar con la solidaridad de nuestras casas de oración ya establecidas. Además, con las dotes de nuestras profesas y, por último, con el rendimiento de juros y censos. Si quiere, le puedo detallar como he comprado el pasado año nuestra casa en Toledo.

-Seguro que será de mi interés -respondí.

-Bien, licenciado, pues la casa de Toledo nos costó 12.000 ducados en total. De ellos sólo poco más de 200 ducados lo dimos en dinero contante y sonante. El resto fueron censos, juros y libranzas, por este orden de importancia.

Recordé, de mis lecturas preparatorias del viaje, que los censos eran documentos acreditativos de deudas que tenían como base la hipoteca de unos bienes físicos o de rentas aseguradas. Por su parte, los juros eran una especie de deuda pública que garantizaba un cobro anual de los ingresos de la Corona sobre los que se establecía el juramento de cesión, hasta la devolución del dinero prestado. Las cédulas o libranzas eran unos certificados de pago que señalaban un compromiso en fecha y lugar determinado.

-Por curiosidad y para que termine de entender el funcionamiento de sus finanzas, ¿podría concretarme de qué tipo de juros, censos y libranzas se trata?

-En el caso de Toledo se trataba de un juro sobre las alcábalas de la ciudad por valor de 600.000 maravedíes; cuatro censos, de una media de otros 600.000 maravedíes cada uno, sobre un colegio, una dote y dos vecinos de la propia ciudad; y 200.000 maravedíes de una cedula contra otro vecino de Toledo a pagar el mismo año de la compra, aparte de unas cargas aceptadas que tenía el propio edificio y que se descontaron del pago efectivo.

-Pero, ¿qué seguridad de cobro tenían esas deudas para que se acepten como equivalente a metálico? -insistí a riesgo de mostrar mi ignorancia.

-El juro sobre alcabalas es de cobro seguro al estar garantizado por esos impuestos sobre las ventas de mercancías en los mercados. Además, sigo en general la norma de no tener juros cuyo lugar de cobro esté a más de cinco leguas a la redonda de una casa de oración. El resto está avalado por las propiedades que respaldan los censos y, sobre todo, por el honor de los deudores." 

Mucho quedaría por comentar sobre la economía en la que se desarrollaron las aventuras del Ingenioso Hidalgo(Mesta, distribución del esfuerzo fiscal, esclavitud e injusticia social, el papel de los banqueros españoles e internacionales,…), pero ya he sobrepasado la extensión razonable de un post. Dejaré algunas de estas cuestiones para  mi próxima conversación virtual con D.Q.

Antonio Pulido http://www.twitter.com/@PsrA

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