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Las reformas Trump estancan el motorUSA en vez de relanzarlo

La economía de EEUU se recupera con la global, pero no crece ni la mitad del 3% anunciado

Armengol Mbá
El presidente Trump tiene una larga lista de espera de propuestas económicas para ser aprobadas por el Congreso, con el objetivo de relanzar la economía y crecer al 3% durante los próximos 10 años. El primer trimestre lo hizo a una tasa anualizada del 1,2%, medio punto más de lo que se anticipó hace un mes, al cumplír sus primeros 100 días de mandato. Aún así el ritmo actual es insuficiente para sostener las prioridades, y Moody´s prevé que las economías del G20 crezcan un 3,1% en 2017 y 2018.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sentado la base de su agenda política para alcanzar ese 3% durante 10 años en la promesa de un profundo recorte de impuestos, la revisión de los tratados comerciales que Washington mantiene con otros países y la relajación reguladora en un amplio grupo de sectores, como el financiero y el energético. Todo ello, si finalmente se consigue el respaldo legislativo requerido en algunas de las propuestas, lograría que la mayor economía del mundo experimentase de nuevo un boom similar al registrado en la era de las dot.com a finales de los 90.

Y además acaba de de enfrentarse al motor alemán, tras su viaje a Europa.Trump afirmó este martes tras regresar de su gira europea y por Oriente medio que la política comercial y militar de Alemania es "muy mala" para su país y advirtió de que "esto va a cambiar". "Tenemos un déficit comercial masivo con Alemania, además ellos pagan mucho menos de lo que deberían a la OTAN. Muy mal para EEUU. Esto va a cambiar", escribió Trump en su cuenta de Twitter. Los diarios destacan que estos comentarios abren la fractura entre EEUU y Alemania, y se producen después de que la canciller Angela Merkel resaltara el pasado domingo que "los tiempos en que se podía confiar en otros han quedado atrás", y que los europeos deben tomar su destino en sus manos. El líder del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Martin Schulz, calificó ayer a Trump de "destructor de todos los valores occidentales" y consideró que la mejor respuesta es "una Europa más unida".

Mientras, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, describió la relación entre Merkel y Trump como "impresionante". Según Spicer, "el presidente ve no sólo a Alemania, sino también al resto de Europa, como un importante aliado estadounidense".EL PAÍS destaca que "Trump agrava la tensión con Alemania y amenaza con tomar represalias". En este sentido, EL MUNDO dice que "Trump amenaza a Alemania con una guerra comercial". Para LA RAZÓN, "la fractura entre EEUU y Alemania se recrudece". LA VANGUARDIA resalta que "Trump vuelve a la carga y amenaza al Congreso, la prensa y Alemania". Por su parte, EL PERIÓDICO señala que "Trump endurece a golpe de tuit el enfrentamiento con Alemania". Mientras, ABC apunta que "la Casa Blanca carga contra Alemania y luego rectifica".

Sin embargo, también tiene problemas en su propia casa, donde  la opinión del líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, coincide con la percepción mayoritaria de los analistas de Wall Street en que las cuentas no cuadran. Consideran que la asunción de lograr para 2028 el equilibrio de las finanzas públicas gracias a un crecimiento sostenido del 3% es pura "fantasía". Trump propone recortes de 3,6 billones de dólares en programas sociales para movilizar la participación laboral, y ello según algunos expertos puede reducir el crecimiento del 1,6% alcanzado en en el conjunto de 2016. La Casa Blanca calcula que por cada décima de incremento del producto interior bruto, el Gobierno podrá recaudar 300.000 millones de dólares adicionales en el curso de diez años. Por tanto, al proyectar que la economía crecerá con más vigor de lo visto durante la administración de Obama se generarán 2,1 billones en ingresis adicionales, aunque el déficit público crecería 3,1 billones en ese periodo.

El documento presentado el martes anticipa una expansión superior al 4% en el ejercicio 2018, momento en el que supuestamente deberían entrar en vigor las medidas de estímulo económico, según EL PAIS. La promesa de Trump es que con sus iniciativas se podrá recuperar una tasa sostenida a largo plazo próxima al potencial que tenía EE UU antes de la crisis, lo que generará ahorros al contribuyentes. Esencialmente busca recuperar el vigor de la era de las puntocom. La última vez que se vio un crecimiento superior al 3% fue en 2005, con el republicano George Bush como presidente. La Oficina Presupuestaria del Congreso es menos optimista y proyecta en el mejor de los casos un crecimiento anual del 1,9% a lo largo del próximo decenio. La propia presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, admite públicamente hay que acostumbrarse a convivir con una tasas que rondarán el 2%. La proyección del banco central es de un 1,8%.

Según el diario El economista.esmuchos economistas consideran que los objetivos de crecimiento de la nueva administración son demasiado optimistas y no llegarán a materializarse, al menos de forma sostenible, especialmente si tenemos en cuenta factores como la productividad y el envejecimiento de la población.

"Los planes de Trump por si solos no van a generar una expansión del 3%" reconocía a Politico, Kent Smetters, profesor de la Escuela de Negocios de Wharton y ex funcionario de la administración de George W. Bush. En este sentido, este experto considera que las medidas del gobierno, si llegan a buen puerto, lograrán un impulso cortoplacista que durará un par de años para después regresar al potencial de crecimiento estadounidense, que en estos momentos ronda el 2%. De hecho, algunos expertos avisan que aunque el PIB acelere su ritmo de avance momentáneamente, la economía acabará por estancarse si tenemos en cuenta otro factor importante: el apalancamiento del país.

El propio presidente de la Reserva Federal de Dallas, Robert Kaplan, avisaba el martes durante una entrevista con la CNBC, que la economía continuará creciendo a un ritmo del 2%. "Dos factores controlan el PIB: el crecimiento de la fuerza laboral y el crecimiento de la productividad", señaló. "El problema es que el crecimiento de la fuerza laboral es bastante lento y según mi opinión continuará así durante los próximos 10 años por el envejecimiento de la población", añadió.

En general, los expertos echan la vista atrás para justificar la fantasía económica sobre la que se asientan los planes del presidente. El renacer económico instigado en los 80 por la administración de Ronald Reagan, con una masiva revisión del código tributario en 1986, resultó en seis años de un crecimiento por encima del 3% que acabo seguido de una recesión económica. Durante la euforia de las dot.com a finales de los 90, EEUU logró cinco años de crecimiento del 3% o más, hasta el estallido de la burbuja bursátil.

La economía de EEUU es actualmente distinta a la de aquel entonces. El país encadena ya ocho años de crecimiento positivo tras la debacle de las hipotecas subprime que desencadenó la peor recesión desde la Gran Depresión de 1930. Tras los estímulos extraordinarios de la Reserva Federal, en forma de compra de activos y rebajar los tipos de interés a mínimos históricos, el banco central estadounidense se encuentra ya en plena normalización monetaria. Además, a diferencia de los booms de los 80 y finales de los 90, la tasa de paro se sitúa ya en el 4,4%, lo que muchos consideran ya el pleno empleo, en un momento en que la productividad permanece estancada. Una situación que hace difícil atisbar un crecimiento sostenido del 3% durante los próximos siete años.

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